YouTube borró varios canales ASMR y crece la polémica
YouTube eliminó de forma abrupta varios canales de ASMR al sostener que infringían su política sobre sexo y desnudez. Las creadoras afectadas aseguran que no hubo advertencias previas y denuncian que se trata de una confusión entre intimidad y sexualización.“Los susurros pueden calmar a millones, pero también disparar controversias”: esa es, en esencia, la paradoja que hoy envuelve al ASMR, un formato que nació como nicho y terminó convirtiéndose en una de las categorías más reconocibles del ecosistema digital. YouTube volvió a quedar en el centro de la discusión tras cancelar varios canales de este género a finales de julio de 2026, en medio de acusaciones por supuestas infracciones a su política sobre material sexual.
Los afectados sostienen que no recibieron advertencias previas ni notificaciones acumuladas antes de la cancelación. Entre los canales eliminados figuran ItsBunniiASMR, Slight Sounds, Nananightray, Roseasmr, Simoneasmr y Janina Wilhelmsen, según informó el medio especializado 404 Media.
En el mensaje de suspensión, YouTube indicó: “Revisamos tu contenido y encontramos violaciones graves o reiteradas de nuestra política de sexo y desnudez”. Sin embargo, la plataforma aclaró luego, ante consultas del mismo medio, que la razón real de las cancelaciones no fue el material publicado directamente en sus servidores.
“Cancelamos estos canales por vincular a contenido que viola nuestra política de desnudez y contenido sexual”, señaló un portavoz de YouTube. La empresa añadió que sus normas sobre enlaces externos se aplican por igual a todos los creadores y que la medida no respondió a un cambio de política ni a una persecución específica contra el género ASMR.
El ASMR, siglas en inglés de autonomous sensory meridian response o respuesta sensorial meridiana autónoma, es un fenómeno auditivo en el que sonidos suaves, como susurros, golpeteos o voces tranquilas, pueden generar una sensación de bienestar físico. Este tipo de videos reúne millones de seguidores en la plataforma y suele ser consumido por personas con ansiedad o con problemas de sueño.
Slight Sounds rechazó la decisión y la calificó de injusta. “Mi canal y los de muchas otras creadoras de ASMR fueron eliminados de YouTube de manera indebida. El ASMR no es una categoría inherentemente sexual”, escribió en X.
En declaraciones a 404 Media, la creadora amplió el impacto personal de la medida: “Esto ha sido mi sustento y mi carrera durante ocho o nueve años. Me dicen no solo que no voy a ganar dinero, sino que tu archivo, el trabajo de tu vida, videos que significan tanto para mí y para tanta gente, simplemente desaparecieron”.
Its_Bunnii también cuestionó los criterios de la plataforma. Señaló que su video más visto antes de la eliminación era uno titulado “Eyes Closed ASMR”, con cerca de dos millones de reproducciones, seguido por otros sobre peinados y lectura de cuentos. “¿Hay algo en estos videos que encuentren sexualmente gratificante?”, preguntó en sus redes sociales, donde además compartió capturas de pantalla que mostraban que las descripciones de sus videos eran idénticas a las de su perfil en Spotify.
La política de enlaces externos de YouTube prohíbe a los creadores dirigir a su audiencia hacia contenido que viole sus normas comunitarias. Según la información difundida, algunos de los canales afectados también producen material más explícito en plataformas externas como OnlyFans, accesible en ocasiones a través de agregadores de enlaces, aunque la compañía no precisó en qué cuentas detectó esos vínculos.
Todos los recursos de apelación presentados por las creadoras fueron rechazados y la empresa descartó revertir las cancelaciones. En los hechos, la decisión refuerza una tendencia que se repite desde hace años: las plataformas tienden a endurecer el control sobre los enlaces y la monetización cuando perciben zonas grises entre contenido sugerente, contenido íntimo y posibles incumplimientos de sus reglas de seguridad.
Análisis y proyecciones: el caso vuelve a exponer un dilema clásico de internet: cómo moderar contenidos legítimos sin penalizar comunidades enteras por la conducta de una minoría o por la ambigüedad de ciertas estéticas. En el ASMR, donde la puesta en escena suele apoyarse en cercanía, voz baja y trato personal, la frontera entre lo sensorial y lo sexual puede volverse difusa para los sistemas automatizados y para moderadores humanos. A futuro, es probable que YouTube y otras plataformas refuercen la vigilancia sobre enlaces externos y estrategias de monetización, lo que podría empujar a más creadores a diversificar su presencia en varias redes para no depender de una sola fuente de ingresos. También puede crecer la presión de los artistas y de las audiencias para pedir reglas más transparentes, procesos de apelación más claros y definiciones menos ambiguas sobre qué constituye una infracción.
Evolución reciente del tema: en los últimos años, el ASMR pasó de ser una subcultura de nicho a una industria de creadores con audiencias masivas, patrocinios y monetización cruzada. Ese crecimiento, sin embargo, también incrementó el escrutinio. Mientras antes predominaba una lectura centrada en el bienestar y el descanso, la expansión hacia formatos más sofisticados y la coexistencia con plataformas de contenido adulto intensificaron la sospecha sobre ciertos canales. En ese marco, la postura de YouTube se ha vuelto más rígida: no solo observa el contenido alojado en la plataforma, sino también los vínculos externos y el contexto general de cada cuenta.
Esta no es la primera vez que YouTube elimina un canal de ASMR por este tipo de infracciones. En agosto de 2024, la plataforma canceló el canal ASMR de Amouranth, que contaba con 749.000 suscriptores y más de 76 millones de reproducciones.
Slight Sounds ofreció además una lectura sobre el trasfondo de los canales dados de baja: “Creo que, porque el ASMR está dominado por mujeres —porque es un estilo de video muy íntimo, y hay una mujer amable que te cuida y te susurra—, la gente, especialmente los hombres, confunde la cercanía y la intimidad con el sexo”.
El episodio deja abiertas interrogantes sobre hasta dónde puede llegar la moderación automatizada en plataformas de escala global y sobre el costo que esa lógica impone a creadores que dependen de su archivo digital para sostener su trabajo. Por ahora, YouTube mantiene su decisión y los canales afectados continúan fuera de la plataforma.






















