Argentina y España, con una Finalissima todavía en suspenso
A tres décadas de la Copa Artemio Franchi y tras el nuevo formato de la Finalissima, Argentina y España vuelven a aparecer en la misma conversación: la de un trofeo pendiente que aún no tiene fecha confirmada.
“Los trofeos entre campeones nacen para coronar épocas”, podría resumir esta historia que tiene raíces en la vieja Copa Artemio Franchi, un antecedente directo de la actual Finalissima. En ese marco, Argentina y España, las selecciones más destacadas de América y Europa en este tramo, vuelven a quedar vinculadas por una definición que sigue pendiente.
La posibilidad de un nuevo cruce entre ambos seleccionados existe, aunque todavía está atada a varias condiciones. Ya se enfrentaron este año en el partido más importante de todos, la final del Mundial Estados Unidos-México-Canadá, y aunque no hay duelo más trascendente que ese, podría haber una mínima chance de que vuelvan a medirse por la Finalissima, el trofeo reservado para los vigentes campeones de América y Europa.
El título conjunto de la Conmebol y la UEFA iba a disputarse en marzo pasado en Qatar, pero el encuentro fue cancelado a raíz de la guerra en Medio Oriente. Así, la corona quedó en el aire. Después del triunfo de la Furia Roja por 1 a 0 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, con gol de Ferrán Torres, resurgió la versión de que el partido pueda celebrarse en el corto plazo, aunque no debe confundirse con una revancha: la Finalissima no tiene ese valor deportivo, sino el de un cruce ceremonial entre campeones de confederaciones.
La postergación en Qatar se produjo tras una seguidilla de idas y vueltas, con posibles cambios de sede que finalmente no prosperaron. Para destrabar la organización, también influye otro dato central: España y Argentina son hoy las selecciones número 1 y 2 del ranking FIFA, respectivamente, y ninguna está dispuesta a ceder demasiado en cuestiones logísticas o deportivas. Esa puja por el control de la sede y de las condiciones suele ser habitual en este tipo de partidos de exhibición de alto perfil, donde el negocio, la visibilidad global y la preparación competitiva pesan casi tanto como el trofeo.
En el calendario internacional aún quedan dos ventanas de amistosos para el año. La primera irá del 21 de septiembre al 6 de octubre; la segunda, y última, del 9 al 17 de noviembre. Esa franja de cierre es la que hoy aparece como la más probable para programar, por fin, el choque entre españoles y argentinos.
El equipo albiceleste accedió a la Finalissima como campeón de América en 2024 por segunda vez consecutiva y 16ª en total al derrotar a Colombia por 1 a 0 en la final con gol de Lautaro Martínez. Se coronó invicto con cinco victorias y un empate con posterior triunfo en la tanda de penales. Anotó nueve goles y recibió apenas uno. Su máximo artillero fue el ‘Toro’ Martínez con cinco conquistas.
España, por su parte, hizo lo propio en la Eurocopa del Viejo Continente, en lo que fue la cuarta consagración de su historia. Se quedó con el título en Alemania luego de una victoria por 2 a 1 sobre Inglaterra, que quedó como subcampeona por segunda edición consecutiva, en el estadio Olímpico de Berlín. Los tantos del ganador fueron convertidos por Nico Williams y Mikel Oyarzabal, mientras que Cole Palmer empató transitoriamente para los Tres Leones.
La historia de la Finalissima
La Finalissima es la sucesora de la extinta Copa Artemio Franchi. La primera edición bajo el nuevo nombre se disputó el 1° de junio de 2022, en la previa del Mundial de Qatar. El equipo dirigido por Lionel Scaloni se consagró campeón tras ganar 3 a 0 con goles de Lautaro Martínez, Ángel Di María y Paulo Dybala.
En términos históricos, este torneo se inscribe en una tradición de cruces intercontinentales entre campeones que busca darle prestigio a un título corto pero muy simbólico. En el fútbol moderno, estas finales suelen ganar peso cuando coinciden con equipos de gran arraigo popular y presente competitivo, algo que explica el interés que genera cada vez que Argentina y España aparecen asociadas a la Finalissima.
La Copa Artemio Franchi tuvo apenas dos ediciones en 1985 y 1993. En la primera, el 21 de agosto de 1985, Uruguay y Francia se enfrentaron en el Parque de los Príncipes de París y el trofeo se lo quedó el local tras ganar por 2 a 0 con goles de Dominique Rocheteau y José Touré.
En 1993, en tanto, se vieron las caras la Argentina y Dinamarca. El partido se disputó en el estadio José María Minella de Mar del Plata el 24 de febrero y finalizó 1 a 1 por los tantos de Néstor Craviotto en contra y Claudio Caniggia. Sin embargo, el conjunto albiceleste se quedó con la victoria por penales y fue el último título de Diego Armando Maradona con la selección argentina.
Análisis y proyecciones: si la Finalissima logra reprogramarse, el impacto será doble: deportivo y simbólico. Por un lado, ofrecerá un examen de altísima exigencia para dos selecciones que llegan con legitimidad de campeonas; por el otro, reforzará la idea de que estos cruces, aunque sean amistosos oficiales, funcionan como vitrinas globales de la elite futbolística. En la última década, estas definiciones también ganaron valor como herramienta de marketing deportivo y como puente entre dos confederaciones que buscan aumentar su proyección internacional.
Evolución reciente del tema: en los últimos años, la Finalissima pasó de ser un recuerdo casi anecdótico de la Copa Artemio Franchi a convertirse en un evento con mejor encaje mediático. El cambio de nombre, el regreso con Argentina e Italia en Wembley en 2022 y ahora la expectativa por España muestran una evolución clara: el partido dejó de ser una rareza histórica para convertirse en un producto de alto interés cuando reúne a selecciones dominantes. También cambió el contexto: tanto Argentina como España consolidaron proyectos deportivos más estables, con entrenadores y planteles reconocibles, lo que eleva aún más la expectativa cada vez que el cruce vuelve a la agenda.





















