Besatón en Andino por presunto caso de discriminación

Una viralización en redes desató una convocatoria multitudinaria en el centro comercial Andino, luego de que una pareja denunciara un presunto acto discriminatorio por parte de un vigilante. El caso abrió un debate sobre inclusión, protocolos de seguridad y trato digno en espacios abiertos al público.

“En 1969, los disturbios de Stonewall se convirtieron en un símbolo global de la lucha por la visibilidad LGBT; décadas después, una escena en una plazoleta de comidas de Bogotá volvió a poner sobre la mesa el derecho a expresar afecto en público”.

Las redes sociales de Bogotá se alistan para una manifestación inusual: una “besatón” convocada en el centro comercial Andino, tras la difusión de un presunto caso de discriminación contra una pareja del mismo sexo.

El evento fue anunciado para el miércoles 22 de julio a las 6:30 p. m. y nació como respuesta directa a la circulación de un video en el que se ve la intervención de un vigilante cuando dos jóvenes se besaban en la plazoleta de comidas del centro comercial.

La grabación, compartida por los propios afectados, reavivó el debate en plataformas digitales y llevó a organizaciones como @OrgulloLGBT y la mesa distrital a convocar públicamente una ocupación simbólica del espacio con una muestra colectiva de afecto.

Según la versión de uno de los jóvenes, el episodio ocurrió cuando un vigilante se acercó y les reprochó su conducta. “Ahora resulta que está prohibido darme besos en Andino con mi novio, nos amenazaron diciendo que si nos veían volver a hacerlo nos sacaban del centro comercial”, escribió en redes sociales.

Luego agregó: “Lo estamos haciendo normal cuando se nos acerca un vigilante y nos dice que pues no podíamos demostrar ese tipo de afectos... que si lo hacíamos, que nos iban a sacar del centro comercial”.

Ante la magnitud de la reacción ciudadana, el centro comercial emitió un comunicado en el que rechazó cualquier acto de discriminación y aclaró que, tras revisar lo sucedido, “la pareja no estaba incurriendo en una conducta que justificara el llamado de atención realizado por el personal de seguridad”. Además, anunció que revisará sus protocolos y capacitará a su personal, con el compromiso de que “todas las personas se sientan bienvenidas, respetadas y seguras en Andino”.

La Alcaldía de Bogotá, por su parte, activó la ruta de acompañamiento institucional a través de la Unidad Contra la Discriminación y dejó en claro que intervendrá solo si los jóvenes lo solicitan.

El miércoles, varias personas planean reunirse en Andino para besarse en público y defender el derecho a la visibilidad y al amor sin restricciones. La iniciativa se inscribe en una tendencia cada vez más frecuente en América Latina: convertir episodios de presunta exclusión en actos colectivos de reivindicación, especialmente cuando la respuesta institucional se percibe como insuficiente.

La reacción en las redes sociales del Centro Comercial Andino también dejó una ola de cuestionamientos al comunicado de disculpa. “Con mucho respeto, el comunicado se ha quedado corto ante la falta cometida por el personal de seguridad; el suceso fue de carácter discriminatorio y no una simple falta de protocolo”, escribió un usuario. Esa misma persona sostuvo que no sería la primera vez que ocurren hechos semejantes y reclamó: “No se necesitan promesas vacías sino acciones concretas para que no pasen más casos así”.

Otro testimonio relató una experiencia personal: “Un día fui con un amigo afroestadounidense a Andino y el guardia cuando ingresamos dijo por el radio eche ojo que acaba de entrar un ‘Niche’... claramente una conducta altamente racista y estereotipada cosas así no pueden pasar!”. El mensaje muestra que las denuncias por discriminación no se limitan a este episodio reciente.

“Sólo lxs que hemos vivido estas situaciones entendemos que una carta no remienda ser discriminado”, manifestó otra persona. En la misma línea, un usuario cuestionó: “Pues es que ustedes también deberían respetar a las personas que entran a su centro comercial, cómo es posible que a veces ustedes miren a una persona simplemente por su forma de vestir, y que simplemente por pura sospecha ya le echen la policía para revisarle sus cosas haciéndome sentir como si fuera un criminal”.

Análisis y proyecciones: El caso refleja un punto sensible en la convivencia urbana contemporánea: la diferencia entre normas de conducta y posibles prácticas de sesgo por orientación sexual, raza o apariencia. En la última década, la discusión pública sobre discriminación en Colombia se ha desplazado desde el reconocimiento formal de derechos hacia la exigencia de su aplicación real en espacios privados de acceso público, como centros comerciales, transporte o eventos masivos. Si la respuesta del establecimiento deriva en cambios verificables de capacitación, supervisión y protocolos, el episodio podría convertirse en un precedente de corrección institucional; si no, es probable que permanezca como un nuevo ejemplo de desconfianza entre ciudadanía, seguridad privada y comercios.

Evolución reciente del tema: En los últimos años, las causas por diversidad sexual en Bogotá y otras ciudades han ganado visibilidad a partir de la organización en redes sociales, la intervención de colectivos y el uso de denuncias públicas como herramienta de presión. A diferencia de etapas anteriores, en las que estos episodios tendían a resolverse puertas adentro, hoy las personas afectadas suelen buscar respaldo inmediato en activistas, entidades distritales y opinión pública. Esa evolución ha empujado a empresas y autoridades a emitir respuestas más rápidas, aunque todavía persisten tensiones entre los compromisos declarados y la experiencia cotidiana de quienes aseguran haber sido marginados.

La ley en Colombia sanciona la discriminación por razones de orientación sexual. Según la Ley 1482 de 2011, modificada por la Ley 1752 de 2015, este tipo de actos puede conllevar penas de entre 12 y 36 meses de prisión, además de multas. Si el hecho ocurre en establecimientos abiertos al público, las sanciones aumentan de manera considerable.