Lidio García abrió la puerta a la posesión de De la Espriella en una guarnición militar
El presidente del Senado aseguró que la ley permitiría realizar la ceremonia en un recinto militar si ambas cámaras aprueban una proposición. Además, advirtió sobre la falta de consenso interno en la coalición para la elección de su candidato.“La democracia no es cómoda: obliga a decidir, a veces, entre opciones imperfectas”, suele recordarse en la tradición parlamentaria. En ese marco, la discusión sobre dónde podría jurar un presidente recién elegido vuelve a poner sobre la mesa el peso simbólico de los actos de posesión y la capacidad del Congreso para habilitar escenarios extraordinarios.
En medio de la expectativa por la posesión del próximo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, la posibilidad de que el acto se realice en una guarnición militar abrió un debate en el Congreso. Lidio García Turbay, presidente del Senado, afirmó que la ley permitiría esa alternativa siempre que el Legislativo la apruebe mediante una proposición.
García aclaró que, aunque dejará su cargo, la decisión recaerá en el nuevo Congreso. “Si la ley lo permite, ¿por qué no?”, planteó el parlamentario, al remarcar que el procedimiento exige la aprobación formal tanto de la Cámara de Representantes como del Senado de la República.
“Si es aprobada, el presidente entrante no tendría ningún problema de posesionarse en una guarnición militar”, agregó García en declaraciones a medios de comunicación.
Consultado por los desafíos logísticos que implicaría trasladar a todo el Congreso de la República a una instalación militar, García Turbay reconoció que se trata de una tarea compleja, aunque precisó que esa gestión no corresponde a la actual directiva legislativa. “Eso ya es un tema logístico que tienen que ver cómo lo hace y que no le corresponde al Senado de la República ni al Congreso”, afirmó.
De todos modos, sostuvo que la organización del evento sería difícil, aunque insistió en que “todo aquí es posible y esa es la intención del nuevo presidente”.
El presidente del Senado también anticipó que, una vez presentada la proposición, el clima político sería favorable para su aprobación. “Yo creo que tendrá amplia mayoría”, señaló. Ante la pregunta sobre si existe respaldo para autorizar la ceremonia en una guarnición, respondió: “Sí, señor”.
La decisión final, según García, dependerá de la votación en ambas cámaras y de la disposición logística de las autoridades competentes.
En paralelo, el dirigente legislativo abordó otro frente de tensión: la elección interna para definir la representación de una coalición política en el Senado colombiano. Allí manifestó su respaldo a Alfredo Deluque, senador del partido de la U, en medio de una disputa con Honorio Enríquez, militante del Centro Democrático.
García Turbay explicó que la pugna entre ambos aspirantes impidió alcanzar un consenso antes de la plenaria. “Hay una división, hay una confrontación entre el doctor Honorio Enríquez y el doctor Alfredo Deluque”, señaló en declaraciones difundidas en redes sociales.
Según relató, durante los últimos 20 días impulsó una salida de unidad para evitar una fractura en la votación. Incluso mencionó una semana de reuniones intensas en un hotel con el objetivo de acordar una postura común. “Fue imposible ponerlos de acuerdo”, admitió, dejando en evidencia la profundidad del desacuerdo.
Ante la posibilidad de que la bancada llegue sin resolución a la sesión plenaria, García Turbay se mostró prudente. “Esperemos a ver si antes de que inicie la plenaria, podamos estar de acuerdo en que sea uno de los dos y si no, pues iría en voto a voto”, explicó.
Advirtió además que una votación dividida “no le hace bien a una coalición”, aunque recordó que ese escenario también expresa el funcionamiento normal de la vida democrática. “Esa es la democracia y eso es lo que hay hoy”, concluyó.
Análisis y proyecciones: En la política colombiana, las ceremonias de posesión suelen leerse tanto por su legalidad como por su carga simbólica. Hacerla en una guarnición militar implicaría reforzar un mensaje de orden y control institucional, pero también podría ser interpretado como una señal de distanciamiento respecto del ritual civil tradicional del Capitolio. Si prospera la proposición, el antecedente podría abrir la puerta a futuras excepciones en escenarios de alta tensión política o de seguridad. En cambio, si no consigue mayorías, quedará en evidencia que el Congreso mantiene límites formales claros aun frente a pedidos de fuerte impacto mediático.
Evolución reciente del tema: En los últimos años, el debate sobre los lugares y formatos de posesión presidencial en América Latina ha ganado relevancia por razones de seguridad, polarización y estrategia política. En Colombia, los acuerdos internos de las bancadas han tendido a volverse más frágiles, con negociaciones prolongadas y votaciones más reñidas. La postura de García en esta ocasión refleja una lógica pragmática: priorizar la viabilidad jurídica y la correlación de fuerzas antes que una defensa rígida de la tradición. Al mismo tiempo, la disputa entre Deluque y Enríquez muestra cómo las coaliciones parlamentarias han pasado de la disciplina cerrada a escenarios más fragmentados, donde cada respaldo debe construirse caso por caso.
























