Ruta 151: videos de un deterioro extremo reavivan el reclamo por obras
La degradación de la Ruta Nacional 151 volvió a quedar expuesta con imágenes que muestran un estado crítico del asfalto. El reclamo judicial y político se intensifica mientras crece el impacto sobre la salud, la educación y la producción regional.
“La historia de las rutas argentinas suele resumirse en una postal conocida: la infraestructura que se posterga termina costando más vidas, más tiempo y mucho más dinero”. Con ese telón de fondo, la Ruta Nacional 151 volvió a quedar en el centro de la escena por su deterioro extremo en Río Negro, tras casi tres años sin obra pública y con un trazado que hoy presenta un asfalto prácticamente ausente y una sucesión de pozos que obliga a los camiones a circular a velocidad mínima.
La traza nace en Cipoletti y se extiende hacia el norte de Río Negro para atravesar el oeste de La Pampa hasta Santa Isabel, casi en el límite con San Luis. Se trata de un corredor clave para la integración regional, ya que conecta zonas productivas, localidades medianas y pequeños parajes que dependen de esa vía para el abastecimiento, la movilidad cotidiana y la logística de cargas.
En los primeros días de julio, el gobernador Alberto Weretilneck, aliado al gobierno de Javier Milei, presentó un amparo para exigir que Vialidad Nacional intervenga sobre el camino. La acción judicial fue acompañada por la Defensoría del Pueblo, los intendentes de Catriel, Campo Grande, Contralmirante Cordero, Cinco Saltos y Cipolletti, además de cámaras empresariales de esas localidades. El pedido apunta a que la Justicia ordene al Ejecutivo nacional un plan inmediato de mantenimiento, señalización y bacheo, y que disponga la reparación integral de los 150 kilómetros que unen Cipolletti con el límite con La Pampa.
“Estamos viviendo la peor época de abandono de las provincias por parte de la Nación desde la recuperación democrática. Mientras el 85% de los impuestos que pagamos se quedan en Buenos Aires, no hay ni un peso que vuelva en rutas, subsidios al transporte o viviendas”, sostuvo Weretilneck al plantear el reclamo por la ruta.
El deterioro no solo complica la circulación vehicular: también afecta servicios esenciales. En los primeros seis meses del año se realizaron más de 576 traslados sanitarios por ese tramo, mientras que más de 10.000 estudiantes y 2.300 docentes de 70 escuelas la utilizan a diario para acceder a la educación. En una provincia extensa como Río Negro, donde las distancias condicionan el acceso a derechos básicos, una ruta en mal estado multiplica riesgos y demora respuestas en emergencias.
La afectación también alcanza a sectores estratégicos de la economía regional. El mal estado del camino impacta de manera directa en la fruticultura, la minería, el turismo y la industria hidrocarburífera, un complejo del que depende el 72% del petróleo y el 42% del gas del país. En términos históricos, las rutas nacionales del interior han funcionado como la columna vertebral del desarrollo productivo; cuando se degradan, no solo se resiente el transporte, sino toda la cadena de valor que depende de tiempos previsibles y costos logísticos razonables.





















