Macri, atado a la crisis en la FIFA por el plan de privatización
Mauricio Macri quedó expuesto a la crisis que atraviesa la FIFA por el impulso de Gianni Infantino a abrir la Copa del Mundo a inversores privados. Su rol en la fundación del organismo lo dejó estrechamente vinculado al futuro del dirigente suizo.“El dinero es como un sexto sentido sin el cual los otros cinco no pueden utilizarse”, escribió W. Somerset Maugham, una frase que ayuda a entender por qué la discusión sobre la privatización del fútbol vuelve, una y otra vez, al centro de la escena. En ese marco, Mauricio Macri podría quedar alcanzado por los coletazos de la crisis que sacude a la FIFA a partir de la intención de su titular, Gianni Infantino, de abrir la Copa del Mundo a inversores privados, con un familiar de Donald Trump como agente financiero.
El ex presidente argentino desembarcó en la fundación del máximo organismo del fútbol mundial en enero de 2020, apenas un mes después de dejar la Casa Rosada, impulsado por el propio Infantino. El vínculo entre ambos se había consolidado previamente, al punto de que Macri recibió una invitación especial para la cumbre del G20 realizada en Buenos Aires en 2018, un gesto que reflejó la cercanía política y personal entre ambos dirigentes.
La Fundación FIFA fue creada por Infantino en 2018 y, tras dos años de preparación, el suizo le asignó a Macri el cargo de primer Executive Chariman, es decir, presidente ejecutivo. Como ocurre habitualmente con este tipo de entidades, su propósito era recaudar fondos y proyectar influencia global. En ese esquema, Macri aportó sus vínculos, entre ellos sus lazos con Qatar, país con el que desde hace años fantasea con privatizar el fútbol argentino. Esa sintonía también se hizo visible en su presencia en buena parte de los partidos de Qatar 2022 y en el reciente Mundial de Estados Unidos.
La relación estrecha que construyó con Infantino terminó atándolo a la suerte del suizo dentro de la FIFA. Infantino busca renovar su último mandato en 2027 para extenderlo hasta 2031, pero su impulso a una eventual privatización de la FIFA y del Mundial, promovido por Trump, generó un fuerte efecto boomerang que incluso alimentó versiones sobre su posible renuncia. En ese contexto, su principal asesor, Carlos Cordeiro, renunció este viernes tras el desplante de la UEFA, Concacaf y la confederación de Asia.
“Si cae Infantino, cae Macri”, afirmó a LPO un importante dirigente de la Conmebol, que por la tarde de este viernes también salió a rechazar la propuesta del titular de la FIFA. La frase resume la fragilidad del entramado político construido alrededor del suizo, en un organismo donde los equilibrios entre confederaciones suelen ser tan decisivos como las decisiones formales.
Análisis y Proyecciones: La crisis exhibe una tensión de fondo que la FIFA arrastra desde hace décadas: el choque entre su enorme poder económico y la necesidad de preservar una estructura institucional aceptada por las confederaciones. La posibilidad de abrir el negocio del Mundial a capitales privados podría profundizar la resistencia de UEFA, Conmebol, Concacaf y otras asociaciones que temen perder control político y financiero. Para Macri, el escenario también tiene una lectura simbólica: su perfil internacional quedó ligado a la etapa de mayor apertura de la FIFA, pero cualquier deterioro de Infantino puede debilitar su margen de maniobra dentro del organismo. En términos más amplios, si el proyecto de privatización no prospera, es probable que la discusión derive en una reconfiguración de alianzas internas y en una nueva pulseada por la gobernanza del fútbol global.
Evolución reciente del tema: En los últimos años, la relación entre la política, los negocios y el fútbol internacional se volvió cada vez más visible. Infantino consolidó su liderazgo con una agenda de expansión comercial y globalización del producto, mientras Macri transitó desde la presidencia argentina a un rol más vinculado con ámbitos institucionales y empresariales del deporte. Qatar 2022, el acercamiento entre élites deportivas y financieras, y el rol creciente de las confederaciones en la disputa por la conducción de la FIFA marcaron una etapa de mayor concentración de poder, pero también de crecientes resistencias internas. Hasta la fecha de la noticia, ese equilibrio se encontraba en una zona inestable, con la propuesta privatizadora funcionando como catalizador del conflicto.
En síntesis, la ofensiva de Infantino no sólo abrió una discusión sobre el futuro del Mundial, sino que también dejó a Macri más expuesto de lo que parecía a una disputa que combina negocios, diplomacia y poder dentro de la FIFA.
























