La Cámara Federal de Córdoba suma dos vocales en plena crisis judicial

El Senado fijó para el 18 de agosto las audiencias previas a la designación de dos nuevos vocales federales en Córdoba. Los nombramientos llegan en medio de la investigación patrimonial que golpea a la cúpula del tribunal.

“La justicia no sólo debe hacerse; también debe parecer que se hace”, suele resumirse así la vieja máxima atribuida al sistema jurídico anglosajón, y en la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba esa idea vuelve a quedar bajo la lupa. En medio de una crisis institucional que expone a sus principales autoridades, el Senado confirmó que el 18 de agosto se realizarán las audiencias previas a la designación de dos nuevos vocales federales.

La fecha quedó publicada este lunes en el Boletín Oficial. En ese marco, serán designados en la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba el abogado radical Facundo Cortés Olmedo y la funcionaria judicial Soledad Mancini, quienes ocuparán las vacantes que dejaron el fallecido Luis Rueda y el renunciado Ignacio Vélez Funes.

Por distintas razones, ambos cuentan con el aval de los primos Martín y “Lule” Menem. La movida se inscribe en un entramado de negociaciones donde el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, aparece como uno de los principales armadores de la cartografía judicial del oficialismo. En ese esquema, los Menem ganan centralidad política e influencia en la definición de nombres clave.

Facundo Cortés Olmedo será el futuro vocal. Se trata de un ex funcionario municipal de Ramón Mestre, ex presidente del Congreso Provincial de la UCR y un reconocido abogado particular. Además, es primo hermano del diputado nacional libertario Gonzalo Roca, mano derecha de Gabriel Bornoroni, con línea directa con los primos Menem y, por esa vía, con Karina Milei.

La otra vocal será Soledad Mancini, actual secretaria del Juzgado Federal N° 2, quien logró quedar en la terna con el respaldo de José Fabián Asís, vocal del Tribunal Oral Federal N° 2 y también oriundo de La Rioja, como los Menem. Sin embargo, en su respaldo también pesa su interna con Sánchez Torres y Montesi, por lo que la nueva composición de la Cámara Federal de Apelaciones ya representa para él una victoria simbólica.

Meses atrás, el propio Asís había dejado asentada su queja por la llamada “mayoría automática” que, según sostuvo, ejercían Sánchez Torres y Montesi para votar fallos favorables a empresas en causas por delitos tributarios. En su planteo, calificó esa situación como insostenible.

En una resolución, Asís advirtió que la pareja no sólo dificultaba la toma de decisiones ligadas a cuestiones de superintendencia de la Cámara, sino que además generaba un problema de mayor gravedad: eventuales planteos sobre la imparcialidad en casos concretos, dado que su participación podía operar como “mayoría automática”. En el lenguaje de la jurisprudencia comparada, los conflictos de imparcialidad suelen ser tan sensibles como el fondo de las causas, porque impactan directamente en la legitimidad de las decisiones judiciales.

La justicia federal de Córdoba cruje por su propio caso Adorni

La llegada de los nuevos camaristas se produce en el momento de mayor fragilidad institucional de la Cámara Federal cordobesa. La cúpula del tribunal atraviesa el peso de una investigación penal que salpica a su presidente, Abel Sánchez Torres, y a su pareja, la camarista Graciela Montesi.

Los fiscales federales Pablo Turano y Maximiliano Hairabedian los investigan bajo la sospecha de que habrían articulado maniobras para reorganizar las salas de la Cámara y votar “a dúo” en causas de alto impacto económico. La hipótesis, en términos institucionales, remite a una tensión clásica del Poder Judicial argentino: la frontera entre la administración interna de los tribunales y la obligación de asegurar independencia e imparcialidad en cada expediente.

La lupa del Ministerio Público no sólo apunta a la presunta manipulación de expedientes, sino también al patrimonio y a los bienes de la pareja. En Tribunales Federales, el escándalo sumó en las últimas horas un capítulo especialmente sensible: un viaje de la pareja a Punta del Este quedó bajo la mirada de los investigadores, lo que profundizó el cuadro de crisis por presunto enriquecimiento y falta de imparcialidad.

Análisis y proyecciones

La incorporación de Cortés Olmedo y Mancini podría reconfigurar equilibrios internos en una cámara históricamente decisiva para causas sensibles del fuero federal. En tribunales de alzada, donde cada voto puede inclinar definiciones sobre competencia, medidas cautelares o apelaciones complejas, los cambios de composición suelen tener efectos inmediatos en la dinámica de trabajo y en la lectura política del juzgado. Si las sospechas sobre Sánchez Torres y Montesi avanzaran, la nueva integración podría terminar funcionando no sólo como una renovación administrativa, sino también como una señal de corrección institucional frente a los cuestionamientos.

Evolución reciente del caso

En los últimos años, el debate sobre el funcionamiento de la Justicia federal en Córdoba fue pasando de los reclamos internos por la distribución de causas a una investigación de mayor alcance sobre presuntas irregularidades patrimoniales y posibles conflictos de interés. En ese recorrido, la posición de los actores también se endureció: mientras Asís pasó de una queja institucional a una denuncia explícita sobre una “mayoría automática”, la conducción de la cámara quedó cada vez más expuesta a la sospecha pública. La llegada de nuevos vocales, en ese contexto, aparece como parte de un reordenamiento que busca contener una crisis que ya trascendió los pasillos judiciales y escaló al plano político.