Bayóvar bajo la lupa: OEFA detecta cadmio y arsénico fuera de norma
Una inspección ambiental en el complejo minero Bayóvar volvió a poner en foco a Miski Mayo por excedentes de cadmio y arsénico, además de incumplimientos en obras exigidas por su estudio de impacto ambiental. El expediente sigue abierto y el caso podría escalar en sanciones y exigencias de remediación.“Lo que se vierte al agua no desaparece: se mueve, se acumula y, a menudo, regresa a la cadena alimentaria”. La advertencia resume con precisión el riesgo que volvió a encenderse en Bayóvar, donde el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) detectó concentraciones de cadmio y arsénico por encima de los límites permitidos en una laguna de evaporación del complejo minero operado por Compañía Minera Miski Mayo S.R.L., en Sechura, Piura.
El hallazgo se registró durante una inspección oficial realizada en agosto de 2023 y derivó en la apertura de un procedimiento administrativo sancionador. La revisión puso el foco no solo en la calidad de los vertimientos, sino también en el potencial impacto sobre la biodiversidad local y en el cumplimiento de las obligaciones ambientales asumidas por la empresa.
Cadmio en aguas subterráneas de Bayóvar multiplicó por 7 el valor permitido
De acuerdo con el informe de supervisión al que accedió Infobae, los técnicos del OEFA concluyeron que la compañía no respetó los límites máximos permisibles para metales pesados en sus descargas industriales.
En el punto de control EF-BA-10, la concentración de arsénico llegó a 0,123 mg/L, cifra que supera en 23% el máximo legal de 0,1 mg/L fijado por el Decreto Supremo N° 010-2010-MINAM.
En el caso del cadmio, si bien en ese punto no excedió el tope aplicable para efluentes mineros, sí se detectaron niveles preocupantes en aguas subterráneas: 0,072 mg/L en el piezómetro AS-MI-80, es decir, siete veces por encima del límite aceptable para uso humano, que es de 0,01 mg/L.
La laguna de evaporación donde se descargan esos efluentes es una infraestructura artificial, pero en ella se observaron aves silvestres con frecuencia, entre ellas parihuanas, los flamencos andinos, una especie emblemática del ecosistema costero peruano.
Durante la inspección, la autoridad ambiental registró la presencia de esas aves y advirtió que los metales pesados pueden incorporarse a la cadena alimentaria, con efectos sobre la fauna y, eventualmente, sobre las personas si los contaminantes migran hacia otros cuerpos de agua o suelos de uso agrícola.
Empresa no construyó canales clave exigidos por el EIA
La supervisión oficial también detectó incumplimientos estructurales. El equipo de la Dirección de Supervisión Ambiental en Energía y Minas del OEFA verificó que Miski Mayo no construyó cuatro canales clave para derivar aguas pluviales, tal como lo exige el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado.
Esas obras resultan esenciales para reducir la erosión y evitar que contaminantes se dispersen durante lluvias intensas, un escenario recurrente en la región durante episodios asociados al fenómeno de El Niño.
La minera sostuvo que bermas y diques cumplían una función equivalente, pero la autoridad desestimó ese argumento y remarcó que una obligación técnica no puede reemplazarse de manera unilateral por soluciones distintas a las aprobadas.
Otro punto evaluado fue el manejo de los relaves gruesos. El depósito no contaba con canales de infiltración ni con coronación de concreto armado, elementos obligatorios para impedir la dispersión de contaminantes y reducir la afectación de suelos y aguas cercanas.
Solo se identificó un canal de tierra, precario e insuficiente para las dimensiones del depósito y fuera de los parámetros aprobados. Para el OEFA, esa situación configura una infracción administrativa y justifica el inicio del procedimiento sancionador.
“Daños irreversibles” en la operación de Sechura, según OEFA
El plan de cierre progresivo del botadero de desmonte norte tampoco fue cumplido en los plazos previstos para 2021 y 2022, según la supervisión.
No se ejecutaron tareas de nivelación, compactación, construcción de bermas ni señalización, pese a que la empresa había presupuestado más de US$ 4,26 millones para esas obras, según documentos revisados por Infobae. La autoridad advirtió diferencias sustanciales entre lo programado y lo efectivamente realizado por la compañía.
El informe enfatiza que la descarga de efluentes industriales con exceso de arsénico constituye una infracción insubsanable, porque “el daño no es reversible una vez que el vertimiento alcanza el cuerpo receptor”.
En contextos de evaporación, el riesgo aumenta: los contaminantes se concentran en los sedimentos y pueden permanecer activos durante largos períodos, con impacto sobre cualquier organismo que entre en contacto con ellos.
