Legionelosis en Nueva York: controlan el brote del Upper East Side

El Departamento de Salud de Nueva York dio por controlada la fase más crítica del brote de legionelosis en el Upper East Side, tras dos semanas sin nuevos contagios. La pesquisa sigue abierta para precisar el origen exacto de la bacteria y persisten alertas en otro edificio de la ciudad.

Cuando la salud pública falla, una torre de refrigeración puede convertirse en el origen de una emergencia urbana: ese es uno de los grandes aprendizajes que dejaron los brotes de legionelosis en ciudades como Nueva York, donde la vigilancia ambiental se volvió clave para anticipar contagios. Ahora, el Departamento de Salud de la ciudad informó que el brote detectado en el Upper East Side dejó de representar un riesgo elevado tras 14 días sin nuevos casos.

El episodio acumuló 92 casos confirmados, siete fallecidos y 79 personas hospitalizadas, según el balance oficial. De acuerdo con ABC 7 NY, el comisionado de Salud, Dr. Alister Martin, señaló que no se registraron nuevos pacientes durante ese lapso y remarcó que la fase más intensa de la respuesta podía darse por concluida porque ya transcurrió el período de incubación, es decir, el tiempo en el que podrían haber aparecido nuevas infecciones.

La zona más afectada incluyó los códigos postales 10128, 10028 y 10075, correspondientes a Carnegie Hill y Yorkville, en el Upper East Side de Manhattan. Allí, las autoridades concentraron inspecciones, revisiones de instalaciones y tareas de control sanitario para reunir muestras, ordenar el trabajo en terreno e intentar reconstruir la cadena de exposición.

La investigación se centró especialmente en las torres de refrigeración de edificios del área, consideradas uno de los puntos más sensibles en este tipo de brotes. Como parte del operativo, la ciudad ordenó a 83 propietarios limpiar y desinfectar sus instalaciones tras detectar la presencia de la bacteria Legionella; según datos citados por Fox 5 NY, todos cumplieron con la instrucción.

La ciudad ordenó desinfectar 83 torres de refrigeración tras detectar Legionella

En paralelo, las autoridades informaron que 59 torres de refrigeración dieron positivo a bacterias vivas de Legionella, mientras que otras 124 arrojaron resultados negativos. Ese relevamiento se convirtió en una pieza central de la pesquisa para ubicar el foco de exposición y orientar la respuesta sanitaria en el territorio.

Martin sostuvo que, por el momento, no se había determinado el origen exacto del brote, aunque las autoridades creen que la fuente bacteriana ya fue eliminada. Citado por Fox 5 NY, afirmó además que “ya no existe un riesgo elevado de legionelosis” para los residentes de esas zonas de Manhattan, en el marco de la actualización oficial con la que Salud comunicó el cierre de la etapa más crítica de la emergencia.

Las inspecciones también detectaron fallas de mantenimiento en dos torres del Upper East Side, según la reconstrucción periodística basada en datos oficiales. Una estaba en 300 East 83rd Street, nunca había sido registrada ante la ciudad y operaba de forma ilegal, por lo que el edificio recibió una multa de USD 11.000.

La otra instalación con deficiencias se ubica en 1520 York Avenue, de acuerdo con la información atribuida al Departamento de Salud. Ambos casos quedaron incorporados al esquema de revisión y control de infraestructura desplegado en el área afectada.

El laboratorio aún busca establecer el origen exacto del brote

Aunque el riesgo inmediato disminuyó, la investigación no se cerró. El Laboratorio de Salud Pública de la Ciudad de Nueva York continúa comparando las muestras bacterianas obtenidas de pacientes con las recolectadas en las torres que dieron positivo, con el objetivo de determinar el punto exacto de exposición.

Los resultados de esa secuenciación genética se esperan para finales de agosto. Esa comparación permitirá saber si alguna de las torres inspeccionadas coincide con las muestras clínicas de los enfermos y, de ese modo, afinar la identificación del origen del brote.

Análisis y proyecciones: los brotes de legionelosis suelen poner en evidencia la importancia del mantenimiento preventivo de los sistemas de agua y ventilación en grandes ciudades. La experiencia sanitaria indica que, incluso cuando el foco aparente se controla, la trazabilidad bacteriológica puede seguir aportando datos sobre responsabilidades, vacíos de inspección y niveles de cumplimiento regulatorio. En el mediano plazo, este tipo de episodios suele reforzar las exigencias sobre registro, monitoreo y limpieza periódica de torres de enfriamiento, especialmente en áreas densamente pobladas.

Mientras el episodio del Upper East Side quedó bajo control, en Haven Plaza, un complejo de viviendas asequibles del East Village, continuaban los reclamos de residentes por la detección de Legionella en el sistema de agua del edificio, informó Fox 5 NY.

A diferencia del brote ya contenido en Manhattan, allí la preocupación se relacionó con la infraestructura interna del complejo y con el acceso cotidiano al agua. Los inquilinos denunciaron que llevaban cerca de dos meses sin poder usar las duchas tras confirmarse dos casos de legionelosis entre residentes del edificio.

También afirmaron que la información oficial recibida fue confusa, una queja que se sumó a la tensión por la duración de las restricciones y la falta de precisión sobre los pasos a seguir. La administración del inmueble indicó al canal que esta semana comenzó un programa de remediación con un plan integral de tratamiento y desinfección del agua.

Dana Cruz, presidenta de la Asociación de Inquilinos, aseguró que los residentes recibieron instrucciones de no ducharse ni usar agua caliente durante el resto del verano, en el marco de las medidas adoptadas tras la detección de la bacteria en el sistema del edificio.

Evolución del caso: en los últimos años, la ciudad de Nueva York endureció el seguimiento de las torres de refrigeración y de otros sistemas susceptibles de alojar Legionella, a partir de antecedentes que consolidaron la idea de que la vigilancia ambiental es tan importante como la atención de los pacientes. En este episodio, la respuesta oficial pasó de la contención inmediata y las inspecciones masivas a una fase de investigación más fina, centrada en la secuenciación genética, mientras persisten problemas de gestión en otros edificios que evidencian que la prevención sigue siendo un desafío estructural.