Facundo Moyano, bajo la lupa: el crecimiento patrimonial de un gremio amenazado por la automatización

El Sindicato de Trabajadores de Peaje redujo su padrón y registra una deuda millonaria, pero durante 2026 incorporó ocho automóviles cero kilómetro, amplió su flota y estrenó una moderna sede. El nivel de vida de su secretario general vuelve a despertar interrogantes.

La detención y posterior liberación de Facundo Moyano, ocurrida esta semana en la ciudad de Buenos Aires, volvió a colocar el foco sobre su situación económica y sobre el patrimonio del Sindicato Único de Trabajadores de Peaje (Sutpa), la organización que conduce desde hace años.

Moyano permaneció demorado durante unas 15 horas después de ser imputado por presuntas lesiones leves en un contexto de violencia de género y privación ilegítima de la libertad. La denuncia está relacionada con un episodio ocurrido con su novia, Candela Arizaga.

El caso continúa bajo investigación y todavía no fue esclarecido judicialmente. Arizaga declaró posteriormente que no había sido golpeada ni mantenida contra su voluntad. Moyano, por su parte, rechazó las acusaciones y sostuvo que su pareja atravesó una situación grave que fue presentada públicamente de manera distorsionada.

Más allá de la causa, el episodio reavivó preguntas sobre el nivel de vida del dirigente y la evolución económica del Sutpa, un gremio que representa a trabajadores de una actividad en retroceso por la incorporación del cobro automático y la desaparición progresiva de las cabinas atendidas por personal.

Menos afiliados, pero una flota en expansión

El sindicato asegura contar con aproximadamente 7000 afiliados. Sin embargo, el padrón habilitado para participar en las últimas elecciones internas estaba integrado por 5659 trabajadores.

La diferencia cobra relevancia porque la cantidad de empleados vinculados con el cobro manual de peajes tiende a disminuir. La automatización de las autopistas y la extensión de los sistemas de lectura electrónica de patentes están modificando rápidamente una actividad que durante décadas necesitó una gran estructura de personal.

A pesar de ese escenario, el Sutpa experimentó durante 2026 una llamativa expansión de sus bienes.

Según registros fiscales y comerciales, la organización mantiene una deuda cercana a los 34 millones de pesos y tendría entre 22 y 26 empleados. Sin embargo, en lo que va del año incorporó ocho automóviles cero kilómetro, cuyo valor conjunto de mercado superaría los 400 millones de pesos.

La flota total del sindicato alcanzaría los 48 vehículos. Ninguno sería utilitario o estaría especialmente acondicionado para realizar tareas operativas en las autopistas. La relación resultante es de aproximadamente dos automóviles por cada empleado registrado por la entidad.

Uno de los vehículos adquiridos, un Toyota Corolla GR-Sport, fue utilizado por Moyano después de declarar ante la fiscalía por el episodio con su pareja.

La convivencia entre la reducción del universo de trabajadores representados, la deuda registrada y las recientes adquisiciones constituye uno de los principales interrogantes alrededor de la administración gremial.

De San Telmo a Barrancas de Belgrano

Facundo Moyano vivió hasta 2021 en un departamento ubicado sobre la avenida Belgrano, en San Telmo. Después de casarse con la modelo Eva Bargiela se trasladó a Barrancas de Belgrano, donde continuó residiendo tras la separación.

El edificio es conocido por albergar propiedades vinculadas con familias empresarias de alto poder adquisitivo. Consultado sobre su vivienda, Moyano rechazó brindar precisiones y recordó que no es funcionario público, por lo que considera que no está obligado a informar dónde vive ni quién le alquila el departamento.

Su última declaración jurada conocida corresponde a 2020, cuando todavía era diputado nacional. En aquel documento no informó propiedades ni vehículos a su nombre, pero declaró cerca de 200.000 dólares en efectivo, además de dinero depositado en el sistema bancario y un plazo fijo en pesos.

Un año después renunció a su banca en la Cámara de Diputados, en medio de sus diferencias políticas con el kirchnerismo.

Moyano es actualmente secretario general del Sutpa y también estaría contratado por Aubasa, la empresa estatal bonaerense que administra distintas autopistas de la provincia de Buenos Aires.

