Inflación en Córdoba: sube el costo de comer y cae el consumo

La inflación cordobesa volvió a ubicarse en el 2% en julio y cortó la desaceleración de junio. El deterioro del consumo, el endeudamiento para comer y la fragilidad social profundizan el cuadro.

“La inflación es un fenómeno siempre y en todas partes monetario”, advirtió Milton Friedman en una de las formulaciones más citadas de la economía moderna. Sin embargo, cuando los precios dejan de bajar y el poder de compra sigue deteriorándose, la discusión ya no pasa solo por el índice mensual: pasa por cómo se sobrevive en la vida cotidiana.

El dato de inflación de julio en Córdoba confirmó lo que venían anticipando las principales consultoras: se frenó la desaceleración observada en junio. Según las cifras provinciales, el indicador volvió a ubicarse en 2% en julio, tras el 1,9% registrado el mes anterior.

El cuadro se enlaza con otros registros igualmente preocupantes que muestran una economía exhausta por el ajuste. La caída del consumo, el endeudamiento para comprar alimentos y el deterioro de la situación social se profundizaron, consolidando un escenario de fuerte fragilidad que golpea a las familias y a los pequeños comercios.

El relevamiento del Centro de Almaceneros, que suele funcionar como anticipo del dato oficial, calculó una inflación mensual de 2,05%, con un acumulado de 19,3% en los primeros siete meses del año y una variación interanual de 33,8%.

Pero el dato que más expone la pérdida de poder adquisitivo es otro: la Canasta Básica Alimentaria subió 37,3% en doce meses, por encima del índice general. Esa diferencia explica por qué la desaceleración de los precios todavía no se traduce en una mejora real para los ingresos de los hogares. Para una familia tipo de cuatro integrantes, no caer por debajo de la línea de pobreza ya exige ingresos de $1.997.833, mientras que evitar la indigencia demanda $1.090.624 mensuales.

Las consultoras, además, anticipan que pese a la baja de junio, la inflación volverá a acelerarse.

En el frente comercial, el deterioro se siente con especial dureza. El consumo continúa en caída y las ventas en los comercios de proximidad dedicados a alimentos retrocedieron 8,3% interanual. Se trata de una tendencia que se sostiene desde hace varios meses y que ni siquiera el impulso extraordinario vinculado al Mundial de fútbol logró revertir. La consecuencia ya empieza a trasladarse a la supervivencia de los negocios.

El relevamiento del Centro de Almaceneros de Córdoba muestra que el 12,5% de los comerciantes considera que, si el nivel actual de ventas se mantiene, su negocio será económicamente inviable dentro de los próximos seis meses. En otras palabras, uno de cada ocho almacenes, autoservicios o pequeños comercios ya visualiza un escenario de cierre antes de fin de año.