Phil Collins reveló que estuvo al borde de la muerte por el alcohol

Phil Collins relató que atravesó una internación crítica y que su familia llegó a despedirse cuando su estado se agravó. El músico aseguró que dejó el alcohol y que hoy continúa bajo cuidados permanentes.

En la historia del rock abundan los regresos, pero pocos relatos resultan tan crudos como el de Phil Collins, quien recordó que su cuadro llegó a ser tan grave que su familia fue convocada para despedirse. En una reciente entrevista, el excantante y baterista de Genesis aseguró que estuvo a punto de morir en 2024 tras una severa crisis de salud vinculada a su adicción al alcohol.

El músico se sinceró sobre ese período en una nota con el Sunday Times. Según explicó, el primer ingreso hospitalario ocurrió en un hospital de Suiza en noviembre de 2023, como consecuencia del consumo de alcohol.

Collins indicó que recibió el alta tres días antes de Navidad, pero que semanas después debió ser trasladado de urgencia nuevamente. En total, permaneció siete meses en tratamiento, atravesando una etapa que combinó internaciones, recuperación médica y un deterioro progresivo de su estado general.

El episodio más crítico llegó en abril de 2024. Entonces, el artista estaba inconsciente y su representante se comunicó con sus cinco hijos para que viajaran a verlo. “Mis riñones estaban fallando; mis órganos simplemente estaban dejando de funcionar. La gente venía a despedirse, pero yo no recuerdo que vinieran. No tenía ni idea de lo que estaba pasando”, contó al describir aquel momento límite.

“Ni que decir tiene que no volví a probar el alcohol desde entonces”, afirmó el músico, que también dijo haber compartido cuatro días fantásticos con sus hijos en medio de esa crisis. A principios de año, además, reveló que necesita una enfermera interna que lo asista las 24 horas con la medicación, luego de una etapa que definió como “difícil, interesante y frustrante”.

En el plano personal y físico, Collins también detalló que debió someterse a cinco operaciones de rodilla. Más recientemente, aseguró sentirse más sano, aunque descartó presentarse en la ceremonia de su próxima incorporación al Salón de la Fama del Rock & Roll, prevista para finales de este año.

Análisis y proyecciones: El testimonio de Collins vuelve a poner en primer plano una realidad frecuente entre músicos de larga trayectoria: la combinación de exigencias físicas, dolor crónico y abuso de sustancias. En la industria del rock, los problemas de salud suelen agravarse por el desgaste acumulado de décadas de giras y por la dificultad de sostener rutinas de tratamiento. En este contexto, el abandono del alcohol y la necesidad de asistencia permanente sugieren que su recuperación será prolongada y dependerá de controles estrictos. También es esperable que su caso refuerce el debate sobre cómo los artistas de mayor edad encaran la retirada de los escenarios, la exposición pública y la fragilidad de la salud en etapas avanzadas de la carrera.

Evolución reciente del caso: En los últimos años, la situación de Collins pasó de las limitaciones físicas vinculadas a sus rodillas y la movilidad a una crisis médica mucho más seria por el alcohol. Con el tiempo, su postura pareció correr del silencio a la confesión abierta: primero reconoció la gravedad del cuadro, luego admitió la asistencia médica continua y, finalmente, aseguró que no volvió a beber. Ese recorrido muestra un cambio claro en su relación con la enfermedad: de la negación o la reserva a una exposición sincera sobre el deterioro y la recuperación. A la vez, su decisión de no actuar en su próxima incorporación al Salón de la Fama del Rock & Roll confirma que hoy prioriza la salud por encima de cualquier homenaje artístico.