Le vaciaron los ahorros a una jubilada con el cuento del tío

Una jubilada de 70 años de San Salvador de Jujuy cayó en una estafa telefónica y entregó sus ahorros, dólares y joyas. El engaño se concretó con una llamada en la que una mujer imitó la voz de su hija.

La vieja máxima policial que advierte que “el delito más exitoso es el que se comete con la confianza de la víctima” volvió a hacerse visible en San Salvador de Jujuy, donde una jubilada de 70 años fue engañada bajo la modalidad conocida como cuento del tío y terminó entregando todos sus ahorros.

Convencida de que estaba ayudando a su familia, la mujer entregó $3,1 millones, 1.660 dólares y varias joyas de oro tras recibir un llamado telefónico en el que una mujer imitó la voz de su hija y le aseguró que debía actuar con rapidez para resguardar el dinero debido a la situación económica del país.

Según se reconstruyó, el ardid avanzó cuando la supuesta hija le dijo que enviaría a un amigo de confianza para retirar los bienes y llevarlos a un banco, con la promesa de cambiar los pesos a dólares y guardar las joyas en una caja de seguridad. Como suele ocurrir en este tipo de maniobras, la urgencia fue una pieza central del engaño: el apuro reduce la capacidad de verificación y favorece la decisión impulsiva.

La víctima reunió el dinero y las alhajas en una bolsa. Ese mismo día, un hombre pasó por la esquina de su casa, recibió el paquete y se retiró sin levantar sospechas.

Descubrió el engaño al hablar con su verdadera hija

La estafa quedó al descubierto horas más tarde, cuando la jubilada se comunicó con su verdadera hija para confirmar que el dinero ya estaba a resguardo. Entonces supo que nunca la había llamado ni le había pedido que entregara sus pertenencias. Recién en ese momento comprendió que había sido víctima del fraude.

Tras el episodio, la mujer radicó la denuncia en la Dirección General de Investigaciones de la Policía de Jujuy, que abrió una pesquisa para identificar tanto a la persona que realizó el llamado como al hombre que retiró el dinero y las joyas. Por ahora, no hay detenidos y tampoco se recuperó lo robado.

Cómo detectar una estafa virtual

  • Urgencia extrema: te apuran con frases como “es ahora o perdés el beneficio”, “tu cuenta será bloqueada hoy”.
  • Pedidos de datos personales: DNI, claves, códigos SMS, números de tarjeta o fotos de documentos.
  • Premios o deudas inesperadas: ganaste algo que nunca jugaste o debés algo que jamás contrataste.
  • Errores o mensajes genéricos: textos mal escritos, sin tu nombre o con saludos impersonales.
  • Números desconocidos o falsos: llamadas que se cortan, números muy similares a los oficiales o con prefijos raros.
  • Links sospechosos: direcciones acortadas o que imitan páginas oficiales pero con errores mínimos.
  • Presión emocional: miedo, culpa o entusiasmo exagerado para que no pienses.

Análisis y proyecciones

El caso encaja en una tendencia que se consolidó en los últimos años: el uso de ingeniería social para explotar la vulnerabilidad emocional de personas mayores, especialmente mediante imitaciones de voz, llamadas breves y relatos que apelan al miedo o a la urgencia. En este tipo de delitos, la tecnología amplifica una práctica antigua: hacerse pasar por un familiar o por una figura de confianza para manipular una decisión en minutos.

De cara al futuro, especialistas en seguridad suelen advertir que estas maniobras tenderán a ser más sofisticadas a medida que se abaraten y masifiquen las herramientas de clonación de voz y automatización de llamadas. Por eso, la prevención suele apoyarse en medidas simples pero decisivas: cortar la llamada, verificar por otro canal, no entregar dinero ni datos sensibles y establecer palabras clave familiares para confirmar identidades.

Evolución reciente del fenómeno

En los últimos años, el cuento del tío dejó de depender únicamente de relatos presenciales o llamadas improvisadas y pasó a combinarse con recursos digitales, suplantación de identidades y mensajes cada vez más personalizados. El patrón, sin embargo, se mantiene: primero se genera alarma, luego se impide la verificación y finalmente se induce a la víctima a actuar sola y rápido.

También cambió la respuesta social. Si antes estos casos se asociaban casi exclusivamente a fraudes aislados, hoy forman parte de una agenda más amplia de ciberdelito y estafas telefónicas, con campañas de prevención orientadas a jubilados, familias y usuarios bancarios. Aun así, la efectividad de los engaños sigue alta cuando se explotan vínculos afectivos y momentos de tensión económica.