Quintela se alineó con Cristina y dejó a Kicillof en segundo plano

El gobernador riojano capitalizó el homenaje a Enrique Angelelli y reordenó su estrategia política con un mensaje de unidad peronista. La ausencia de Kicillof y la presencia de Máximo Kirchner terminaron reforzando la foto de un nuevo alineamiento interno.

“La memoria no se negocia”, solía repetir el obispo Enrique Angelelli, asesinado en 1976 y convertido en uno de los símbolos más potentes de la Iglesia comprometida con los derechos humanos en la Argentina. Sobre ese trasfondo histórico se montó en La Rioja un homenaje que terminó funcionando también como una señal política: Ricardo Quintela concentró la atención, mientras el peronismo volvió a exhibir sus tensiones, sus realineamientos y su búsqueda de una hoja de ruta hacia 2027.

Ricardo Quintela terminó concentrando el capital político del homenaje al cura Enrique Angelelli, obispo desaparecido durante la última dictadura, que organizó con la excusa de montar la foto de unidad entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Con la ausencia del gobernador bonaerense, que envió a Cristina Álvarez Rodríguez en representación suya, el riojano se llevó el protagonismo para un peronismo que, incluso en su desorden, se ilusiona con ofrecer una alternativa política al gobierno de Javier Milei en 2027.

Junto a Quintela se sentó Máximo Kirchner, que viajó a La Rioja por indicación expresa de su madre, la ex presidenta Cristina Kirchner.

La escena, en rigor, deja ver un nuevo capítulo de una disputa interna que atraviesa al peronismo desde la derrota electoral de 2023 y que se profundizó con la reconfiguración del liderazgo opositor. Quintela, que al comienzo del gobierno de Javier Milei se había anotado para conducir el PJ nacional, chocó con Cristina Kirchner, que también buscó esa posición. El riojano desafió a la ex presidenta y contó con el respaldo de Kicillof, pero finalmente la lista fue impugnada y Cristina se quedó con la jefatura partidaria.

Lo paradójico es que Kicillof respaldó a Quintela cuando se postuló por el PJ, pero el riojano aceptó su derrota antes de competir sin que su par bonaerense salude la asunción de Cristina en el partido. “La bronca de Cristina con Axel empezó ahí porque ella no lo jodía en nada como presidenta del PJ y esperaba que, así como ella lo había apoyado para gobernador, él le devolviera la gentileza apoyándola para el partido”, comentó a LPO un dirigente peronista que conversó sobre el tema con los involucrados.

En la lógica del peronismo, los gestos pesan casi tanto como los votos: los alineamientos partidarios suelen anticipar futuras listas, candidaturas y pactos de gobernabilidad. Por eso el vínculo entre Cristina, Kicillof y Quintela quedó atravesado por una combinación de respaldo, reclamo y desconfianza que hoy vuelve a cobrar centralidad en medio de la discusión por la estrategia opositora.

Ahora, Quintela hizo otra voltereta: se alejó de Kicillof y cerró con Cristina, confirmaron a LPO tres importantes dirigentes peronistas al tanto del giro del riojano. “Vio en las encuestas que Cristina está midiendo muy bien, en algunas incluso por arriba de Kicillof”, explicó uno de ellos.