Trump afirmó que un acuerdo con Irán para reabrir Ormuz podría alcanzarse en las próximas horas
El presidente estadounidense aseguró que las negociaciones registraron avances, pero Teherán negó que existan conversaciones directas con Washington. Omán y Qatar mantienen canales de mediación mientras los mercados reaccionan ante la posibilidad de normalizar el tránsito marítimo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las gestiones para reabrir el estrecho de Ormuz avanzan favorablemente y estimó que podría alcanzarse un entendimiento en las próximas horas. Sin embargo, Irán sostuvo que no mantiene negociaciones directas con Washington y condicionó cualquier acuerdo al cese de las amenazas estadounidenses.
Durante una entrevista televisiva, Trump afirmó que los representantes involucrados habían negociado durante toda la jornada y anticipó que la estratégica vía marítima podría reabrir “muy pronto”. Posteriormente, ante periodistas en California, consideró posible que el entendimiento se anuncie entre este miércoles y el jueves.
El mandatario combinó su mensaje optimista con una nueva advertencia a Teherán. Señaló que habrá consecuencias si Irán vuelve a abandonar las conversaciones, aunque no detalló qué medidas podría adoptar Washington.
Las declaraciones elevaron las expectativas de una salida diplomática, pero todavía no existe confirmación de un convenio definitivo. Reuters informó que las partes se encontrarían negociando un mecanismo provisional con la participación de Omán.
Irán niega una negociación directa
El portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, rechazó la versión de que existan conversaciones directas entre Teherán y Washington. Explicó que los contactos en curso se desarrollan con Omán y están dirigidos a establecer rutas seguras para la navegación.
Según la posición iraní, esas gestiones no representan por sí mismas un acuerdo político con Estados Unidos. Teherán sostiene que la reapertura integral del estrecho no será posible mientras continúen las operaciones militares y las amenazas estadounidenses.
La aparente contradicción podría explicarse por el carácter indirecto de las negociaciones. Estados Unidos e Irán intercambiarían propuestas a través de Omán y Qatar, permitiendo que Trump hable de conversaciones entre ambos países mientras Teherán mantiene públicamente que no existe un diálogo bilateral formal.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció que todavía no se cerró ningún convenio, aunque expresó confianza en que pueda alcanzarse próximamente.
La mediación de Omán y Qatar
Omán ocupa un lugar central por su histórica función como intermediario y porque comparte con Irán las aguas del estrecho. Las conversaciones buscan establecer un corredor que permita recuperar gradualmente el movimiento de buques mercantes y reducir el riesgo de nuevos ataques.
Una de las alternativas contempla que las embarcaciones ingresen al golfo Pérsico por una ruta situada en aguas iraníes y egresen por el sector controlado por Omán. También se discuten mecanismos de seguridad, supervisión y protección ambiental.
El cobro de tasas constituye uno de los puntos más sensibles. Irán pretende obtener reconocimiento sobre su participación en la administración del tránsito y propuso aplicar cargos vinculados con la seguridad de la navegación. Estados Unidos rechaza cualquier mecanismo que pueda interpretarse como un peaje impuesto por Teherán sobre una vía marítima internacional.
Qatar también intensificó su actividad diplomática. El emir Tamim bin Hamad Al Thani mantuvo una conversación telefónica con Trump para evaluar los avances y las posibilidades de disminuir la confrontación. Doha informó que los mediadores lograron progresos, aunque aclaró que todavía no están previstas reuniones directas entre funcionarios estadounidenses e iraníes. Reuters confirmó la intervención qatarí.
Un posible acuerdo provisional
Las negociaciones estarían orientadas inicialmente hacia un entendimiento temporal y no hacia una solución definitiva del conflicto. La prioridad inmediata consiste en restablecer el tránsito comercial, reducir los ataques contra embarcaciones y crear condiciones para futuras conversaciones.
Según versiones difundidas en Washington, el mecanismo podría incluir la apertura de corredores regulados y el inicio de tareas para retirar minas de las vías centrales. No obstante, sus términos todavía no fueron anunciados oficialmente y pueden modificarse durante las negociaciones.
Un acuerdo de estas características permitiría ganar tiempo, pero dejaría pendientes las cuestiones más difíciles: el programa nuclear iraní, las sanciones económicas, la presencia militar estadounidense en la región y las exigencias de Teherán sobre el control compartido de Ormuz.
La cautela sigue siendo indispensable. Associated Press señaló que, pese a los progresos diplomáticos, continúan los incidentes contra embarcaciones y persisten diferencias importantes sobre la futura administración del estrecho.
Los mercados reaccionaron con alivio
La posibilidad de una reapertura provocó una baja del petróleo y mejoró el ánimo en los mercados financieros. El Brent retrocedió después de las declaraciones de Trump, aunque mantuvo cierta volatilidad ante la ausencia de un acuerdo firmado.
Las bolsas del golfo Pérsico registraron movimientos desiguales. Arabia Saudita y Qatar operaron con algunas subas, mientras otros mercados permanecieron expectantes. Las acciones de Saudi Aramco mostraron retrocesos, señal de que los inversores todavía contemplan escenarios contradictorios. Reuters ubicó al Brent alrededor de los 79 dólares por barril durante las primeras operaciones del miércoles.
La reacción se explica por la importancia de Ormuz: alrededor de una quinta parte del petróleo comercializado mundialmente atraviesa esa vía, junto con enormes volúmenes de gas natural licuado, derivados petroleros y materias primas destinadas a la producción de fertilizantes.
Una reapertura reduciría los costos de seguros y transporte, aliviaría la presión sobre las cadenas logísticas y podría moderar los precios internacionales de la energía. Sin embargo, las compañías navieras necesitarán garantías de seguridad antes de retomar plenamente sus operaciones.
La navegación continúa bajo amenaza
La situación en el estrecho permanece lejos de la normalidad. En los últimos meses se registraron ataques contra buques, tripulantes muertos o desaparecidos y embarcaciones obligadas a permanecer inmovilizadas dentro del golfo Pérsico.
La Organización Marítima Internacional ya había advertido sobre las consecuencias humanas de la escalada. En marzo informó que aproximadamente 20.000 marineros se encontraban atrapados en la región, sometidos a graves riesgos y una prolongada tensión. Organización Marítima Internacional
La inseguridad se extendió además hacia el mar Rojo, donde los hutíes de Yemen intensificaron las operaciones contra embarcaciones vinculadas con países enfrentados a Irán. Esa combinación coloca bajo presión simultánea a Ormuz y Bab el-Mandeb, dos pasos esenciales para el comercio energético y la conexión marítima entre Asia y Europa.
Las próximas horas permitirán saber si el optimismo de Trump se traduce en un documento aceptado por las partes. Por ahora, existe un acercamiento indirecto y una intensa mediación regional, pero no un acuerdo definitivo. La diferencia es sustancial: los mercados ya comenzaron a descontar una distensión que todavía debe superar profundas diferencias políticas, militares y económicas.





















