Milei, lejos de la primera vuelta: el peronismo se acerca

Dos encuestas nacionales de fin de julio muestran que Javier Milei todavía está lejos de una victoria en primera vuelta para 2027. En ambos relevamientos, además, el peronismo aparece competitivo y con chances de dejarlo segundo.

“La historia electoral argentina suele castigar a los oficialismos debilitados antes de tiempo”: la frase resume un patrón conocido en la política local, donde la economía y el humor social suelen ordenar la competencia mucho antes de la apertura formal de las campañas. En ese marco, dos encuestas nacionales realizadas en los últimos días de julio muestran que Javier Milei está lejos de un triunfo en primera vuelta en las elecciones de 2027 y que el peronismo aparece cerca de desplazarlo al segundo lugar.

LPO accedió a los sondeos de las consultoras Zuban Córdoba y CB Global Data, que presentan proyecciones parecidas sobre el escenario electoral del año próximo.

En ambos estudios, Milei queda lejos del 40% de los votos, el piso que exige el sistema electoral para imponerse en primera vuelta. Además de ese umbral, el postulante vencedor debe sacarle diez puntos de diferencia al segundo. Más lejos todavía está el Presidente del 45% que le permitiría la reelección automática.

Cambio de tendencia: El 63,7% cree que el responsable de la crisis económica es Milei

En el relevamiento de CB Global Data, Milei encabeza la intención de voto con 32,4%, seguido por Cristina Kirchner con 15,2% y Axel Kicillof con 14,7%, en un escenario de división del peronismo. La suma de ambas opciones peronistas alcanza 29,9%, apenas dos puntos y medio por debajo del mandatario, una distancia que quedaría dentro del margen de error.

La consultora que conduce Cristian Buttié también midió un escenario de ballotage, donde Kicillof aparece mejor posicionado que Cristina. En el primer caso, Milei se impondría al gobernador bonaerense por 43% a 41,6%, con casi 9 puntos de indecisos. En el segundo, el libertario derrotaría a la expresidenta por 44,88% contra 39%, mientras que los indecisos caerían a 4,5%.

En la encuesta de Zuban Córdoba, la medición se hizo por espacios políticos y no por candidatos, aunque los resultados son similares. La principal diferencia es que el peronismo, como bloque, supera a La Libertad Avanza en los dos escenarios analizados.

La consultora de Paola Zuban y Gustavo Córdoba parte de la hipótesis de un peronismo unido. En el primer escenario, ese espacio registra 31,3% de intención de voto contra 28% de La Libertad Avanza y 6,8% del PRO. En el segundo, sin el PRO, el peronismo se ubica al frente con 35,3% frente a 33,8% de LLA.

El trabajo también señala que la desaprobación del gobierno nacional llega al 65,3% y que la imagen negativa de Milei asciende al 61%. En sintonía con ese clima, el 61,9% afirma que votaría por un cambio de gobierno en 2027.

Análisis y proyecciones: el dato central de ambos estudios no es solo el volumen de voto del Presidente, sino su dificultad para expandir apoyo más allá de su núcleo duro en un contexto de desgaste económico. En términos políticos, eso suele obligar a los oficialismos a buscar dos objetivos al mismo tiempo: contener a sus propios votantes y reconstruir confianza en segmentos moderados o independientes. Si la economía no muestra una mejora perceptible, la experiencia argentina indica que la intención de voto suele volverse más sensible a la percepción de ingresos, inflación, empleo y expectativas. En ese marco, el peronismo tiene una oportunidad si logra ordenar liderazgo, estrategia y oferta común; pero también enfrenta el riesgo recurrente de la fragmentación interna, que en escenarios ajustados puede ser decisiva. La evolución de la competencia hasta octubre de 2023 ya mostraba un giro importante: Milei pasó de ser una figura disruptiva de crecimiento antiestablishment a convertirse en un Presidente evaluado por resultados, mientras el peronismo, luego de sus derrotas y tensiones internas, intenta reposicionarse como alternativa de gobernabilidad.

Evolución reciente de los actores: en los últimos años, Javier Milei consolidó una identidad política construida sobre la crítica al Estado, la denuncia de la “casta” y una agenda de ajuste y desregulación que le permitió crecer como outsider y luego conquistar el Ejecutivo. Una vez en el gobierno, sin embargo, su perfil dejó de medirse solo por el rechazo al sistema y comenzó a depender de la capacidad de estabilizar la economía y sostener apoyo social. Del lado del peronismo, el proceso fue inverso: tras etapas de conducción más fragmentada, el espacio viene intentando reconstruir una narrativa común entre el kirchnerismo, el peronismo bonaerense y otros sectores, con la disputa por candidaturas y liderazgos como uno de sus principales desafíos. En ese tablero, figuras como Cristina Kirchner y Axel Kicillof aparecen como polos de referencia distintos, pero también como síntomas de una discusión de fondo sobre qué tipo de peronismo puede competir con éxito en 2027.