Fondos de inversión: la IA avanza más lento de lo que parece

Un informe de WTW revela que las gestoras de fondos no están acelerando sus apuestas en inteligencia artificial al ritmo que sugiere la percepción pública. De cara a los próximos cinco años, priorizan sostener la inversión en talento por encima del salto tecnológico.

“La revolución tecnológica no siempre llega a la velocidad del entusiasmo”: esa máxima, frecuente en los mercados desde la irrupción de internet, vuelve a resonar en la industria de la gestión de activos. Un informe elaborado por la consultora y correduría de seguros WTW sostiene que las gestoras de fondos de inversión no están apostando por la inteligencia artificial con la intensidad que muchos imaginan.

Según el estudio, las proyecciones para los próximos cinco años muestran que las firmas buscarán sostener la inversión en capital humano en primera línea, mientras que el gasto tecnológico crecerá solo de manera marginal. En otras palabras, la transformación no parece orientarse a reemplazar capacidades humanas, sino a reforzarlas de forma gradual.

El documento también advierte que los enfoques tradicionales, centrados únicamente en medir rentabilidades frente a un índice de referencia, van perdiendo peso en un escenario cada vez más condicionado por riesgos interconectados, cambios estructurales y mayores exigencias de los clientes. Esa tensión refleja una transición conocida en la industria: de la gestión comparativa clásica hacia modelos más amplios, con foco en resiliencia, diferenciación y lectura macroeconómica.

WTW señala además que, aunque las firmas reconocen en términos generales la relevancia de grandes fuerzas estructurales —como la geopolítica, la inteligencia artificial y la convergencia entre mercados públicos y privados—, muchas todavía no logran articular una respuesta integrada. Esa capacidad, subraya el informe, será decisiva para el éxito futuro en un negocio donde la ventaja competitiva depende cada vez más de combinar análisis, tecnología y criterio estratégico.

Análisis y proyecciones: En la industria de fondos, la inteligencia artificial suele generar expectativas altas, pero su adopción real tiende a ser más lenta por razones regulatorias, de costos, de gobernanza y de calidad de datos. A mediano plazo, lo más probable es que la IA se consolide primero como herramienta de apoyo —en investigación, automatización operativa, control de riesgos y relación con clientes— antes que como sustituto del gestor. El gran desafío para las casas de inversión será convertir la tecnología en una ventaja medible sin descuidar el factor humano, todavía central para la toma de decisiones, especialmente en entornos volátiles.

Evolución reciente del tema: En los últimos años, la conversación sobre IA en finanzas pasó de la experimentación y el marketing a una etapa de implementación selectiva. Primero dominaron las promesas de automatización y eficiencia; después, con el avance de los modelos generativos y el aumento de la incertidumbre global, la discusión se desplazó hacia la productividad, el control de riesgos y la adaptación organizacional. En ese recorrido, las gestoras fueron más cautas que otros sectores tecnológicos: priorizaron pruebas acotadas, reforzaron equipos especializados y mantuvieron el peso de la experiencia profesional como elemento central del negocio.