Pareja impulsa una Legislatura bonaerense unicameral
Sebastián Pareja reavivó la discusión sobre una reforma profunda del sistema legislativo de la provincia de Buenos Aires y apuntó contra el Senado bonaerense. La propuesta vuelve a poner en agenda un debate histórico, pero enfrenta la necesidad de consensos políticos y una reforma constitucional.“Las legislaturas unicamerales no son una rareza moderna: desde fines del siglo XX varias provincias argentinas las adoptaron para simplificar trámites, reducir costos y acelerar decisiones”, suele resumirse en los debates de reforma institucional. En ese marco, Sebastián Pareja afirmó que La Libertad Avanza tiene como objetivo eliminar el Senado bonaerense para convertir a la Legislatura de la provincia en unicameral.
“Estamos cansados de sostener bancas y contratos políticos mientras el Estado provincial abandona sus funciones esenciales”, dijo el diputado, que cuenta en la Legislatura con 10 senadores y 20 diputados.
Pareja retomó así una versión periodística publicada el fin de semana, según la cual el peronismo bonaerense trabajaría en un proyecto para ampliar la cantidad de senadores y diputados de la provincia.
“Mientras colapsan la salud, la educación y la seguridad, al kirchnerismo no se le ocurre mejor idea que proponer un aumento de la cantidad de legisladores en ambas cámaras”, expresó en un posteo difundido en redes sociales.
Esos trascendidos fueron negados de manera enfática tanto por los bloques de Fuerza Patria como desde el gobierno de Axel Kicillof.
La propuesta de Pareja tiene la impronta libertaria de reducir estructura política y cuestionar el gasto legislativo. Sin embargo, se trata de un debate que circula desde hace años en la provincia de Buenos Aires. Unas 15 provincias, además de la Ciudad de Buenos Aires, funcionan con sistema unicameral. Incluso varias jurisdicciones pasaron de un esquema bicameral a uno de cámara única; Córdoba y Tucumán son dos ejemplos relevantes.
El principal obstáculo para avanzar con una iniciativa de este tipo es político: se requieren consensos amplios, algo que hoy ni el peronismo ni los libertarios muestran disposición a construir. La actividad legislativa tanto en el Senado como en Diputados es mínima, en buena medida por la falta de acuerdos y por las internas de los bloques mayoritarios: Fuerza Patria y La Libertad Avanza.
Para transformar la Legislatura bonaerense en unicameral haría falta una reforma de la Constitución provincial. Ese cambio podría concretarse por dos vías: mediante una convención constituyente o a través de un proyecto de ley aprobado por dos tercios y luego refrendado por los bonaerenses en una consulta popular.
En los últimos meses, uno de los proyectos ingresados fue redactado por el diputado de Bahía Blanca Héctor Gay. Allí propone la creación de una Convención Reformadora que trabajaría durante 120 días para reordenar, correlacionar y enumerar el articulado de la Constitución bonaerense con el fin de convertir a la Legislatura en unicameral.
Análisis y proyecciones: el planteo vuelve a instalar una discusión de fondo sobre la representación política en la provincia más poblada del país. Sus promotores suelen argumentar que una sola cámara podría agilizar la sanción de leyes y reducir costos, mientras que sus críticos advierten que la bicameralidad funciona como control cruzado y que su eliminación podría concentrar demasiado poder legislativo. En el escenario bonaerense, cualquier avance real dependería de acuerdos transversales difíciles de alcanzar, especialmente en un contexto de fuerte polarización y de baja productividad parlamentaria. Por eso, aun cuando el debate gane visibilidad pública, su materialización aparece hoy como una posibilidad de mediano o largo plazo.
Evolución reciente del debate: en los últimos años, la discusión sobre el tamaño y la organización de las legislaturas provinciales se intensificó al ritmo de la crisis fiscal, el reclamo por reducción del gasto político y la demanda de mayor eficiencia institucional. En Buenos Aires, el tema suele resurgir cada vez que se discute la calidad de la representación, pero choca con intereses partidarios consolidados. Mientras sectores libertarios empujan una agenda de achicamiento del Estado y simplificación institucional, el peronismo y otras fuerzas han tendido a priorizar la preservación del esquema actual, aunque con matices y sin una agenda común de reforma profunda.






















