Envejecer con salud: el nuevo rol del ejercicio y la mente
La longevidad dejó de asociarse al retiro y pasó a vincularse con la autonomía, el propósito y la calidad de vida. Especialistas destacan el valor del ejercicio de fuerza y del cuidado psicológico para atravesar mejor la madurez.“No preguntes qué puede hacer la medicina por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu salud”, suele recordarse desde hace décadas como una de las ideas más influyentes de la prevención moderna. En esa línea, el envejecimiento saludable en la Argentina aparece hoy como un desafío que combina hábitos, acompañamiento profesional y una nueva forma de entender la madurez.
La experiencia de envejecer en el país no es igual para todos y depende de la red familiar, los ingresos y el estado de salud de cada persona. En las últimas décadas, la expectativa de vida aumentó gracias a los avances de la medicina, la ciencia, la tecnología y a una mayor conciencia sobre la importancia de sostener hábitos saludables.
Según datos del Censo 2022, el 15,7% de la población argentina tiene 60 años o más, y las proyecciones indican que esa proporción superará el 20% hacia 2040.
En este escenario, los especialistas sostienen que un cambio de mirada sobre el ejercicio físico y el cuidado de la salud mental puede ayudar a sostener e incluso mejorar la calidad de vida durante esos años.
Nuevos enfoques
Hoy conviven realidades muy distintas: hay personas de 70 años que continúan trabajando, estudiando, enamorándose o emprendiendo proyectos, algo que durante mucho tiempo se asociaba con el tramo final de la vida, vinculado al descanso o a la decadencia física.
La pregunta, entonces, ya no pasa por si la madurez implica retiro o pasividad, sino por cómo se transita una etapa que puede ser de expansión y desarrollo personal. En el paradigma actual de la salud, la atención empieza a desplazarse desde la causa de las enfermedades hacia aquello que produce salud en las personas.
En ese sentido, Javier Amestoy, especialista en medicina del deporte, explica: “Los sistemas de salud se enfocan principalmente en modelos farmacocéntricos como respuestas de tratamiento de enfermedades y no abordan la prevención y el mantenimiento en ausencia de enfermedad. En un marco global en el que crecen las corrientes que apuntan al cuidado previo a la aparición de enfermedades, los gimnasios, por ejemplo, son percibidos como actores complementarios dentro del ecosistema sanitario: espacios capaces de promover hábitos, sostener adherencia, mejorar la capacidad funcional y acompañar procesos de bienestar”.
La evidencia científica respalda desde hace años el valor del movimiento en la prevención, pero en la actualidad los gimnasios ganan protagonismo como espacios de generación de salud. Con profesionales, información y recursos adecuados, dejan de quedar reducidos a la dimensión estética y pasan a funcionar como agentes sanitarios activos.
Una encuesta reciente realizada a más de 8.500 usuarios mostró que la salud integral es el principal motivo para entrenar, señalada como prioridad por el 39% de los encuestados mayores de 50 años.
Guillermo Vélez, cofundador de Mercado Fitness, comunidad de negocios del sector e impulsora de la encuesta, sostuvo que la longevidad pasó al centro de la conversación en los gimnasios porque responde a una realidad demográfica que alcanza a casi todos los mercados. “Las personas viven más, las tasas de natalidad disminuyen y el segmento de mayores de 50 gana cada vez más protagonismo”, afirmó.
En cuanto al tipo de actividad más conveniente, si bien lo ideal es construir una rutina que combine trabajo cardiovascular y fuerza, la comunidad médica ha alcanzado un consenso importante respecto de los beneficios del entrenamiento de fuerza. Esto resulta clave porque una de las características del envejecimiento es la pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular asociada a la edad.
“El músculo es un tejido clave para nuestra capacidad funcional y juega un rol importante en la regulación metabólica, la inmunidad y la salud cerebral. Debemos entenderlo como un elemento central de un cuerpo sano, indispensable para mantener la autonomía en la medida que envejecemos”, señala Amestoy, quien brindará una conferencia sobre ejercicio físico y longevidad en la edición 2026 de Mercado Fitness Nutrition & Sports Expo.
