Se desploma la confianza joven en Milei y crece la alarma oficial
La confianza de los jóvenes en el gobierno de Javier Milei sufrió una fuerte caída en el último mes, según la Universidad Di Tella. En la Casa Rosada observan el dato con preocupación por su posible impacto electoral.“La confianza es como la salud: cuando se pierde, suele advertirse tarde”. La frase, atribuida a Albert Einstein, sirve como disparador para entender el golpe que recibió el gobierno de Javier Milei: el índice de confianza entre los jóvenes cayó 23% en apenas un mes, un descenso que encendió señales de alerta en la Casa Rosada.
De acuerdo con el informe de la Universidad Di Tella, la confianza de los jóvenes en la gestión libertaria se derrumbó en julio. En términos prácticos, significa que uno de cada cuatro jóvenes que respaldaban al gobierno dejó de hacerlo en ese período.
En el oficialismo interpretan este retroceso como un problema que puede tener consecuencias políticas de mayor alcance. En la Casa Rosada creen que el deterioro en la adhesión juvenil podría complicar el objetivo de Milei de llegar fortalecido a la elección de 2027 y evitar un eventual ballotage, instancia en la que diversas encuestas lo muestran en desventaja. El rechazo a la figura presidencial, en algunos sondeos, supera el 60%, un nivel que históricamente se vuelve muy difícil de revertir en una segunda vuelta.
La erosión de respaldo no se limita al segmento joven. Casi la mitad de los libertarios afirma que su situación económica es peor que la del año pasado, un dato sensible para un gobierno que hizo de la mejora de la macroeconomía y del orden fiscal sus principales banderas políticas.
En ese contexto, Karina Milei decidió congelar la interna con Santiago Caputo, dejó atrás la idea de competir con candidatos estrictamente “puros” en las provincias y acelera un entendimiento electoral con gobernadores aliados. La movida refleja una lectura pragmática: al gobierno no le sobra margen si quiere garantizar la continuidad del proyecto y sostener las aspiraciones reeleccionistas del Presidente.
La caída de Milei también se verificó en el índice de confianza al consumidor que elabora la Di Tella, otro indicador seguido de cerca por economistas y operadores de mercado. En el oficialismo, donde hasta hace poco se daba por descontada la reelección, los malos resultados reabren interrogantes sobre la solidez del apoyo social.
El Índice de Confianza en el Gobierno que mide la Universidad Di Tella desde 2001 registró en julio 1,94 puntos, una baja del 6,5% respecto de mayo. Ese nivel quedó 3,9% por debajo del que había alcanzado Mauricio Macri en su mes 31 de mandato, aunque todavía 73% por encima del registrado por Alberto Fernández en el mismo momento de gestión.
Frente al mismo período de 2025, Milei mostró una caída del 21%. “En julio se retoma la tendencia descendente del ICG observada durante 2026, con junio como única excepción”, señalaron desde la Di Tella.
El indicador tiene especial relevancia porque los mercados y los analistas suelen tomarlo como una referencia anticipada del clima político. A diferencia de la imagen pública tradicional, este tipo de mediciones suele reflejar con más precisión la disposición social a sostener o castigar a un gobierno en el mediano plazo.
Análisis y proyecciones: la caída en la confianza juvenil puede leerse como una señal temprana de fatiga política en un segmento clave para cualquier proyecto de renovación. En los últimos años, la experiencia comparada muestra que los gobiernos que pierden apoyo entre los menores de 30 años suelen enfrentar más dificultades para movilizar militancia, instalar agenda y sostener expectativas de futuro. Si la desaceleración económica, el ajuste fiscal o el malestar por la situación personal de los votantes se prolongan, el oficialismo podría verse obligado a profundizar una estrategia más moderada, con acuerdos territoriales y mayor flexibilidad discursiva. En cambio, una recuperación del salario real y de la actividad podría recomponer parte del vínculo con el electorado joven, aunque la reversión de tendencias de confianza suele ser más lenta que la caída.
Evolución reciente: en los primeros meses de gestión, Milei capitalizó la expectativa de cambio y la ruptura con la política tradicional, especialmente entre votantes jóvenes y sectores desencantados. Con el correr del tiempo, el respaldo empezó a mostrar signos de desgaste, en paralelo con una economía más ajustada y con tensiones internas dentro del propio oficialismo. La decisión de Karina Milei de ordenar el frente político y abrir acuerdos con gobernadores aliados marca un giro respecto de la etapa inicial, más cerrada y confrontativa, y sugiere que el Gobierno busca recomponer gobernabilidad antes que insistir únicamente con una lógica identitaria.
























