Kicillof respaldó cambios en la ley que limita reelecciones

Axel Kicillof volvió a respaldar una modificación a la ley que restringe las reelecciones de los intendentes bonaerenses. La discusión gana peso en la Legislatura y reordena la puja política en varios municipios.

“Los municipios fueron, desde el origen mismo de la tradición republicana, la escuela de la democracia”, suele resumirse en la historia institucional argentina para explicar por qué la discusión sobre la autonomía local vuelve una y otra vez al centro de la escena. En esa clave, Axel Kicillof volvió a pronunciarse a favor de revisar la ley que limita las reelecciones de los intendentes bonaerenses.

En una recorrida por el interior de la provincia, el gobernador sostuvo que “es muy infrecuente que a nivel de gobiernos locales no haya posibilidad de que se presenten todos los candidatos para que el pueblo vote a dirigentes que conoce, que son cercanos”. La definición llegó este viernes durante su visita a General Alvear, donde inauguró un Centro de Atención Primaria de la Salud.

Allí, Kicillof dejó además un gesto político hacia los intendentes que deberán resolver este año qué ocurrirá con la norma que les impide competir por un nuevo mandato. El mandatario señaló que la discusión por la reelección de intendentes “es muy distinta a otras discusiones acerca de reelección de gobernadores o presidente”. Y agregó que, en la provincia, las formaciones políticas ya se expresaron a favor de que exista la posibilidad de elegir a cualquiera, “de no prohibir a ninguno”.

La iniciativa que gana terreno dentro del peronismo apunta a que sean los Concejos Deliberantes los que habiliten, en cada distrito, la continuidad de un intendente por encima del tope actual de dos mandatos consecutivos. Según la lógica que empuja ese sector, el artículo 123 de la Constitución Nacional obliga a las provincias a asegurar el régimen municipal y a garantizar su autonomía en los planos institucional, político, administrativo, económico y financiero.

En la compleja Legislatura bonaerense, atravesada por las tensiones internas del peronismo y por las diferencias dentro de los bloques libertarios y radicales, la propuesta despierta interés. La posibilidad de trasladar la decisión al ámbito local aparece como una salida intermedia entre sostener la restricción vigente y abrir una reforma más amplia que hoy no reúne consenso suficiente.

Como antecedente político, en Buenos Aires la discusión por la reelección de los intendentes se convirtió en una de las controversias más persistentes de los últimos años. En ese recorrido, el debate fue mutando: de una mirada orientada a limitar las permanencias prolongadas en el poder, a otra que pone el foco en la autonomía municipal y en el derecho de los votantes a ratificar o reemplazar a sus jefes comunales.

La oposición, en tanto, podría aceptar la iniciativa si la habilitación excepcional requiere una mayoría especial de dos tercios en cada Concejo Deliberante. Esa condición no es menor: la mayoría de los intendentes cuenta con mayoría simple en sus cuerpos deliberativos, pero no necesariamente con los dos tercios necesarios para imponer una reforma de ese calibre.

Análisis y proyecciones: si prospera una fórmula de este tipo, el impacto político sería doble. Por un lado, permitiría que varios intendentes con fuerte arraigo territorial busquen conservar poder sin quedar automáticamente fuera de competencia; por el otro, reordenaría la pelea interna por candidaturas en el peronismo bonaerense, especialmente en un escenario en el que los jefes comunales suelen ser actores decisivos para cualquier armado provincial. También podría abrir un precedente institucional relevante: la autonomía municipal quedaría fortalecida en los hechos, aunque al costo de reintroducir un debate clásico sobre la alternancia y los límites a la reelección indefinida.

En términos de evolución reciente, el tema fue desplazándose desde una lógica de restricción uniforme hacia una discusión más pragmática. La necesidad de preservar liderazgos territoriales, sumada a la fragmentación de las mayorías legislativas y al peso electoral de los intendentes, empujó a varios sectores a reconsiderar una prohibición rígida que antes parecía más sencilla de defender. Hoy, el eje del debate ya no es solo cuánto tiempo puede permanecer un intendente en el cargo, sino quién debe tener la potestad de habilitar o bloquear esa continuidad.

El problema para el peronismo es que la imposibilidad de reelegir de muchos intendentes impacta directamente en la discusión por la sucesión provincial. Varios de los jefes comunales alcanzados por la restricción comenzaron a posicionarse como eventuales candidatos para suceder a Kicillof en la gobernación bonaerense.

Entre ellos aparecen Federico Achával, de Pilar; Jorge Ferraresi, de Avellaneda; y Gustavo Menéndez, de Merlo, todos sin chances de reelegir si se mantiene la norma actual. A esa lista se suman otros intendentes que todavía conservan la posibilidad de un mandato más, como Federico Otermín, de Lomas de Zamora, y Julio Alak, de La Plata, que también se anotaron en la carrera política de la provincia.

En ese tablero, la discusión por una eventual flexibilización de la ley no sólo define el futuro inmediato de varios municipios, sino también el armado de poder que puede influir en la próxima disputa por la gobernación bonaerense.