Carne más barata: los cortes que recomiendan para ahorrar
Con los precios en alza, un carnicero explicó cuáles son los cortes de carne más convenientes para cuidar el bolsillo sin resignar sabor. También dio consejos para conservar mejor la compra y evitar desperdicios.“Nada en la historia argentina ha sido tan simbólico como el asado”, suele repetirse cuando se habla de la mesa local; sin embargo, la inflación en alimentos volvió a poner al consumidor frente a una decisión cada vez más difícil: seguir comprando los cortes tradicionales o buscar alternativas más rendidoras.
Comprar carne dejó de ser una tarea simple para muchas familias argentinas. El aumento sostenido de los precios hizo que piezas clásicas como el asado, el lomo o el peceto queden, cada vez más, reservadas para ocasiones especiales, mientras crece el interés por opciones más accesibles que conserven sabor, textura y buen rendimiento.
En ese contexto, algunos cortes históricamente catalogados como “de segunda” empezaron a recuperar espacio en la cocina cotidiana. Bien preparados, pueden transformarse en platos abundantes y sabrosos, tanto en la parrilla como en el horno o en recetas de olla, una tendencia que también refleja un cambio cultural en la manera de cocinar y comprar.
Los cortes de carne más baratos que recomienda un carnicero
Fernando Majeras, carnicero de Cabaña Don Theo, sostuvo que la clave está en conocer las características de cada corte y animarse a salir de las opciones más tradicionales. “Hay cortes que ofrecen una excelente relación entre precio y calidad y que muchas veces la gente no aprovecha”, señaló.
Entre las alternativas que más crecieron en popularidad en los últimos meses mencionó el osobuco.
“Está muy de moda el osobuco porque se usa para un montón de preparaciones”, explicó. Por su sabor y por el colágeno que libera durante la cocción, es ideal para guisos, estofados, salsas y platos de cocción prolongada.
Otra opción interesante para quienes prefieren la parrilla es la falda en tira. “Es una buena opción cuando no alcanza para comprar asado”, afirmó. Aunque exige una cocción correcta, permite obtener un resultado muy sabroso con un costo sensiblemente menor.
En el caso de las milanesas, el especialista aconsejó mirar más allá de los cortes de uso habitual. “Se pueden hacer perfectamente con bola de lomo o con paleta”, indicó, dos alternativas que suelen tener valores más convenientes y muy buenos resultados en la mesa.
El error que hace gastar más dinero
Según el carnicero, muchas personas siguen comprando siempre los mismos cortes por costumbre y dejan pasar opciones con una relación precio-calidad mucho más favorable.
“Hay que ser un poco más creativo a la hora de cocinar”, sostuvo.
Como ejemplo, mencionó el espinazo, un corte que durante años quedó asociado casi exclusivamente al puchero.
“Hoy también puede usarse para hacer muy buenos estofados y otras preparaciones. Muchas veces un corte económico termina dando un resultado excelente”, aseguró.
La lógica detrás de este cambio es conocida por los cocineros y carniceros: los cortes más valorados por el mercado no siempre son los más versátiles. En muchas preparaciones, la terneza final depende tanto de la técnica como del corte elegido, lo que abre la puerta a ahorrar sin perder calidad en el plato.
Cómo conservar la carne para evitar desperdicios
Además de elegir bien qué comprar, el especialista remarcó que una correcta conservación también ayuda a ahorrar.
“En la heladera hay que sacarle la bolsa y dejar la carne sobre un plato o dentro de un táper”, recomendó.
Si la idea es guardarla por más tiempo, aconsejó congelarla apenas se compra. “No hay que esperar que la carne se desmejore en la heladera para pasarla al freezer. Hay que congelarla cuando todavía está fresca”, explicó.
Este punto resulta central en un escenario donde el desperdicio de alimentos se vuelve un costo extra para los hogares. Una buena cadena de frío y un almacenamiento adecuado permiten estirar el rendimiento de la compra y evitar que el encarecimiento del producto termine agravado por pérdidas domésticas.
Cómo cambió la mirada sobre los cortes económicos
En los últimos años, la cocina argentina fue resignificando varios cortes que antes eran subestimados. El osobuco ganó terreno en recetas de olla y salsas; la falda volvió a valorarse por su potencia de sabor; y cortes como la paleta o la bola de lomo se instalaron como opciones frecuentes para milanesas y preparaciones familiares. Esa evolución responde, en parte, a la necesidad económica, pero también a una mayor difusión de técnicas de cocción que aprovechan mejor cada pieza.
La postura de los consumidores también cambió: de priorizar casi exclusivamente los cortes “nobles”, pasaron a buscar rendimiento, versatilidad y precio. Para los carniceros, ese movimiento abre una oportunidad para reeducar hábitos de compra y mostrar que un plato abundante no depende siempre de las piezas más caras.
Análisis y proyecciones
Si la presión sobre los precios de la carne se mantiene, es probable que siga creciendo la demanda de cortes alternativos y de recetas de cocción lenta. En términos de consumo, esto podría consolidar una tendencia ya visible: menos dependencia de los cortes premium y más valoración de piezas que, bien trabajadas, ofrecen mejor ecuación entre costo y resultado. Para los hogares, la combinación de compra inteligente, porciones ajustadas y conservación adecuada aparece como la estrategia más eficiente para sostener el consumo sin sobreendeudarse en el supermercado o la carnicería.
Cinco consejos para ahorrar cuando comprás carne
Para finalizar, Majeras resumió algunas recomendaciones que pueden ayudar a gastar menos sin dejar de consumir carne.
- Elegir cortes alternativos como osobuco, falda, paleta o bola de lomo.
- Animarse a probar recetas distintas y cocciones largas.
- Comprar solo la cantidad necesaria para evitar desperdicios.
- Congelar la carne fresca si no se va a consumir en pocos días.
- No elegir siempre los mismos cortes: muchas alternativas económicas ofrecen excelente sabor y rendimiento.
“Lo importante es conocer los cortes y ser creativo en la cocina. Muchas veces los más económicos sorprenden por el resultado que dan”, concluyó.






















