Ravier dijo que suben los salarios, pero el Indec lo contradice

Adrián Ravier aseguró que los salarios reales vienen mejorando, aunque los datos oficiales de mayo muestran una caída en los ingresos registrados. El contraste reaviva la discusión por la pérdida del poder adquisitivo y la forma de medirla.

“Hay una vieja máxima en economía que recuerda que los salarios reales solo mejoran cuando el ingreso crece por encima de los precios”, una regla tan simple como decisiva en la discusión que hoy volvió a cruzar al Gobierno con las estadísticas oficiales.

El vocero Adrián Ravier sostuvo en una conferencia de prensa en Casa Rosada que los salarios reales están creciendo, aun cuando los propios datos del Indec muestran que en mayo retrocedieron y acumulan bajas en ocho de los últimos nueve meses.

“Empezamos a notar que las mejoras salariales promedio mensuales están arriba del IPC, eso quiere decir que hay una mejora del salario real”, afirmó Ravier. También señaló que en junio, aunque todavía no se conoce el dato, hay expectativas de que ocurra lo mismo; recordó que en marzo hubo un registro positivo y que en abril el resultado fue “prácticamente empatado o apenas negativo, 0,1 en términos reales”. “Pero nosotros creemos que en lo que queda del año el salario real va a mejorar”, agregó.

Sus declaraciones chocan con la información difundida por el Indec, que reflejó un deterioro de los salarios registrados, tanto públicos como privados. El Gobierno intenta compensar esos números incorporando a los ingresos informales en el cálculo, aunque ese componente llega con un rezago de cinco meses y termina distorsionando la lectura del presente.

Según el organismo estadístico, en mayo los salarios registrados tuvieron una mejora nominal del 1,8% frente a una inflación del 2,1%, lo que implica una caída real del 0,3%. La baja fue más marcada en el sector público, con un retroceso del 0,6%, mientras que en el privado fue del 0,1%.

“En los primeros 5 meses del año, el salario privado registrado refleja una baja real del 3,2% en relación con igual período de 2025. En el caso del sector público nacional la pérdida real es del 7,4% y en el del provincial del 1,1%”, detalló el economista Nadin Argañaraz.

“Respecto a noviembre de 2023, los salarios reales privados registrados se encuentran 3,6% debajo, los públicos nacionales 36,5% y los provinciales 9,8%”, agregó el presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

Hernán Letcher, director del CEPA, sumó una lectura aún más severa: “Si ajustamos el índice de salarios registrados por inflación utilizando la canasta de consumo de la ENGHo 2017/18 que el INDEC no aplicó por intervención del Ministerio de Economía, la pérdida del poder adquisitivo entre noviembre 2023 y mayo 2026 alcanza el 18,7%”.

El oficialismo, en cambio, pone el foco en los salarios informales, que en mayo mostraron una mejora del 3,5%. “En el caso del sector privado no registrado, los salarios crecieron 3,5% m/m y 66,3% en la comparación interanual. Pese al desempeño observado, cabe recordar que este indicador presenta un rezago estadístico de entre cuatro y cinco meses, por lo que los valores actuales reflejan una situación anterior al mes de referencia”, señala un informe de la consultora ACM.

Análisis y proyecciones: la discusión por el salario real se convirtió en uno de los termómetros más sensibles de la economía argentina, porque condensa inflación, actividad, empleo y negociación paritaria. En contextos de desinflación, suele ocurrir que los ingresos recuperan terreno con rezago; sin embargo, esa mejora es heterogénea y depende de la dinámica de cada sector, del empleo formal e informal y de la velocidad con que se recomponen las paritarias. Si la inflación continúa desacelerándose y las negociaciones salariales logran acompañar, podría afianzarse una recuperación hacia adelante. Pero si los aumentos nominales vuelven a quedar por debajo del IPC, la mejora prometida quedará nuevamente postergada.

Evolución reciente del tema: en los últimos años, el poder adquisitivo pasó por etapas muy marcadas. Durante los períodos de aceleración inflacionaria, los salarios quedaron rezagados y la pérdida se profundizó, especialmente en el empleo público nacional. Con el cambio de administración y la búsqueda de anclar expectativas, el Gobierno empezó a sostener que la recomposición salarial sería una consecuencia natural de la baja de la inflación. La tensión actual muestra justamente esa transición: mientras el discurso oficial apuesta a una mejora hacia los próximos meses, los datos de corto plazo siguen exhibiendo una caída en los ingresos registrados y obligan a matizar cualquier diagnóstico optimista.