La carrera global por la criptografía poscuántica se acelera
La transición hacia sistemas resistentes a ataques cuánticos dejó de ser una discusión de laboratorio y ya impacta en certificaciones, compras públicas y planes oficiales de migración. Francia, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y otros actores comenzaron a fijar plazos concretos.“Harvest now, decrypt later” no es una advertencia nueva, pero sí una de las más inquietantes de la ciberseguridad contemporánea: resume la lógica de capturar información cifrada hoy para descifrarla mañana, cuando la tecnología lo permita. Con esa amenaza en el horizonte, la era cuántica dejó de ser una hipótesis lejana y pasó a condicionar decisiones concretas en gobiernos, empresas y organismos multilaterales.
Si bien las computadoras cuánticas prometen resolver problemas que hasta ahora resultaban inabordables y acelerar avances científicos y tecnológicos en múltiples áreas, también representan un riesgo enorme para la seguridad de las comunicaciones en Internet. Por eso, países y organizaciones vienen diseñando planes y contramedidas para resistir esta nueva amenaza. En los últimos meses, además, la discusión se aceleró: ya no gira solo alrededor de investigación o estandarización de algoritmos, sino también en torno de requisitos de certificación, migraciones formales, compras públicas y obligaciones para proveedores tecnológicos. La adopción de tecnologías de Criptografía Poscuántica (PQC) empezó a dejar de ser una recomendación para transformarse en una exigencia.
El 16 de junio de 2026, Francia anunció una medida de alto impacto a través de la Agencia Nacional de Seguridad de Sistemas de Información (Anssi): desde 2027 dejará de certificar productos de ciberseguridad que no incorporen capacidades criptográficas resistentes a ataques cuánticos. La disposición alcanza especialmente al ecosistema de productos utilizados por el gobierno francés y por operadores de infraestructuras críticas, entre ellos los vinculados a comunicaciones, energía, finanzas, salud y transporte. Anssi también recomendó iniciar inventarios criptográficos, priorizar los casos de uso más sensibles y evitar, hacia 2030, la compra de productos que no integren capacidades poscuánticas.
El debate ya no se centra solo en investigación o estandarización de algoritmos, sino también en requisitos de certificación y obligaciones concretas para proveedores tecnológicos
Estados Unidos, por su parte, publicó la orden ejecutiva EO 14412 el 22 de junio de 2026 para acelerar la migración de los sistemas federales hacia algoritmos PQC estandarizados por el NIST. La orden exige responsables de migración, planes de transición, priorización de sistemas críticos, sustitución de mecanismos de establecimiento de claves antes de fines de 2030 y transición de firmas digitales antes de fines de 2031. Además, deja encaminado el terreno para que los requisitos poscuánticos entren en las contrataciones federales.
Estas iniciativas no aparecen aisladas. Canadá ya había difundido una hoja de ruta oficial para los sistemas no clasificados del gobierno, con planes iniciales desde abril de 2026, reportes anuales, migración de los sistemas de mayor prioridad antes de fines de 2031 y del resto antes de fines de 2035. Este enfoque pone el acento en un punto decisivo: no se puede migrar lo que no se conoce. Por eso, el documento remarca que la primera fase indispensable del programa es la creación, con prioridad absoluta e inmediata, de un inventario criptográfico.
En el Reino Unido, el NCSC también publicó una cronología definida: objetivos e inventario criptográfico para 2028, primeras migraciones prioritarias para 2031 y transición completa a PQC de sistemas, servicios y productos para 2035.
En Francia, a partir de 2027 dejará de certificar productos de ciberseguridad que no incorporen capacidades criptográficas resistentes a ataques cuánticos
Australia fue incluso más explícita en el plano técnico-normativo. El “Information Security Manual” del ASD (Australian Signals Directorate) establece que los algoritmos tradicionales de criptografía asimétrica vulnerables a las computadoras cuánticas no estarán aprobados más allá de 2030. Al mismo tiempo, recomienda que el desarrollo o la compra de equipamiento, aplicaciones y librerías criptográficas que deban seguir operando después de ese año se haga con soporte para algoritmos poscuánticos aprobados por ASD.
En la Unión Europea, la Comisión Europea publicó la Recomendación 2024/1101 para coordinar una transición poscuántica entre los Estados miembros, con foco en administraciones públicas, infraestructuras críticas, interoperabilidad, estándares comunes y planes nacionales. Luego, el 23 de junio de 2025, la UE difundió una hoja de ruta de alto nivel para sincronizar esa transición. No se trata de una regulación directamente aplicable, pero sí de una señal política y técnica muy clara. En paralelo, el bloque también viene discutiendo la necesidad de armonizar requisitos para evitar una migración fragmentada que complique la interoperabilidad dentro del mercado único.
Asia también trabaja desde hace tiempo en el tema, aunque con menor presión regulatoria que en Francia, Estados Unidos o Australia. Japón creó una instancia interministerial para coordinar el uso de criptografía poscuántica en agencias gubernamentales, y el CRYPTREC publicó guías técnicas específicas sobre PQC. Corea del Sur impulsa un plan nacional de transición y pilotos sectoriales, mientras que Singapur lanzó un “Quantum-Safe Handbook” y un “Quantum Readiness Index” orientados especialmente a infraestructuras críticas y agencias gubernamentales.
