Murió Franco Baresi, leyenda eterna de Milan e Italia

El fútbol italiano perdió a una de sus máximas leyendas: Franco Baresi murió a los 66 años. Capitán emblemático de Milan y campeón del mundo con Italia, dejó una huella indeleble dentro y fuera de la cancha.

“No se puede enseñar lo que hace un verdadero capitán: se nace con esa autoridad silenciosa”. Esa frase suele resumir la figura de Franco Baresi, una de las grandes leyendas defensivas del fútbol europeo, que este viernes murió a los 66 años y dejó un vacío inmenso en Milan y en todo el deporte italiano.

El club milanés confirmó la noticia mediante un comunicado oficial difundido en su cuenta de X. “Su ejemplo y su integridad quedarán grabados para siempre en el ADN del Club, al igual que su icónica camiseta con el número 6”, expresó la institución, junto a una imagen del histórico zaguero levantando la Champions League.

Aunque Milan no detalló el motivo del deceso, Baresi había sido sometido a una intervención quirúrgica en agosto de 2025 para extirparle un nódulo pulmonar. En el mensaje difundido por la entidad, el club añadió que las condolencias a la familia del exfutbolista son compartidas por cada rossonero, que siente esta pérdida como propia.

Cómo fue su carrera y por qué dejó una marca única

Nacido el 8 de mayo de 1960 en Lombardía, al norte de Italia, Franchino “Franco” Baresi se formó en las divisiones juveniles de Milan desde 1974 y debutó en el primer equipo en 1978, con 17 años y 11 meses. Desde entonces construyó una carrera casi inseparable del club, en una época en la que la fidelidad institucional era también un valor deportivo muy reconocido.

Con la camiseta rojinegra conquistó 18 títulos, entre ellos:

  • 6 Serie A: 1978-79, 1987-88, 1991-92, 1992-93, 1993-94, 1995-96
  • 3 Champions League: 1988-89, 1989-90, 1993-94
  • 3 Supercopas de Europa: 1989, 1990, 1994
  • 2 Copas Intercontinentales: 1989, 1990
  • 4 Supercopas de Italia: 1988, 1992, 1993, 1994
  • 2 Serie B: 1980-81, 1982-83
  • 1 Copa Mitropa: 1982

En la selección de Italia también dejó una marca decisiva. Fue campeón del mundo en España 1982, torneo en el que la Tricolor venció 3 a 1 a Alemania Federal el 11 de julio en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. Cuatro años después, pese a ese antecedente glorioso, Baresi renunció a disputar el Mundial de 1986 por un desacuerdo con el entonces seleccionador, Enzo Bearzot.

En Milan se ganó un lugar entre los titulares a los 18 años y llegó a la capitanía a los 22, impulsado por su técnica, su capacidad de anticipación y su liderazgo. Aunque no tenía un físico imponente para los estándares de la época, compensó esa aparente desventaja con lectura de juego, orden táctico y una personalidad que lo volvió un faro para sus compañeros.

Más adelante integró, junto con Paolo Maldini, Mauro Tassotti y Alessandro Costacurta, una de las defensas más temidas de Europa. Aquella línea simbolizó una etapa de enorme solidez del Milan, en línea con la evolución táctica del fútbol italiano, históricamente asociado al rigor defensivo, pero también al refinamiento posicional de sus grandes equipos.

En el plano internacional, Baresi también protagonizó duelos inolvidables con Diego Armando Maradona. Según el repaso de sus cruces, entre los partidos de Milan ante Napoli y los enfrentamientos entre Argentina e Italia, se vieron las caras en 14 encuentros oficiales. Esa rivalidad quedó como una postal de una era dorada del fútbol mundial.

Pese a ser un ganador nato, su carrera tuvo una de las derrotas más recordadas del deporte: en la final del Mundial de 1994, tras el 0 a 0 entre Italia y Brasil, falló su penal en la tanda decisiva y el título terminó en manos del equipo sudamericano. En esa misma serie también erró Roberto Baggio.

Además, estuvo muy cerca de conquistar el Balón de Oro de 1989, pero terminó segundo detrás de su compañero neerlandés Marco van Basten. Ese puesto refleja el reconocimiento internacional que alcanzó en una época en la que los defensores solían tener menos visibilidad en las premiaciones individuales que los atacantes.

Análisis y proyecciones

La muerte de Baresi reabre el debate sobre la dimensión histórica de los grandes defensores en el fútbol moderno. Su figura representa una escuela en la que la inteligencia táctica, la anticipación y el mando sobre la última línea podían convertir a un zaguero en emblema absoluto de un club. En tiempos de alta exposición mediática y ciclos deportivos más cortos, perfiles como el suyo suelen valorarse incluso más con el paso de los años, porque condensan continuidad, jerarquía y sentido de pertenencia.

En ese sentido, su legado puede seguir influyendo como referencia para nuevas generaciones de centrales y líderes de vestuario. También es esperable que Milan profundice los homenajes institucionales a una figura que ya era parte de su identidad simbólica, mientras que en Italia su recuerdo quedará asociado a una selección campeona del mundo y a una etapa en la que la defensa era, a la vez, arte y disciplina.

Cómo evolucionó su imagen con el paso de los años

Con el correr del tiempo, Baresi pasó de ser un defensor admirado por su rendimiento a convertirse en un modelo de conducta deportiva. Durante su carrera, el foco estaba puesto en su capacidad para competir al máximo nivel; luego de su retiro en 1997, su nombre quedó asociado a la idea de lealtad total a un solo club, algo cada vez menos frecuente en el fútbol contemporáneo.

Con 719 partidos jugados para los rossoneri, récord que solo superó Paolo Maldini, su lugar en la memoria del Milan se fue consolidando como el de un capitán eterno. En la selección italiana vistió la camiseta en 81 ocasiones, cifra que completa el retrato de un futbolista que unió permanencia, títulos y liderazgo en una misma trayectoria.