Petersen, Tapia y la pulseada por la AFA y Boca

Leandro Petersen dejó su cargo en medio de una fuerte interna en la AFA y de versiones sobre su futuro político ligado a Boca Juniors. La trama también roza una investigación judicial en Estados Unidos que inquieta a la cúpula del fútbol argentino.

En el fútbol argentino, las internas de poder suelen dejar secuelas duraderas: “el que se quema con leche, ve una vaca y llora”, reza el dicho, y en la AFA la máxima vuelve a cobrar sentido ante una nueva crisis de confianza. Claudio “Chiqui” Tapia forzó la salida de Leandro Petersen, exgerente de marketing de la entidad, luego de enterarse de que el publicista había anticipado su interés en competir por la presidencia de Boca Juniors con eventual apoyo del empresario Marcos Galperín.

“Si no renunciás antes del 5 de agosto, te sacamos nosotros”, fue el mensaje que, según trascendió, le hicieron llegar a través de emisarios que irrumpieron en la habitación del hotel donde se hospedaba la comitiva argentina durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

Fuentes vinculadas a la entidad del fútbol argentino sostuvieron que Petersen “ventilaba” cuestiones internas de la AFA en conversaciones con periodistas y que buscaba sumar respaldo mediático para su proyecto político en el club de la Ribera, con apoyo financiero del fundador de Mercado Libre.

La reacción de Tapia se habría desencadenado cuando supo que el gerente caído en desgracia había invitado a una corresponsal de un importante medio de comunicación local a ver el partido entre Argentina y Austria, por la fase de grupos del certamen. Después de ese episodio, siempre según las versiones circulantes, dos dirigentes de la AFA habrían sido enviados para intimidarlo.

Petersen informó el viernes pasado que daría un paso al costado, en el marco del Sponsor Day, la ceremonia organizada para agradecer a las empresas que acompañan a la Selección Argentina. Su nombre empezó a mencionarse en Clarín y La Nación como el de un posible testigo clave en la investigación que tramita en la Justicia estadounidense por la denuncia del empresario Guillermo Tofoni contra Tapia, Pablo Toviggino y el productor teatral Javier Faroni, señalado como beneficiario del contrato para la organización de los partidos amistosos desde 2021 en adelante.

En ese expediente, el gran jurado de la Corte de Florida debía escuchar el testimonio de Petersen, de acuerdo con fuentes al tanto de la causa, aunque el testigo estaría negociando la forma de acogerse a un régimen de protección antes de declarar.

Tanto en la AFA como en el Poder Judicial argentino afirman que el FBI retuvo el teléfono celular y la computadora de Petersen cuando la delegación argentina atravesaba Migraciones en el aeropuerto de Estados Unidos para abordar el vuelo de regreso al país. En términos generales, el procedimiento norteamericano permite que los agentes de seguridad soliciten dispositivos electrónicos a personas con procesos judiciales abiertos en Estados Unidos, aunque los investigados pueden negarse a entregarlos.

Petersen, según la versión que circula en el entorno de la causa, habría aceptado que revisaran su computadora y su teléfono. Tapia, en cambio, rechazó el requerimiento del FBI, aunque su número telefónico no es el mismo desde que regresó del Mundial, tal como había revelado LPO.

Desde una perspectiva histórica, la AFA ha atravesado en los últimos años una creciente judicialización de sus disputas internas y una fuerte centralización del poder en la figura de Tapia, en línea con lo que ocurrió en otras etapas del fútbol argentino cuando la política, los clubes grandes y los negocios comerciales se cruzaron de manera abierta. La eventual proyección de Petersen hacia Boca Juniors, sumada a la supuesta cercanía con Galperín, reintroduce además el componente empresarial en una pelea donde el peso de las alianzas suele ser decisivo.

La jugada del exgerente de marketing podría interpretarse como un síntoma de la fragilidad de Tapia y Toviggino en los tribunales estadounidenses, pese a las dificultades judiciales que ahora enfrenta Tofoni por haber utilizado información del discovery en Estados Unidos para impulsar una causa penal en la Argentina y filtrar datos al periodismo. En los cálculos de Petersen figura la posibilidad de que, más temprano que tarde, los jefes de la AFA terminen debilitados y se abra una ventana para una apuesta tan ambiciosa como la suya: “nunca dirigió nada, no le da para ser presidente de Boca ni ahí pero si lo banca Galperín...”, deslizó una fuente al tanto de la situación.

Marcos Galperín, además, es identificado como un empresario que mostró una adhesión muy marcada al gobierno de Mauricio Macri, quien a su vez mantiene un fuerte rechazo hacia Tapia. “Macri prefería que el presidente de la AFA fuera Marcelo Tinelli, pero temía que le hiciera sombra por sus aspiraciones presidenciales; entonces aceptó la sugerencia del Tano Angelici para poner al Chiqui bajo la promesa de que lo iba a controlar, pero se les fue de las manos”, resumió un dirigente que hoy observa la posible conexión entre Petersen y el líder del PRO para intentar retomar el control de Boca.

La evolución del conflicto muestra un cambio notable en el mapa de poder: la conducción de la AFA pasó de apoyarse en equilibrios políticos y comerciales relativamente estables a moverse bajo la presión de investigaciones internacionales, filtraciones y sospechas cruzadas. En ese contexto, figuras como Petersen dejan de ser simples cuadros técnicos para convertirse en actores potencialmente sensibles, capaces de alterar alianzas y de exponer la debilidad de un esquema de conducción que, hasta hace poco, parecía consolidado.

Análisis y proyecciones: si la causa en Estados Unidos avanza y el testimonio de Petersen se incorpora al expediente con peso procesal, la tensión podría trasladarse del terreno mediático al institucional. En escenarios de este tipo, la historia del fútbol argentino muestra que las crisis judiciales no siempre derivan en cambios inmediatos, pero sí suelen erosionar liderazgos, abrir disputas internas y reordenar apoyos en clubes, sponsors y organismos vinculados. En paralelo, una eventual proyección de Petersen hacia Boca Juniors dependería menos de su exposición pública que de la solidez de eventuales respaldos económicos y políticos, un terreno en el que la percepción de fortaleza o debilidad de Tapia puede resultar determinante.

Desde el predio de Ezeiza, en cambio, responden que Tapia y Toviggino “encontraron el cortafuego en Petersen y lo entregaron”.