Japón creó una instancia interministerial para coordinar el uso de criptografía poscuántica en agencias gubernamentales
En América Latina también comienzan a aparecer señales, aunque todavía con menor nivel de exigencia. Uruguay incluyó en su Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2024-2030 una acción específica para identificar las necesidades de las infraestructuras de información críticas respecto de la criptografía poscuántica y desarrollar un plan de transición. Brasil, en tanto, creó en 2026 un grupo de trabajo técnico para estudiar y proponer la implementación de criptografía poscuántica en la ICP-Brasil, con diagnóstico de riesgo cuántico, plan de migración, criterios de priorización y posibles actualizaciones normativas.
Ya a nivel de organizaciones internacionales, el mismo patrón empieza a verse en sectores como el financiero global. El G7 Cyber Expert Group publicó a principios de este año una hoja de ruta para migrar hacia criptografía resistente a ataques cuánticos. Si bien no establece exigencias regulatorias formales, sí alinea a bancos centrales, reguladores y entidades financieras con fases de inventario, evaluación, planificación, ejecución, pruebas y monitoreo, y con horizontes de 2035 en términos generales, además de plazos de 2030 a 2032 para los sistemas más críticos.
A eso se suman acciones en plataformas estratégicas. Un ejemplo es Swift, la red global de mensajería financiera por la que circula la mayor parte de las órdenes de pago internacionales, que anunció el 2 de octubre de 2025 en el Swift Operations Forum que SwiftNet 8.0 estará disponible en 2027 con soporte para criptografía poscuántica, junto con una ventana de migración prevista de 15 meses para sus participantes. Este tipo de decisión no funciona como una regulación, pero sí como una señal de infraestructura: cuando una plataforma crítica modifica su arquitectura criptográfica, todo su ecosistema debe prepararse.
El G7 Cyber Expert Group publicó a principios de este año una hoja de ruta para la migración a criptografía resistente a ataques cuánticos
La lectura común es clara: Francia impulsa el cambio desde la certificación de productos; Estados Unidos, desde la política federal y las compras públicas; Canadá y el Reino Unido, desde hojas de ruta gubernamentales; Australia, desde criterios técnicos de aprobación criptográfica; la Unión Europea, desde la coordinación regional; Asia y América Latina, desde estrategias nacionales y planes todavía incipientes; y el sistema financiero, desde la gestión integral del riesgo.
Análisis y proyecciones: el avance de estas medidas sugiere que la transición poscuántica será gradual, costosa y, sobre todo, desigual. Las organizaciones con grandes inventarios de certificados, dispositivos embebidos o sistemas heredados probablemente enfrenten los mayores desafíos, porque la migración no consiste solo en reemplazar algoritmos, sino en revisar dependencias, proveedores, hardware, firmware, procesos de autenticación y compatibilidad operativa. En ese escenario, es razonable esperar que durante los próximos años se profundicen los inventarios criptográficos, los programas de renovación tecnológica y las exigencias contractuales para terceros. También es probable que aumente la presión sobre sectores que administran datos con largo período de confidencialidad, como finanzas, salud, defensa y servicios públicos, donde el costo de una transición tardía puede ser mayor que el de una modernización anticipada.
Si bien todavía no existen computadoras cuánticas capaces de comprometer a gran escala los algoritmos criptográficos de clave pública actualmente desplegados, el problema ya no puede analizarse desde la fecha en que esa capacidad llegue. El riesgo comienza antes: con datos que deben permanecer confidenciales durante años, productos que se compran hoy y seguirán instalados después de 2030, y tecnologías como PKI, VPN, HSM, certificados, firmware, firmas de código, TLS, IPsec, autenticación de dispositivos y sistemas embebidos, cuya renovación puede requerir ciclos largos.
La amenaza HNDL (Harvest Now, Decrypt Later) hace que los adversarios no necesiten esperar a disponer de una computadora cuántica madura para causar daño. Pueden capturar tráfico cifrado ahora, almacenarlo y descifrarlo en el futuro si esa información conserva valor. Por eso, los sectores con información sensible de largo plazo aparecen primero en las hojas de ruta.
La criptografía poscuántica dejó de ser un tema exclusivamente técnico y empieza a convertirse en un asunto de gestión de riesgo, arquitectura, adquisiciones y cumplimiento
Para los responsables de ciberseguridad de las organizaciones, el mensaje es directo: la criptografía poscuántica dejó de ser un asunto exclusivamente técnico y pasó a ser una cuestión de gestión de riesgo, arquitectura, adquisiciones y cumplimiento. Hoy el foco está en identificar qué activos dependen de criptografía vulnerable, qué proveedores soportarán PQC, qué contratos deberán actualizarse, qué productos podrían quedar fuera de certificación y qué capacidad real tiene cada organización para migrar sin romper la interoperabilidad ni afectar requisitos operativos o regulatorios.
La evolución del tema en los últimos años muestra un cambio claro de postura. Durante mucho tiempo, la poscuántica fue un tema casi exclusivo de laboratorios, academias y organismos de estandarización. Luego, el debate pasó a los marcos de planificación, con inventarios, calendarios y documentos de preparación. Ahora, en cambio, gobiernos y actores estratégicos ya están incorporando fechas, exigencias y condiciones de compra. La conversación dejó de ser teórica y empezó a traducirse en políticas públicas concretas, una tendencia que muy probablemente continuará a medida que se consoliden los estándares del NIST y se acerquen los plazos de migración fijados por distintos países.
La era poscuántica no empieza el día en que una computadora cuántica rompa RSA. Empieza antes: cuando gobiernos, reguladores, proveedores, plataformas críticas y operadores de infraestructura comienzan a exigir planes, fechas, inventarios y productos compatibles con esa transición.
Ese día ya llegó.






















