Santilli desplazó a Darío Genua y reordena Innovación y Ciencia

Diego Santilli apartó a Darío Genua de la Secretaría de Innovación y Ciencia en medio de un nuevo reordenamiento interno del gabinete. La designación de su reemplazante quedará ahora en una negociación política con Karina Milei, Santiago Caputo y el presidente.

«En política, no hay vacíos de poder: sólo vacíos de ocupación», suele resumir la lógica interna de los gobiernos cuando una pieza cae y otra empieza a moverse. En ese marco, Diego Santilli desplazó a Darío Genua de la Secretaría de Innovación y Ciencia, en una decisión que reconfigura el mapa de influencias dentro del gabinete y abre una nueva ronda de negociaciones entre los principales actores del oficialismo.

Desde el entorno del jefe de Gabinete aseguraron que la decisión «no tiene nada que ver con ninguna interna». Sin embargo, la salida de Genua —alineado con el sector de Santiago Caputo— alimentó de inmediato las especulaciones sobre un nuevo avance del núcleo político que rodea a Karina Milei dentro de la estructura gubernamental.

De todos modos, el reemplazante no quedará definido en soledad. Santilli será quien proponga al sucesor y luego llevará ese nombre a consideración de Caputo, Karina Milei y el presidente, en una instancia que confirma el delicado equilibrio que atraviesa hoy la administración nacional.

La salida de Genua se explica, además, por la mala relación que mantenía con Santilli, a quien conocía desde antes del inicio de la gestión libertaria. Según fuentes oficiales, las diferencias en los modos de trabajo fueron decisivas: al ex funcionario le atribuyen una conducta rígida, difícil de integrar a la dinámica que impulsa el jefe de Gabinete.

En la Casa Rosada remarcan que no se trata de una ruptura abrupta, sino del desenlace de un vínculo desgastado. «Es un cambio de gestión, Santilli trabaja en equipo y con Genua tenía diferencias irreconciliables en la modalidad de trabajo», sostuvieron en Jefatura de Gabinete, en un intento por despolitizar la movida y presentarla como una decisión estrictamente operativa.

La salida comenzó a gestarse cuando Innovación y Ciencia perdió el control de áreas sensibles como Enacom, Arsat y Correo Argentino, que pasaron de la Secretaría de Innovación y Ciencia a la órbita de la Jefatura de Gabinete. Ese corrimiento vació de contenido buena parte del poder de Genua y dejó expuesta su debilidad dentro del esquema oficial.

Si bien respondía al sector de Caputo, Genua reportaba en la práctica a Rodrigo Lugones, socio del asesor presidencial en la consultora Move. En la interna libertaria, Lugones fue acumulando cuestionamientos por manejos considerados opacos en distintos resortes del Estado bajo su influencia política. Con el tiempo, incluso el propio Caputo tomó distancia de él, una señal de que el reordenamiento venía madurando desde hacía semanas.

Análisis y proyecciones: la salida de Genua refleja un patrón que se repite en los gobiernos de coalición o de fuerte personalización del poder: las áreas técnicas suelen quedar subordinadas a la pulseada entre los armadores políticos. En este caso, la centralización de decisiones en Jefatura de Gabinete y el peso creciente de Karina Milei sugieren que la administración busca reducir enclaves de autonomía interna. A corto plazo, la clave será quién ocupe el lugar vacante y qué margen real tendrá para administrar un área históricamente sensible para la agenda de modernización del Estado, la conectividad y la regulación de servicios estratégicos. Si el nuevo nombramiento surge de una negociación equilibrada, podría estabilizar el sector; si en cambio se interpreta como una derrota de uno de los polos internos, la tensión podría replicarse en otras dependencias.

Evolución reciente: en los últimos años, la Secretaría de Innovación y Ciencia —y los organismos vinculados como Enacom y Arsat— fueron ganando relevancia como espacios de control político y técnico al mismo tiempo. En la actual gestión, ese esquema fue mutando hacia una mayor concentración en la Jefatura de Gabinete, mientras el eje Karina Milei–Santiago Caputo fue redefiniendo alianzas, respaldos y márgenes de acción. La caída de Genua, en ese contexto, no aparece como un hecho aislado sino como parte de un reordenamiento más amplio en el que cada área disputa influencia, acceso a recursos y capacidad de decisión.