Milei volvió a atacar a Lula y crece la tensión con Brasil
Javier Milei redobló sus críticas contra Luiz Inácio Lula da Silva y volvió a tensar la relación con Brasil. En el Gobierno de Lula admiten malestar, pero por ahora descartan una ruptura y evalúan el costo político de escalar el conflicto.En política exterior, pocas frases pesan tanto como la que lanzó Juan Domingo Perón en 1953: “La verdadera amistad entre los pueblos se prueba en la adversidad”. La relación entre Argentina y Brasil, dos socios obligados por historia, comercio e integración regional, volvió a quedar bajo presión tras los nuevos ataques de Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva.
En una entrevista con Luis Majul, el presidente insistió con sus críticas al mandatario brasileño y lo calificó de “ladrón y corrupto”, al sostener que está libre únicamente por un error de procedimiento.
“¿No le parece que es agresivo que alguien le robe? Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar”, remarcó Milei, al defender el tono de sus declaraciones.
El jefe de Estado aclaró además que sus embates son espontáneos y aseguró: “Cuando arranqué esta carrera en el 2021, había un solo país azul y todo era rojo. Lo que pasa es que no se ve en el mapa porque Brasil está rojo. Lo hago porque soy un cruzado de las ideas de la libertad”.
Este nuevo capítulo se produjo en el marco de su participación en el acto de lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro en San Pablo, y volvió a encender las alarmas sobre una crisis diplomática que ya es considerada la más grave desde 1983.
Lula, por su parte, definió lo ocurrido como una “payasada”, aunque descartó romper la relación con la Argentina. Hasta ahora, la respuesta oficial brasileña se mantuvo en un terreno de ironías y gestos medidos.
En ese sentido, solo fue convocado a consultas el embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien permanece en Brasilia. Un alto diplomático de Itamaraty admitió que todavía no está claro si el conflicto escalará, porque eso dependerá de la decisión de Lula. “No lo creo”, dijo.
