En el directorio de la compañía, como representante de los trabajadores, se desempeña Diego Lasala, dirigente cercano a Moyano y uno de sus principales colaboradores dentro del sindicato.

Una consultora y vínculos con empresas familiares

En los últimos años, el sindicalista amplió sus actividades fuera del gremio. Creó Estrategia Persuasión, una consultora orientada al transporte, la seguridad vial y el diseño de políticas públicas. La oficina funciona en la calle San Martín al 500, en el microcentro porteño.

Moyano también estuvo vinculado laboralmente con Aconra SA, una constructora perteneciente a Liliana Esther Zulet, esposa de Hugo Moyano. La empresa forma parte del entramado comercial relacionado con la familia y con el Sindicato de Camioneros.

Registros contables indican que Aconra recibió durante mayo más de 544 millones de pesos mediante un fideicomiso. Los fondos habrían salido de cuentas de Camioneros en el Banco Provincia. Estas operaciones forman parte de una serie de movimientos financieros relacionados con sociedades y fideicomisos vinculados con el entorno familiar.

La existencia de esos pagos no demuestra por sí misma una irregularidad. Sin embargo, su volumen y la relación entre las partes plantean interrogantes sobre la contratación de empresas conectadas con dirigentes y familiares de la conducción sindical.

La transformación de la sede del Sutpa

Durante años, el sindicato funcionó en una propiedad relativamente modesta de la calle Castro Barros, en el barrio de Boedo. El edificio contaba originalmente con una sola planta y posteriormente se agregó un nivel destinado a las oficinas de la conducción.

En 2025, el Sutpa trasladó su sede central a un inmueble situado en Chacabuco al 100, a pocas cuadras de la Plaza de Mayo. El nuevo edificio fue modernizado y significó un cambio considerable en la escala y presentación institucional del sindicato.

La constructora vinculada con la esposa de Hugo Moyano habría participado en las obras, junto con una persona cercana a Facundo. Durante la inauguración, el dirigente reunió a referentes de diferentes sectores gremiales y contó con el respaldo público de su padre.

Entre las ausencias sobresalió la de Pablo Moyano, medio hermano de Facundo, con quien mantiene desde hace tiempo una relación distante.

Versiones sobre una propiedad en Pilar

En ámbitos sindicales también circulan versiones sobre la posible adquisición de un predio de grandes dimensiones en la zona de Pilar, cerca de la ruta provincial 6. La propiedad estaría rodeada de haras y clubes de polo.

Hasta el momento no se conocen documentos públicos que permitan confirmar quién sería el titular del inmueble ni cómo se habría financiado la operación. Por esa razón, cualquier afirmación sobre la propiedad debe mantenerse en el terreno de las versiones pendientes de comprobación.

El caso vuelve a poner en discusión una cuestión histórica del sindicalismo argentino: la dificultad para distinguir con claridad los bienes personales de sus dirigentes de aquellos pertenecientes a las organizaciones que conducen.

El contraste que necesita explicaciones

No existen, hasta ahora, pruebas públicas suficientes para afirmar que Facundo Moyano haya cometido un delito relacionado con su patrimonio o con los recursos del Sutpa. Tampoco la posesión de vehículos o la modernización de una sede constituyen por sí mismas irregularidades.

El interrogante surge del contraste.

Mientras el empleo en las cabinas de peaje disminuye, el padrón electoral del gremio se reduce y aparecen deudas fiscales, la organización incorpora automóviles de alta gama, amplía su patrimonio y muda sus oficinas a un edificio de mayor categoría.

La transparencia no exige una condena anticipada. Exige algo más sencillo y necesario: explicar de dónde provienen los recursos, cómo fueron aprobadas las inversiones y qué utilidad tienen para los trabajadores que sostienen al sindicato con sus aportes.

En una actividad que se dirige hacia la automatización, la cuestión de fondo no es solamente cuántos vehículos posee el Sutpa. También importa saber cuál es su proyecto para proteger y reconvertir laboralmente a los trabajadores que podrían perder sus puestos.

Ese debería ser el principal patrimonio de cualquier organización gremial.