Claves de una buena salud mental en adultos mayores
En el plano del bienestar psíquico, uno de los factores que más pesa es la presión cultural. La sociedad suele exaltar la juventud, la belleza y el rendimiento como sinónimos de éxito, y eso puede llevar a que las personas mayores se sientan desplazadas o invisibilizadas.
“Esto nos confronta con el verdadero reto de cómo vivir estos años con bienestar psíquico, deseo y sentido”, señala la licenciada Magdalena Flores, integrante de @RedPiscoEspacios. La especialista explica que para la psicología el envejecimiento no es solo un proceso biológico, sino también una experiencia subjetiva atravesada por la historia personal, los vínculos, los deseos y las pérdidas elaboradas a lo largo de la vida.
Al envejecer, la persona se enfrenta a múltiples duelos: la transformación del cuerpo, la jubilación, la pérdida de seres queridos y la conciencia de la propia finitud. Cuando esas pérdidas no logran tramitarse, pueden aparecer cuadros de depresión, ansiedad, aislamiento o desesperanza.
Por eso, los profesionales de la salud mental recomiendan recurrir a la terapia como un espacio de escucha que permita repensar el sentido de la existencia. Ese ámbito también facilita poner en palabras temores y angustias, elaborar duelos y contar con herramientas para afrontar los cambios propios del envejecimiento.
Ya sea en terapia o en otros dispositivos contenedores, una de las claves es encontrar un nuevo sentido de vida, es decir, un propósito. Eso supone un proceso de reinvención continua, donde aparece un nuevo objetivo y no solo el descanso.
Así, se construye una relación más saludable con el paso del tiempo, reconociendo que cada etapa tiene fortalezas, desafíos y oportunidades, y abriendo posibilidades para generar proyectos que otorguen sentido a la vida.
La psicología también destaca que el deseo puede mantenerse vivo mientras exista la posibilidad de crear nuevos proyectos, establecer vínculos significativos, transmitir experiencias y encontrar formas de satisfacción. A la vez, es fundamental resignificar la propia trayectoria, valorar el recorrido personal y fortalecer la autoestima a partir de la experiencia, los vínculos y los conocimientos adquiridos.
Otro aspecto que resalta esta disciplina es que en la adultez suele haber una mayor regulación emocional: la experiencia ayuda a relativizar problemas, manejar el estrés y priorizar lo importante.
Análisis y proyecciones
El envejecimiento poblacional es una tendencia estructural que ya está reconfigurando los sistemas de salud, el mercado laboral y la industria del bienestar. A medida que crece la población mayor, aumenta la demanda de estrategias de prevención, rehabilitación y acompañamiento integral. En ese contexto, el ejercicio físico —especialmente el trabajo de fuerza— aparece como una herramienta de alto impacto para preservar autonomía, reducir el riesgo de fragilidad y sostener la funcionalidad. En paralelo, la salud mental se vuelve decisiva para evitar el aislamiento y mejorar la adaptación a jubilación, duelos y cambios corporales.
En definitiva, el bienestar psíquico en la vida adulta está ligado a la capacidad de cada persona de darle sentido a su existencia, aceptar los cambios que impone el paso del tiempo y abrazar la posibilidad de crear nuevos proyectos, con la ventaja adicional de transmitir a las nuevas generaciones conocimientos y experiencia de vida.
Evolución del enfoque sobre la vejez
Durante años predominó una mirada que asociaba la vejez con retiro, pasividad y declive. Sin embargo, en los últimos tiempos esa percepción cambió de manera visible: la longevidad dejó de pensarse solo en términos de cantidad de años y pasó a medirse también por calidad de vida, autonomía y participación social. En esa transformación confluyen la medicina preventiva, la expansión de la actividad física y una psicología más orientada a la construcción de sentido.
Hoy, los actores principales del debate —profesionales de la salud, gimnasios, especialistas en longevidad y equipos de salud mental— coinciden cada vez más en que envejecer mejor no depende únicamente de vivir más, sino de sostener capacidades, vínculos y propósitos a lo largo del tiempo.






















