El socialismo santafesino se despega de Milei y tensiona con aliados de Unidos

En un acto por los 130 años del partido, el socialismo santafesino endureció su discurso y marcó distancia tanto de Javier Milei como de sus socios de Unidos. También abrió una nueva tensión con Pablo Javkin y buscó recuperar centralidad entre docentes y estatales.

“La política no es arte de lo posible; es el arte de lo necesario”, suele recordarse de Otto von Bismarck, una frase que encaja con el clima que dejó el socialismo santafesino en Rosario: en plena reconfiguración del mapa provincial, el partido eligió mostrar músculo, marcar diferencias y volver a discutir liderazgo en Santa Fe.

Los socialistas santafesinos advirtieron a sus socios de la coalición que gobierna la provincia que se ubicarán en la vereda opuesta a Javier Milei en el proceso electoral que se avecina. A la vez, lanzaron una crítica directa al intendente de Rosario, Pablo Javkin, también integrante del mismo espacio político. Además, plantearon la necesidad de recuperar incidencia entre docentes y trabajadores estatales, sectores que hoy se encuentran en abierta tensión con el gobernador Maximiliano Pullaro.

La señal fue una ratificación, ahora con un tono más enfático, de las distancias que el Partido Socialista viene marcando frente a sectores del radicalismo y del PRO que integran Unidos, la alianza multipartidaria que gobierna Santa Fe y de la cual el socialismo forma parte.

El mensaje se expresó durante un locro en Rosario, donde unos cinco mil militantes de toda la provincia compartieron el acto con legisladores, intendentes y autoridades partidarias, en el marco de los 130 años de vida del socialismo santafesino. Allí, el presidente del partido en Santa Fe y diputado provincial, Joaquín Blanco, endureció su postura frente a aliados del oficialismo provincial y dejó claro que el PS también buscará disputar protagonismo hacia 2027.

Quedó en evidencia, además, la fisura histórica con el intendente Pablo Javkin, quien llegó a ese espacio aliado hace seis años y terminó desplazando al socialismo de tres décadas de control de la Intendencia de Rosario, en medio de una relación marcada por una pica política de larga data. Blanco fue especialmente crítico con el criterio político de la administración y cuestionó la “mediocridad”, la “improvisación” y a los “especuladores de la política”.

Dirigentes presentes en el acto deslizaron que esas observaciones no apuntaban solo a Javkin, sino también a Juan Monteverde, referente de centroizquierda aliado al peronismo y uno de los opositores más destacados en las últimas elecciones.

“Lo que se cuestiona es que desde el socialismo vemos una noción superficial de la política en las opciones de Javkin y Monteverde. El socialismo, durante 30 años, perfiló una ciudad basada en grandes líneas de planificación cultural, con ejes muy fuertes que perduraron en descentralización, en proyectos de profunda transformación urbana y en bienestar social de los más postergados. Hoy lo que hay no supera la discusión por obras de nivel comunal y no se ven políticas que dejen una marca perdurable e histórica en la ciudad”, señaló a este medio un dirigente histórico del socialismo.

Desde el triunfo de Javkin y la muerte del exgobernador Miguel Lifschitz, el socialismo mantuvo presencia en la gestión provincial —sobre todo como el partido con mayor cantidad de diputados en la última renovación legislativa—, pero quedó lejos del protagonismo que tuvo en otras etapas, cuando logró tres gobernaciones consecutivas y cuatro intendentes en Rosario, una ciudad que concentra el 40 por ciento de la población provincial.

Blanco, que fue el último orador, se proyecta como una figura central dentro del socialismo santafesino y en el partido lo mencionan como posible candidato a gobernador el año próximo. En referencia a Rosario, admitió que la ciudad “respira otro aire después de años de violencia”, aunque advirtió que necesita “una segunda ola de transformaciones estructurales para los próximos 30 años”.

También tuvo peso político que el titular provincial del socialismo señalara uno de los puntos más sensibles de Pullaro: su vínculo conflictivo con los trabajadores públicos, especialmente con el sector docente, a partir de la implementación del programa de asistencia perfecta o presentismo y de la reforma previsional.

“Sabemos que Milei es malo. No hace falta que lo repitamos. Pregunten a cualquier comerciante, pregúntenle a aquel trabajador precarizado, pregúntele a aquel empresario pyme que ve la máquina parada en su taller. Binner se le plantó a Menem en los noventa. El socialismo hoy está en la vereda de enfrente de Milei”, afirmó Blanco.