River cerró la llegada de Ortega y definió la salida de Maxi Salas

River movió fuerte el mercado de pases con dos decisiones de peso: acordó la llegada de Francisco Ortega desde Olympiacos y resolvió la salida de Maximiliano Salas, que seguirá su carrera en Independiente Rivadavia de Mendoza. Ambas operaciones reordenan el plantel de cara a la competencia inmediata.

“El mercado de pases suele definirse por paciencia, desgaste y oportunidad”: River encontró ese punto de equilibrio al cerrar dos movimientos clave en una misma jornada. Por un lado, avanzó por Francisco Ortega tras semanas de gestiones con Olympiacos; por el otro, resolvió la salida de Maximiliano Salas, que viajará a Mendoza para sumarse a Independiente Rivadavia.

Las conversaciones por Ortega se habían prolongado durante varias semanas. El club griego había rechazado la primera propuesta de River, pero finalmente cedió en sus pretensiones y habilitó el avance de la operación. El lateral izquierdo, surgido en Vélez, dejó en claro su deseo de ponerse la camiseta del Millonario y, con la conformidad de las partes, quedó encaminado su desembarco en Núñez.

River comprará el 100% de la ficha de Ortega por una cifra cercana a los 5 millones de euros. La idea es que firme un contrato de largo plazo y que en los próximos días viaje a la Argentina para realizarse la revisión médica y rubricar su vínculo. En el fútbol sudamericano, las incorporaciones de laterales con proyección ofensiva suelen ser especialmente valoradas por su capacidad para dar amplitud y profundidad, dos rasgos cada vez más buscados en equipos que compiten en varios frentes.

La evolución de este caso también refleja un cambio frecuente en el mercado: cuando una primera oferta es rechazada, los clubes suelen ajustar montos y condiciones hasta encontrar un punto de acuerdo. En las últimas temporadas, River ha mostrado una política de fichajes más selectiva, priorizando nombres con recorrido internacional o proyección inmediata, en línea con la exigencia competitiva de la Copa Libertadores y el peso que tiene la renovación del plantel en ciclos largos.

Maxi Salas dejó River y viajó a Mendoza para sumarse a Independiente Rivadavia

En paralelo, Maxi Salas se despidió del club y partió rumbo a Mendoza para incorporarse a Independiente Rivadavia. El delantero, que se entrenaba apartado en el predio de Cantilo, abordó por la mañana el vuelo hacia su nuevo destino y evitó hacer declaraciones a la prensa que aguardaba conocer sus sensaciones tras la salida.

River resolvió cederlo a préstamo por un año, sin cargo y con una opción de compra cercana a los 4 millones de dólares. En un inicio, la dirigencia pretendía venderlo, ya que había desembolsado 8 millones de euros para ejecutar su cláusula de salida de Racing en julio de 2025, pero la falta de ofertas obligó a modificar la estrategia y optar por la cesión.

Salas llega a la Lepra mendocina por pedido del entrenador Alfredo Berti, con la misión de ocupar el lugar que dejó Sebastián Villa tras su partida a Boca. El atacante, de 28 años y nacido en Curuzú Cuatiá, buscará sumar minutos y pelear por la Copa Libertadores en este semestre, un desafío que suele elevar el valor competitivo de los refuerzos en el segundo tramo del año.

El recorrido de Salas en River tuvo momentos de aporte y otros de menor continuidad. Disputó 37 partidos, convirtió siete goles y brindó dos asistencias. Su última aparición fue el 27 de mayo, cuando marcó el único tanto en el triunfo ante Sporting Cristal por la Copa Sudamericana.

Análisis y proyecciones

La doble operación deja una lectura clara: River intenta equilibrar su plantel entre renovación y salida de futbolistas que perdieron terreno en la consideración. La llegada de Ortega puede cubrir una necesidad concreta en el sector izquierdo de la defensa, mientras que la partida de Salas libera espacio y reduce superposición de nombres en ataque. Si Ortega se adapta rápido, el club podría ganar una variante de jerarquía en un puesto clave; en cambio, la apuesta por Salas en Independiente Rivadavia dependerá de que recupere continuidad y vuelva a sentirse protagonista.

En términos generales, el mercado actual castiga las negociaciones prolongadas, pero también premia a los clubes con margen financiero y convicción deportiva. River, acostumbrado a moverse con exigencia internacional, parece sostener una política de ajustes finos: incorporar piezas puntuales y reubicar activos que ya no encajan en el proyecto inmediato. Esa tendencia, común en los grandes del fútbol argentino en los últimos años, suele marcar el tono de los mercados más que las grandes revoluciones.