AFA, jueces y subrogancias: la jugada judicial de Mahiques
La causa por la denuncia de Guillermo Tofoni reordenó piezas clave en el fuero comercial y dejó bajo la lupa las subrogancias, los pliegos judiciales y los posibles conflictos de competencia. En paralelo, crece la expectativa por la definición de la Sala C y por el futuro de otras causas sensibles del ámbito empresario y deportivo.“Los procesos judiciales rara vez se deciden solo en el expediente: muchas veces se definen también en la arquitectura de los tribunales”. La frase podría servir de marco para la disputa que rodea a la AFA, donde una combinación de nombramientos, subrogancias y posibles excusaciones comenzó a perfilar el tablero de la causa impulsada por Guillermo Tofoni contra Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino.
Juan Bautista Mahiques avanza con la estrategia de dejar encaminada una protección judicial para Tapia y Toviggino en el expediente que tramita en el fuero comercial porteño. El caso quedó radicado en torno al Juzgado Nacional en lo Comercial N° 9, y en ese escenario apareció un dato sensible: Javier Cosentino, recientemente designado como juez de la Sala C de la Cámara de Apelaciones del fuero comercial, había sido hasta el 16 de julio el titular del juzgado donde se sostuvo la causa.
Cosentino fue, en efecto, el magistrado que rechazó el embargo preventivo pedido por Tofoni por los partidos amistosos disputados hace más de cinco años, antes de que Tapia y Toviggino resolvieran terminar el contrato con el empresario y otorgarle el negocio al productor Javier Faroni. Luego de ese pronunciamiento, Tofoni apeló y ahora deberá intervenir la Sala C, justamente la misma donde recaló Cosentino.
Fuentes judiciales deslizaron que el juez votado por el Senado el jueves pasado debería excusarse para evitar cuestionamientos por su intervención previa. La presidencia de la Sala C está en manos de Eduardo Machin y, hasta ahora, venían subrogando Alejandra Tévez y Matilde Ballerini, quien cumplirá 75 años el próximo 6 de septiembre y desde hace meses pidió al Gobierno la prórroga de su cargo.
En paralelo, el oficialismo intenta ordenar el tablero de designaciones. Mahiques apuró el lunes al senador Juan Carlos Pagotto, titular de la Comisión de Acuerdos, para que convoque a audiencia pública y Ballerini defienda su pliego el 4 de agosto. Entre el receso legislativo y las dificultades políticas para reunir voluntades en el Senado, el margen del Gobierno se achica para destrabar nombramientos judiciales.
Para cubrir la otra subrogancia, el Gobierno logró que los senadores otorgaran estado parlamentario a la postulación de Valeria Pérez Casado, quien compartió con Cosentino el desenlace del caso Indalo, vinculado a la empresa de Cristóbal López. Allí, Cosentino había dictado la quiebra, dispuesto la intervención de la petrolera y habilitado la operación inicial a YPF cuando estaba al frente del Juzgado Comercial Nº 8; más tarde continuó interviniendo en el proceso. Pérez Casado, en tanto, actuó en etapas posteriores y en la liquidación de fondos.
Los antecedentes de Pérez Casado también pasan por la quiebra de Cresta Roja, cuando conducía el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 18. En el fuero comercial, ese expediente quedó asociado a una de las discusiones más simbólicas de la era macrista por el modo en que se reordenaron activos, acreencias y control empresario. Incluso, un camarista resumió a LPO esa lectura con una frase filosa: “Cresta Roja es la Ciccone del macrismo”.
Según comentan en el fuero comercial, Mahiques y la AFA no estarían dejando librado al azar ni el sorteo de las subrogancias hasta que se aprueben las designaciones de los jueces para la Sala C. Desde el cuarto piso de Roque Sáenz Peña 1211 sostienen que, ante cualquier demora, podrían salir sorteadas la propia Ballerini, que ya ocupa una de las vocalías vacantes, o Jorge Djivaris, ex funcionario del gobierno porteño promovido a la Sala B de la cámara para colaborar eventualmente en la causa Correo.
Los movimientos internos se explican, además, por la relevancia política y jurídica del caso. En el fuero comercial recuerdan que la discusión por subrogancias, excusaciones y competencia no es nueva: en causas de alto impacto económico, la integración del tribunal suele ser tan decisiva como el fondo de la controversia. Esa dinámica se repite desde hace años en procesos vinculados a empresas, quiebras, concursos y conflictos entre actores con fuerte peso político.
En esa línea, entre los colegas de Cosentino también crece la pregunta sobre quién lo reemplazará en el Juzgado N° 9. La hipótesis que circula por sorteo es que podría tocarle a Pedro Giudice, flamante juez del fuero, en cuya jura estuvieron Mahiques, la consejera Alejandra Provitola y el presidente de la Cámara de Casación Penal, Diego Barroetaveña. Este último admitió el recurso de queja de la defensa de los presuntos testaferros de Toviggino, junto a Mariano Borinsky, para que la competencia pase al juzgado de Campana, a cargo de Adrián González Charvay.
Análisis y proyecciones: el caso refleja una constante del sistema judicial argentino: cuando hay causas de alto voltaje político o económico, el conflicto por la competencia y la integración de los tribunales puede volverse tan importante como la discusión de fondo. Si la Sala C queda integrada por magistrados con antecedentes inmediatos en el expediente, el eje de la disputa probablemente se traslade a las eventuales excusaciones y nulidades. En términos prácticos, eso podría demorar definiciones y abrir nuevos planteos de las defensas o de la parte querellante. También muestra cómo, desde la reforma de competencias y la tensión por vacantes y subrogancias de los últimos años, la disponibilidad de jueces se convirtió en un factor central de estrategia procesal.
Evolución del escenario: en los últimos años, la posición de los actores fue endureciéndose. La AFA, con Tapia y Toviggino al frente, pasó de los acuerdos comerciales iniciales a una lógica de mayor control sobre la asignación de negocios y litigios. Del otro lado, Tofoni trasladó su reclamo a la vía judicial cuando entendió afectado su vínculo contractual. En paralelo, el fuero comercial fue acumulando causas resonantes que reforzaron la percepción de que, en expedientes sensibles, la composición del tribunal puede condicionar la lectura del conflicto. Hoy, con Cosentino en la Cámara, Ballerini pendiente de prórroga y Pérez Casado en carrera para otra subrogancia, la pulseada se juega tanto en los pliegos como en el expediente.
La evolución del caso, en definitiva, deja al descubierto una disputa más amplia sobre el uso del poder judicial en controversias empresariales y deportivas. Mientras se aguardan definiciones sobre la Sala C y las subrogancias, el expediente de la AFA continúa atravesado por la misma pregunta de fondo: quién termina resolviendo la causa y con qué margen de independencia efectiva.




















