Méndez pide prudencia con España antes del Mundial femenino
Miguel Méndez elevó las expectativas de España de cara al Mundial de Berlín, pero reclamó cautela y una puesta a punto casi perfecta para competir desde el debut. El técnico también expresó su preocupación por la llegada tardía de las jugadoras que militan en la WNBA.“No hay que confundir ambición con precipitación”. La máxima, atribuida durante décadas a entrenadores de alto rendimiento, resume el mensaje que Miguel Méndez quiso trasladar a la selección española femenina de baloncesto en la antesala del Mundial de Berlín, donde España buscará llegar con aspiraciones altas, pero sin perder de vista las dificultades del calendario y la convivencia con las jugadoras que llegan desde la WNBA.
El seleccionador nacional femenino de baloncesto, Miguel Méndez, reconoció que las expectativas de cara al Mundial de Berlín (Alemania), que se disputará del 4 al 13 de septiembre, son “máximas” y “altas”, aunque pidió mantener “los pies en el suelo”. También admitió su preocupación por la incorporación de las jugadoras de la WNBA a pocos días del inicio del torneo.
“Las expectativas son máximas. Es verdad que hace cuatro años no jugamos un Mundial, pero en los Juegos de París competimos muy bien. Siempre somos favoritos cuando jugamos un Europeo, junto a otros países del continente, y se unen Estados Unidos o Australia. Tenemos las expectativas altas independientemente del rival, con ambición, pero también con los pies en el suelo. Tenemos un grupo que será mejor cada año que pase y podemos competir contra todo el mundo”, afirmó en una rueda de prensa en el Hospital Universitario HM Sanchinarro.
Tras anunciar la lista para la preparación del Mundial, Méndez recordó el Eurobasket de 2025, en el que el equipo “se rejuveneció” y vivió un proceso de crecimiento que terminó con la medalla de plata. Según explicó, aquella experiencia sirvió para que el grupo compitiera sin el cartel de favorito y encontrara respuestas en una plantilla con jugadoras experimentadas y nuevas incorporaciones.
“Tenemos jugadoras muy especiales, tanto las experimentadas como las nuevas, que no dan un paso atrás y tienen la ilusión de ganarle a cualquiera que se ponga por delante. Los que somos mayores tendremos que tener los pies en el suelo y daremos a las jugadoras las armas para competir”, aseguró.
El entrenador subrayó además la evolución de las más jóvenes y el valor de las referentes del vestuario. “Cada día, las jóvenes son mejores y las que no son jóvenes también. Por ejemplo nuestra capitana Alba Torrens, no solo por lo que aporta en el vestuario, sino en la pista también. Las jugadoras jóvenes tienen una ambición desmedida que les permite no dar un paso atrás. Pero lo que tenemos presente es este campeonato y estamos preparados. No digo que vayamos a ganar, pero no renunciamos a nada”, declaró.
Sobre la capitana, Méndez remarcó que le interesa tanto la actitud como el contexto competitivo en el que juegue. “Me interesan más sus ganas y pasión que el equipo en el que juegue. Marta García también jugó en Segunda División, por eso queremos ver más de cerca su progresión. No me fijo en el equipo en el que juegan, el 99% de los entrenadores hubieran hecho lo mismo”, comentó.
En cuanto a Megan Gustafson, el técnico consideró que su presencia en Estados Unidos es “una buena noticia, pero también es mala” para la preparación del grupo. “Es una de las situaciones que más me preocupa. Ha aterrizado de forma intermitente porque viene de competir WNBA. Es la situación que tenemos y no le voy a dar más vueltas. Sabe el estilo de juego. Es importante que las jugadoras sepan el estilo español. Trataremos de ajustar para que rindan desde el primer día”, valoró sobre la pívot.
Méndez también se mostró “encantado” con la disponibilidad de María Conde. “Su predisposición ha sido buenísima. Se ha recuperado en tiempo récord y ha apretado mucho pese a no jugar sus dos últimos partidos de temporada. También ha apretado a su club para venir antes. Estoy convencido de que es una jugadora importante para nuestro equipo”, añadió.
“Me gustaría que las 16 jugadoras llegasen sin percances físicos. El último informe de hace dos días asegura que todo el mundo está bien. Es la primera vez que nos pasa, porque hay partidos de WNBA hasta el 31 de agosto, pero vamos a hacerlo de la forma más natural posible”, reconoció. “Son jugadoras que conocen la forma de trabajar. Es verdad que día a día nos iremos encontrando mejor para que vayamos en progresión ascendente”, dijo sobre la tardía llegada de las jugadoras WNBA a la concentración.
España debutará en el Mundial contra la anfitriona Alemania, un rival “difícil y con muchas jugadoras WNBA”. “No parece fácil afrontar este torneo con jugadoras que acaban de llegar de Estados Unidos. Esa inconsciencia que tienen los jóvenes les permite soñar por todo. Nos viene muy bien tener gente experimentada y jóvenes porque esto ayuda a la formación y a coger experiencia. Estamos abiertos a hacer nuevas cosas”, aseguró.
En clave de contexto, el baloncesto femenino español ha mantenido durante años una identidad competitiva basada en la mezcla de veteranía, talento emergente y una estructura táctica muy reconocible. En ese recorrido, la selección ha sabido reinventarse entre ciclos generacionales, con referentes como Alba Torrens sosteniendo el liderazgo y con nuevas piezas empujando el relevo, algo que suele marcar la diferencia en torneos cortos donde la adaptación rápida es decisiva.
Análisis y proyecciones: el gran desafío de España no pasa solo por el nivel individual de sus jugadoras, sino por el tiempo real de trabajo conjunto antes de un debut exigente. La coordinación con la WNBA suele condicionar a varias selecciones europeas y obliga a ajustar cargas, automatismos y roles a contrarreloj. Si la integración funciona, España puede apoyarse en su experiencia competitiva y en su capacidad para leer partidos cerrados; si no, la falta de rodaje colectivo podría pesar especialmente en los primeros cruces. En torneos de este tipo, empezar fuerte suele ser clave para ganar confianza y evitar depender de correcciones sobre la marcha.
La evolución reciente del grupo muestra un proceso de transición controlada: el equipo ha ido incorporando juventud sin perder el liderazgo de sus figuras más consolidadas. En los últimos años, la selección ha pasado de una base muy asentada a un modelo más híbrido, en el que la ambición convive con la necesidad de construir automatismos. Esa combinación, según dejó entrever Méndez, es la que debe sostener las aspiraciones españolas en Berlín.
“La afición en las últimas competiciones femeninas se ha mostrado como una de las mejores aficiones de Europa, porque aprieta mucho y llena el pabellón. Juntar a las dos selecciones, tanto masculina como femenina, es algo que no ha pasado nunca y nosotros afinaremos para los últimos días”, concluyó sobre el respaldo del público.






















