Rusia lanzó una ofensiva masiva contra Kiev: al menos 17 muertos y 44 heridos
Moscú empleó misiles balísticos, proyectiles de alta velocidad y más de un centenar de drones. Los ataques alcanzaron edificios residenciales, depósitos, centros logísticos y una estación ferroviaria. Ucrania volvió a reclamar sistemas de defensa Patriot.
Rusia lanzó durante la madrugada de este miércoles una nueva ofensiva aérea contra Kiev y las poblaciones que rodean la capital ucraniana. El ataque dejó al menos 17 personas muertas y 44 heridas, mientras los equipos de emergencia continuaban trabajando entre los escombros y estructuras incendiadas.
La operación combinó 24 misiles balísticos, cuatro proyectiles Zircon u Oniks y 115 drones de ataque, según la información suministrada por las autoridades ucranianas. Las defensas consiguieron interceptar 98 aeronaves no tripuladas, pero no lograron derribar ninguno de los misiles, de acuerdo con los datos preliminares de la Fuerza Aérea de Ucrania. AP y ABC News consignaron esas cifras.
Las primeras explosiones se escucharon poco después de la medianoche. Las autoridades habían activado previamente las alarmas ante la aproximación de misiles balísticos. Horas después, extensas columnas de humo todavía eran visibles en diferentes sectores de la capital.
Los impactos provocaron incendios en cuatro distritos de Kiev y alcanzaron viviendas, almacenes comerciales, instalaciones logísticas, un centro de distribución postal, una fábrica de bebidas y sectores ferroviarios. También se reportaron daños en localidades de la región metropolitana, donde se produjo la mayor parte de las víctimas fatales.
El presidente Volodímir Zelenski informó que el balance había ascendido a 17 muertos y 44 heridos. Además, sostuvo que la disponibilidad de interceptores capaces de neutralizar misiles balísticos podría haber evitado parte de las muertes.
Rusia y Ucrania presentaron versiones contrapuestas
El gobierno ucraniano aseguró que los principales daños se produjeron en instalaciones civiles y acusó a Moscú de atacar deliberadamente a la población y a la infraestructura comercial.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó, por su parte, que la operación estuvo dirigida contra centros logísticos vinculados con las Fuerzas Armadas ucranianas y establecimientos utilizados por el complejo militar-industrial. Estas afirmaciones no pudieron ser verificadas de manera independiente durante las primeras horas posteriores al bombardeo.
Imágenes tomadas en las zonas afectadas mostraron depósitos destruidos, vehículos calcinados y grandes incendios. Bomberos, policías y equipos sanitarios desplegaron operativos de rescate, mientras algunos heridos permanecían en estado crítico.
La ofensiva se produjo pocos días después de otro ataque sobre Kiev y sus suburbios, que había causado diez muertes y más de treinta heridos. La sucesión de bombardeos evidencia una creciente utilización rusa de misiles balísticos, cuya velocidad y trayectoria dificultan considerablemente su intercepción.
Kiev reclama más defensas antiaéreas
Ucrania insiste en que necesita nuevos sistemas Patriot y mayores cantidades de interceptores estadounidenses para proteger sus principales ciudades. Zelenski volvió a reclamar una respuesta urgente de sus aliados y advirtió que la demora en la entrega de esas armas deja expuesta a la población.
El problema quedó reflejado en el resultado de la última ofensiva: Ucrania pudo neutralizar gran parte de los drones, pero ninguno de los 28 misiles de alta velocidad lanzados durante la noche. Reuters informó que la escasez de interceptores capaces de enfrentar proyectiles balísticos se convirtió en una de las principales vulnerabilidades de la defensa ucraniana.
Kiev mantiene conversaciones con Washington para obtener nuevas baterías y explorar la posibilidad de fabricar componentes o sistemas Patriot dentro de Ucrania. Sin embargo, las negociaciones se desarrollan en un escenario internacional marcado por una demanda creciente de defensas antiaéreas en otras regiones en conflicto.
Aumentan los ataques de largo alcance
La ofensiva rusa coincidió con nuevos ataques ucranianos contra objetivos situados dentro de Rusia. Moscú aseguró haber interceptado centenares de drones en diferentes regiones. En Tula, al sur de la capital rusa, se registraron daños e incendios en un centro logístico perteneciente a una importante empresa de comercio electrónico.
Ucrania acusa a esa compañía de colaborar con las fuerzas rusas y de almacenar materiales empleados en la producción de drones. Moscú, en cambio, sostiene que las operaciones ucranianas alcanzan infraestructura civil. Las afirmaciones de ambos gobiernos requieren comprobaciones independientes.
La intensificación es recíproca: Rusia incrementó el lanzamiento de misiles y drones contra ciudades e instalaciones ucranianas, mientras Kiev amplió sus operaciones de largo alcance contra depósitos, refinerías, redes de transporte y centros logísticos ubicados en territorio ruso.
El deterioro también aparece reflejado en los registros de las Naciones Unidas. Durante el primer semestre de 2026, la ONU contabilizó 1.396 civiles muertos y 7.978 heridos en Ucrania, un 37% más que durante el mismo período de 2025. Los misiles y drones de largo alcance fueron responsables del 45% de las víctimas civiles registradas en junio. Naciones Unidas en Ucrania advirtió que una proporción creciente de los afectados se encontraba en centros urbanos alejados de la línea del frente.
Mientras continúan las tareas de rescate en Kiev, el ataque vuelve a mostrar que la guerra aérea ingresó en una etapa de mayor intensidad. La combinación de misiles balísticos y drones permite saturar las defensas y golpear simultáneamente numerosos objetivos, extendiendo el peligro mucho más allá de las zonas donde se desarrollan los combates terrestres.





