Especialistas en impacto ambiental consultados por Infobae explican que la acumulación de arsénico y cadmio en lagunas de evaporación puede provocar mortandad de microorganismos y aves, además de alterar la cadena alimentaria.
También advierten que los riesgos no se agotan en el depósito, porque filtraciones o desbordes podrían contaminar suelos agrícolas y acuíferos subterráneos, con efectos de largo plazo.
Impugnan sanción del OEFA: ¿Qué dijo la empresa?
Tras la supervisión de agosto de 2023, los informes trimestrales de monitoreo presentados por la empresa no reportaron nuevos excesos de arsénico en los puntos evaluados.
De todos modos, la autoridad ambiental programó una nueva inspección para el cuarto trimestre de 2026, con el objetivo de verificar la implementación de medidas correctivas y el estado ambiental de la laguna y su entorno.
Compañía Minera Miski Mayo S.R.L. evitó formular declaraciones públicas y señaló que el procedimiento sancionador sigue en revisión ante las autoridades competentes.
Consultado por Infobae, el OEFA confirmó que el expediente N° 0294-2024-OEFA/DFAI/PAS continúa abierto y bajo evaluación del Tribunal de Fiscalización Ambiental. El organismo agregó que mantiene un monitoreo permanente de la unidad minera y que la verificación de medidas correctivas será parte de la próxima inspección programada.
Más de 108 UIT en multas ambientales desde 2012
Desde 2012, Compañía Minera Miski Mayo S.R.L. acumula al menos cuatro multas firmes por infracciones ambientales en la unidad Bayóvar. El monto total de esas sanciones supera las 108 Unidades Impositivas Tributarias (UIT), según expedientes oficiales revisados por Infobae.
Entre las penalidades figuran una multa de 20 UIT en 2012, otra de 22,8 UIT en 2013, una adicional de 20 UIT en 2014 y la más reciente, de 45,87 UIT en 2020. Todas fueron canceladas en su totalidad tras resoluciones administrativas firmes.
Miski Mayo está controlada en un 75% por la estadounidense The Mosaic Company y en un 25% por el conglomerado japonés Mitsui & Co. La firma es responsable del 99,9% de la extracción nacional de fosfatos.
En 2025, la producción anual superó las 13,5 millones de toneladas métricas, consolidando a la empresa como un actor central de la minería no metálica en el país.
El dato
- Las complicaciones en Bayóvar no se limitan a la laguna de evaporación. OEFA también constató actividades mineras informales, como la extracción no autorizada de diatomita, realizadas por terceros dentro de los terrenos de la concesión asignada a Miski Mayo.
- Esas tareas no fueron ejecutadas por la empresa, pero sí ocurrieron dentro del área concesionada, según los reportes.
- El organismo identificó a personas específicas, como Fernando Hiroito Takamura Zelada, actualmente inscrito en el REINFO, vinculadas a la actividad informal, y derivó la información al Gobierno Regional de Piura y al Ministerio Público para su investigación y eventual sanción.
- Hasta ahora no se informaron acciones efectivas de control o fiscalización por parte de las autoridades regionales para frenar esas actividades ilegales.
Análisis y proyecciones
El caso Bayóvar sintetiza un problema frecuente en la minería industrial de gran escala: aun cuando la operación sea estratégica para la economía, el incumplimiento ambiental puede erosionar la licencia social y elevar el costo regulatorio. En este tipo de expedientes, la discusión ya no se limita a una multa, sino a la capacidad real de la empresa para demostrar prevención, remediación y control permanente.
En términos de proyección, si el expediente confirma las infracciones, podrían profundizarse las exigencias de corrección, el seguimiento técnico y eventuales nuevas sanciones. También quedará bajo observación la eficacia del sistema de drenaje, el manejo de relaves y el plan de cierre, variables que en zonas áridas y con episodios intensos de lluvia adquieren especial relevancia por el riesgo de dispersión de contaminantes.
Evolución del caso en los últimos años
La relación entre Bayóvar y la fiscalización ambiental muestra una trayectoria de vigilancia persistente. Desde 2012, la empresa ya acumulaba sanciones firmes por infracciones ambientales, y con el paso del tiempo el foco regulatorio se desplazó desde episodios puntuales hacia la evaluación integral de infraestructura, vertimientos y planes de cierre.
En paralelo, el debate público sobre la minería de fosfatos también cambió: hoy no solo se exige producción, sino trazabilidad ambiental, control de aguas y protección de biodiversidad. En ese contexto, la respuesta de las autoridades ha ido ganando peso, con expedientes abiertos, revisiones del Tribunal de Fiscalización Ambiental y nuevas inspecciones programadas para verificar si las medidas correctivas realmente se cumplen.
























