El socialismo santafesino se diferencia de Milei y le marca la cancha a Unidos
En un acto por los 130 años del partido, el socialismo santafesino endureció su postura dentro de Unidos, se diferenció de Javier Milei y lanzó críticas a Pablo Javkin. Además, buscó recuperar centralidad política frente a docentes y trabajadores estatales.«Binner se le plantó a Menem en los noventa»; con esa referencia histórica, el socialismo santafesino buscó dejar en claro que, ante Javier Milei, pretende ocupar nuevamente un lugar nítido en la vereda opuesta. La frase, pronunciada en medio de la celebración por los 130 años del partido, funcionó como un mensaje político hacia adentro de la coalición Unidos y también como una señal de disputa hacia el futuro electoral.
Los socialistas santafesinos les advirtieron a sus socios de la coalición que gobierna la provincia que se pondrán en una opción contraria a la de Javier Milei en el proceso electoral que viene. También hicieron una crítica clara al intendente de Rosario Pablo Javkin, que integra el mismo espacio político. Y hablaron de recuperar espacio entre docentes y trabajadores estatales, sectores que hoy mantienen un fuerte enfrentamiento con el gobernador Maximiliano Pullaro.
Estos planteos ratifican, con un tono ahora más firme, las señales de distancia que el Partido Socialista viene enviando respecto de sectores del radicalismo y del PRO que integran Unidos, la alianza multipartidaria que gobierna Santa Fe. El mensaje fue pronunciado durante un locro en Rosario, frente a unos cinco mil militantes de toda la provincia, además de legisladores, intendentes y autoridades partidarias. Allí, el presidente del partido en Santa Fe y diputado provincial, Joaquín Blanco, tomó la palabra y marcó una posición de mayor confrontación con sectores aliados en el oficialismo provincial. También dejó planteado que el socialismo buscará disputar protagonismo en 2027.
Quedó expuesta, además, la vieja fisura con el intendente Pablo Javkin, quien llegó a la Intendencia desde un espacio aliado y terminó desplazando al socialismo tras tres décadas de control político de Rosario. La relación entre ambos sectores arrastra una marcada tensión histórica. Blanco criticó con dureza el criterio político de la actual administración y cuestionó lo que definió como «mediocridad», «improvisación» y también a los «especuladores de la política».
Dirigentes que siguieron el acto deslizaron que esas críticas no apuntaban solo a Javkin, sino también a Juan Monteverde, referente de centroizquierda aliado al peronismo, quien en las últimas elecciones fue el opositor más destacado. Desde el socialismo, la lectura que circuló en el acto fue que tanto Javkin como Monteverde expresan una visión superficial de la política y que Rosario necesita volver a una lógica de planificación de largo plazo.
Un dirigente histórico del socialismo explicó que, durante sus treinta años de gestión en la ciudad, el partido construyó una agenda basada en grandes líneas de planificación cultural, descentralización, transformación urbana y bienestar social para los sectores más postergados. Según esa mirada, la discusión actual no supera el nivel de las obras barriales y no deja huellas duraderas en la ciudad.
Desde el triunfo de Javkin y la muerte del exgobernador Miguel Lifschitz, el socialismo mantuvo presencia en la gestión provincial, sobre todo porque fue el partido con mayor cantidad de diputados en la última renovación legislativa. Sin embargo, quedó lejos del peso que supo tener en otras etapas, cuando obtuvo tres gobernaciones consecutivas y sostuvo cuatro intendencias en Rosario, ciudad que concentra alrededor del 40 por ciento de la población provincial.
Blanco, que cerró la serie de discursos, aparece hoy como una de las figuras con mayor proyección dentro del socialismo santafesino y en el partido lo mencionan como posible candidato a gobernador el año próximo. Sobre Rosario, admitió que la ciudad «respira otro aire después de años de violencia», pero sostuvo que todavía requiere «una segunda ola de transformaciones estructurales para los próximos 30 años».
También tuvo relevancia que el titular del socialismo en Santa Fe pusiera el foco en uno de los puntos más sensibles de la gestión de Pullaro: su vínculo con los trabajadores públicos. La actual administración mantuvo una disputa con ese universo, en particular con el sector docente, por la implementación del programa de asistencia perfecta o presentismo y por la reforma previsional.
«Sabemos que Milei es malo. No hace falta que lo repitamos. Pregunten a cualquier comerciante, pregúntenle a aquel trabajador precarizado, pregúntele a aquel empresario pyme que ve la máquina parada en su taller. Binner se le plantó a Menen en los noventa. El socialismo hoy está en la vereda de enfrente de Milei», afirmó Blanco, en una definición política que buscó sintetizar la posición partidaria frente al avance libertario.























