Malvinas, la Scaloneta y una polémica que descolocó a Quirno
El canciller intentó respaldar el gesto de la Selección con la bandera de Malvinas, pero quedó envuelto en contradicciones y explicaciones confusas. Además, la Cancillería debió intervenir por la presencia de un patrullero británico en aguas argentinas.“La cuestión de Malvinas cruza a todos”, suele decirse en Argentina desde que el conflicto se transformó en una causa nacional tras la guerra de 1982 y la posterior disputa diplomática con el Reino Unido. En ese marco, el gesto de la Selección volvió a poner el tema en el centro de la escena y dejó expuesto al canciller Pablo Quirno, que buscó capitalizar el episodio sin terminar de ordenar su mensaje.
Este martes, Quirno sostuvo que la bandera desplegada por los jugadores de La Scaloneta sobre el césped del estadio de Atlanta, tras el triunfo frente a Inglaterra, “sirvió como un megáfono”. Con esa frase, reconoció positivamente la acción del combinado nacional, aun cuando Javier Milei se había referido a quienes apelaban a ese tipo de recursos como “termos” y “mononeuronales”.
En una entrevista con Radio Rivadavia, el ministro de Relaciones Exteriores admitió que “la cuestión de Malvinas, obviamente, cruza a todos casi como nos cruza la Selección”. “Entonces esta combinación de la bandera con respecto a Malvinas genera una intersección muy importante”, afirmó, en un intento por explicar el valor simbólico del gesto futbolístico.
Quirno ya había quedado comprometido con el tema cuando reposteó una imagen del equipo argentino difundida por Rosario Central, sin Lionel Messi ni Lionel Scaloni. Desde el universo digital afín al oficialismo se agitó esa publicación con la acusación de que “los canallas” habían borrado al capitán por haber pasado por Newell’s, clásico rival rosarino. El canciller cayó en esa interpretación y terminó replicándola.
Sin embargo, la imagen no era falsa. Correspondía a la publicación que el club de Roberto Fontanarrosa había difundido la tarde en que la Argentina enfrentó a Jordania, por la tercera fecha de la fase de grupos. En esa jornada, Messi estaba en el banco de suplentes y Gio Lo Celso —formado en las inferiores de Rosario Central y quien había desplegado primero la bandera de Malvinas en las semifinales— fue titular.
La secuencia dejó en evidencia el peso de la desinformación en las redes y el margen de error que puede producir la dinámica de la militancia digital cuando se mezcla con gestos de alto contenido político. En términos históricos, Malvinas ha funcionado como uno de los pocos consensos transversales de la política argentina, aunque con distintos matices sobre la estrategia: presión diplomática, búsqueda de apoyos multilaterales, y, en algunos períodos, mayor confrontación retórica con Londres.
Tras el triunfo de la Scaloneta, Quirno también ordenó que la Cancillería emitiera un comunicado de repudio por la presencia de un buque inglés en aguas argentinas. Desde el Palacio San Martín se informó que se presentó una nota formal de protesta ante la Embajada del Reino Unido por los movimientos del patrullero HMS Medway hacia la costa continental argentina.
Las intervenciones del canciller, a destiempo y condicionadas por la incomodidad que le genera la negativa de Milei a sostener con énfasis el reclamo sobre las islas, muestran a un funcionario que intenta acomodar el discurso mientras la tensión política interna sigue creciendo. “Creo que lo más importante de la bandera específicamente fue que es evidentemente un megáfono mucho más grande y amplifica una situación que nosotros constantemente estamos luchando por ella”, dijo.
El periodista Jonatan Viale detectó el titubeo y fue directo: “¿Están laburando en algo concreto?”. Quirno respondió: “estamos laburando constantemente”. Luego profundizó: “Estamos laburando constantemente en diferentes vías, o sea, principalmente en la vía diplomática, presentándonos en los diferentes foros donde mantenemos vivo el reclamo y que el reclamo se mantenga vivo ya es un tema”.
Más tarde, insistió en que el objetivo es sostener la cuestión en agenda: “seguir festejando que el reclamo siga vivo, nosotros tenemos herramientas y la Argentina está posicionándose en el mundo de una manera tal que su reclamo puede llegar a tener mayor tracción de la que ha tenido”.
Análisis y proyecciones: el episodio sintetiza una tensión clásica de la política exterior argentina: cómo combinar la construcción de consenso interno sobre Malvinas con una estrategia diplomática efectiva y sostenida. En los últimos años, especialmente con el uso intensivo de redes sociales, la causa se volvió también un campo de disputa simbólica. Esto puede fortalecer la visibilidad del reclamo, pero también exponer contradicciones si el mensaje oficial oscila entre el pragmatismo diplomático y la épica identitaria. Si el Gobierno logra ordenar su discurso, la agenda multilateral podría ganar consistencia; si persisten los errores comunicacionales, el tema corre el riesgo de quedar reducido a gestos aislados sin traducción política concreta.
Evolución del tema y de los actores: en la etapa reciente, la postura oficial sobre Malvinas mostró cambios según el clima político y el perfil de cada administración. Mientras algunos gobiernos priorizaron la vía del reclamo firme en foros internacionales, otros buscaron bajar el tono para evitar tensiones con el Reino Unido. En este contexto, la Selección argentina y figuras como Messi o Lo Celso terminaron ocupando un lugar inesperado en la narrativa pública: no como actores diplomáticos, sino como amplificadores emocionales de una causa que sigue siendo central para buena parte de la sociedad argentina. La escena con Quirno confirma que, aun en tiempos de polarización, Malvinas continúa siendo un eje sensible donde convergen identidad nacional, comunicación política y estrategia exterior.





















