Lacunza se lanza por el PRO y agita la interna opositora
Hernán Lacunza sorprendió al anunciar que será candidato a presidente por el PRO, aunque en el partido amarillo remarcan que ni siquiera está afiliado. La jugada fue conversada con Mauricio Macri y María Eugenia Vidal y suma una lectura estratégica vinculada a Córdoba y a la relación con la Casa Rosada.“La política, como escribió Maquiavelo en el siglo XVI, rara vez separa con nitidez la convicción de la estrategia”, y el lanzamiento de Hernán Lacunza parece inscribirse en esa lógica: una candidatura que se presenta como partidaria, pero que en el PRO también leen como una pieza de ajedrez para incomodar a Javier Milei.
Hernán Lacunza sorprendió al anunciar su intención de competir por la presidencia dentro del PRO, aunque en la propia fuerza amarilla admiten que, al menos formalmente, ni siquiera está afiliado. El movimiento tomó por sorpresa a buena parte del tablero opositor, pero no a todos dentro del macrismo.
En el PRO confirmaron que, antes de hacer público el anuncio, Lacunza les avisó a Mauricio Macri y a María Eugenia Vidal, sus ex jefes en la Nación y en la provincia de Buenos Aires, quienes le dieron el visto bueno. De hecho, cerca de Macri sostienen que no sólo avaló la jugada, sino que además les adelantó a los periodistas que su ex ministro iba a hacer ese anuncio.
La decisión también tiene una lectura cordobesa. Según había explicado este medio, Lacunza fue designado por Martín Llaryora como director del Banco de Córdoba (Bancor), poco después de una cumbre secreta entre el gobernador cordobés y Macri, revelada en exclusiva por LPO, en la que se habló de un posible armado político.
Ese escenario, sin embargo, se modificó. El clima cambió para Llaryora con la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete y hoy el gobernador está mucho más cerca de un entendimiento con Milei, tal como ya se había deslizado en conversaciones políticas recientes.
En ese marco, Llaryora negocia un acuerdo con la Casa Rosada que incluye el diseño de una opción libertaria “light” para las elecciones en Córdoba de 2027. Para llegar a esa negociación desde una posición de mayor fortaleza, al mandatario provincial le conviene que la amenaza de una candidatura de Lacunza siga viva, al menos como elemento de presión sobre Milei en una eventual primera vuelta.
En el propio PRO reconocen que la postulación de Lacunza podría funcionar más como una herramienta de daño electoral que como una candidatura de poder real. “Con tres puntos le complicamos la elección a Milei”, admiten en ese sector, en una frase que resume la lógica de la maniobra: no necesariamente ganar, sino restar lo suficiente como para alterar el equilibrio de fuerzas.
Análisis y proyecciones: La aparición de Lacunza vuelve a mostrar una constante de la política argentina reciente: la fragmentación de las coaliciones tradicionales y la conversión de candidaturas en instrumentos de negociación. Desde la irrupción de Milei, el PRO quedó atrapado entre la búsqueda de preservar identidad propia y la tentación de converger con el oficialismo para no perder centralidad. En ese contexto, una postulación como la de Lacunza puede tener un efecto doble: ordenar hacia adentro a un sector del macrismo, pero también tensar los puentes con La Libertad Avanza si se interpreta como una jugada para restarle votos al Presidente. Si la maniobra prospera, el impacto más probable no es una disputa clásica por la presidencia, sino una nueva ronda de realineamientos provinciales y nacionales donde Córdoba aparece como una pieza clave por su peso electoral y por su histórica capacidad de inclinar negociaciones.
Evolución reciente del escenario: En los últimos años, el PRO pasó de ser la principal fuerza opositora con vocación de gobierno a convertirse en un actor que discute su lugar frente al ascenso libertario. La conducción de Macri osciló entre la oposición, el respaldo táctico y la negociación permanente con Milei. Vidal, por su parte, mantuvo un perfil más prudente, mientras que figuras como Lacunza quedaron asociadas a un perfil técnico y de gestión. En paralelo, Llaryora fue moviendo su estrategia desde un vínculo de apertura con sectores del macrismo hacia una relación más pragmática con la administración nacional, en línea con la evolución de la correlación de fuerzas después de la llegada de Milei al poder. Todo indica que, más que una definición cerrada, el lanzamiento de Lacunza expresa una fase de transición en la que los actores principales buscan maximizar poder de negociación antes de cualquier alineamiento definitivo.























