Zoey Kuhn, la goleadora que cambió a Rosario Central

La delantera estadounidense se adaptó con rapidez al fútbol argentino y se volvió determinante en la campaña de Rosario Central. Con goles, asistencias y un rol cada vez más influyente, su impacto ya se refleja en la tabla y en el ánimo del equipo.

“Pocas veces una incorporación extranjera altera tan rápido la dinámica de un equipo”, suele repetirse en el fútbol de ascenso; en el caso de Rosario Central, el impacto de Zoey Kuhn confirma esa premisa. Nacida en Thousand Oaks, California, en 2004, la delantera estadounidense se convirtió en una de las grandes revelaciones de la Primera B y en una pieza decisiva para el presente del conjunto canalla.

La irrupción de Zoey Kuhn en el fútbol femenino argentino cambió la dinámica de la Primera B y el perfil ofensivo de Rosario Central. En apenas cuatro meses, la atacante mostró que puede marcar diferencias en un escenario sudamericano donde la fricción y la velocidad suelen ser protagonistas. Su llegada se tradujo en una revolución estadística y anímica para el equipo canalla, que hoy lidera su zona con una ventaja amplia.

El fenómeno Kuhn se explica con números contundentes: siete goles en nueve partidos, seis de ellos como titular, y siete asistencias en apenas 458 minutos disputados. Los datos, difundidos por International Sport Talent Agency, reflejan su rápida adaptación y el peso inmediato que tuvo en el ataque. La futbolista, que aterrizó en Rosario en abril pasado, también se ganó el reconocimiento de los hinchas por su incidencia constante en el juego.

Su recorrido comenzó lejos de las canchas argentinas, en Thousand Oaks, California, donde se formó desde chica. Integró los equipos juveniles del Sporting FC de Westlake Village y compitió en la United Premier Soccer League, una de las ligas de desarrollo más reconocidas de Estados Unidos. Ese recorrido marcó una base competitiva que luego trasladó a su paso por el fútbol universitario.

En la etapa superior eligió primero Moorpark College, donde jugó dos temporadas, disputó 30 partidos y convirtió dos goles en un entorno institucional asociado a la diversidad y la inclusión. Más tarde continuó su carrera en Azusa Pacific University, donde su evolución fue más notoria: en su primera temporada anotó dos tantos en 17 encuentros y, en la segunda, convirtió ocho goles en 21 partidos para terminar como la máxima artillera del equipo.

El salto a Sudamérica llegó en un contexto particular para Rosario Central, que venía de descender de la máxima categoría tras una campaña negativa y buscaba refuerzos capaces de devolverle competitividad. El anuncio oficial de su fichaje se produjo el 10 de abril; dos días después ya estaba en el banco frente a UAI Urquiza, aunque no ingresó. Su estreno llegó el 18 de abril ante Deportivo Morón, cuando sumó sus primeros minutos con la camiseta auriazul.

La adaptación de Kuhn al fútbol argentino fue más rápida de lo habitual en jugadoras extranjeras. Se insertó pronto en el esquema del entrenador Matías Giugno y pasó a ser una carta de gol. Su primer partido como titular fue el 9 de mayo, ante Estrella del Sur, y desde entonces fue ganando protagonismo dentro de un equipo que encontró en ella una referencia ofensiva de peso.

En diálogo con el programa ¿Qué pasó el sábado?, la delantera aseguró sentirse plenamente integrada: “Las chicas son muy buenas y el club es increíble, así que me estoy divirtiendo”, señaló. El idioma todavía es un desafío, aunque no le impidió afianzarse en el plantel. También destacó su vínculo con la ciudad: “Me gusta el río (Paraná), es muy hermoso. Caminé por ahí una mañana. Me gustan las calles, la vida en la ciudad. Y la gente es muy amable acá”, expresó con entusiasmo.

Las diferencias entre el fútbol femenino de Argentina y el de Estados Unidos llamaron su atención desde el inicio. Según explicó, el torneo local se caracteriza por un juego físico, veloz y exigente, que obliga a las delanteras a combinar técnica con potencia. En ese marco, Kuhn se definió como “una jugadora rápida, agresiva y técnica”, rasgos que quedaron reflejados en sus estadísticas y en su forma de encarar cada partido.

Su presencia física y su instinto goleador la transformaron en una pieza central para Rosario Central, que encontró en ella una solución ofensiva tras el descenso. El equipo suma 9 victorias y un empate en 10 partidos, con seis puntos de ventaja sobre su perseguidor más cercano en la zona B, una posición que lo deja bien encaminado en la pelea por volver a Primera División.

Desde su debut, Kuhn aportó goles decisivos para sostener la campaña rosarina. Marcó un doblete en la goleada por 20 a 0 frente a Claypole, repitió la fórmula ante Defensores de Belgrano y Aldosivi, y además convirtió un tanto clave contra UAI Urquiza. Lejos de sentir la presión, respondió con goles y asistencias, mientras su buena predisposición fuera de la cancha reforzó su integración al grupo.

La llegada de Kuhn a Rosario Central también se inscribe en una tendencia más amplia: cada vez más futbolistas estadounidenses eligen desarrollar parte de su carrera en Sudamérica. Casos como Emily Ormson en Boca Juniors, la arquera Riley Melendez en Ferro y Sarah Mirr, que pasó por Boca y ahora juega en Ferro, muestran que el fútbol argentino se consolidó como un destino atractivo para jugadoras formadas en el competitivo sistema deportivo de Estados Unidos.

Análisis y proyecciones: el caso de Kuhn ilustra cómo la profesionalización gradual del fútbol femenino argentino abre oportunidades para perfiles internacionales que pueden acelerar procesos deportivos. Su impacto no solo fortalece la ilusión de ascenso de Rosario Central, sino que también evidencia una tendencia: cuando una jugadora logra adaptarse rápido al ritmo local, puede alterar el funcionamiento de todo un equipo. Si Central mantiene su regularidad, la delantera podría convertirse en una de las figuras más influyentes del torneo y, a la vez, en un ejemplo para futuras incorporaciones extranjeras.

Evolución reciente del tema: en los últimos años, el fútbol femenino argentino fue ganando visibilidad, mayor competencia y una apertura creciente a futbolistas extranjeras. En ese contexto, la postura de los clubes pasó de apostar casi exclusivamente por talentos locales a considerar refuerzos internacionales capaces de aportar jerarquía inmediata. Rosario Central, que tras el descenso necesitaba reconstruirse, encontró en Kuhn una solución de corto plazo y también una señal de cómo el mercado regional se volvió más permeable a jugadoras estadounidenses con formación universitaria y experiencia competitiva.

Ese movimiento se explica también por la evolución del propio ecosistema del fútbol femenino: la expansión de ligas universitarias en Estados Unidos, sumada al crecimiento del profesionalismo en América del Sur, favoreció trayectorias más flexibles y con mayor intercambio. En ese cruce, Kuhn representa una síntesis clara entre formación académica, intensidad física y adaptación cultural rápida, tres atributos cada vez más valorados en el mercado regional.