Lima suspendió los inflables del Circuito Mágico del Agua tras el accidente de una niña de 7 años

La Municipalidad de Lima suspendió las operaciones de la empresa concesionaria de juegos inflables en el Circuito Mágico del Agua luego de que una niña de siete años resultara gravemente herida. La menor continúa internada en UCI tras varias cirugías de alto riesgo.

“La seguridad infantil en los espacios recreativos no es un detalle: es el punto de partida de cualquier parque moderno”, recuerdan especialistas en gestión de riesgo cuando ocurren accidentes como el registrado en el Circuito Mágico del Agua. En ese contexto, la Municipalidad de Lima anunció la suspensión de las operaciones de la empresa responsable de los juegos inflables, después de que una niña de siete años sufriera heridas de gravedad en un incidente ocurrido la noche del 17 de julio.

Según la información difundida, el hecho se produjo cuando la menor se encontraba en la zona de recreación junto a amigos de su colegio. La decisión municipal busca mientras tanto apartar a la concesionaria del servicio y permitir que avancen las indagaciones sobre lo sucedido.

Comunicado de Serpar

El Servicio de Parques de Lima (Serpar), entidad encargada de la administración del Circuito Mágico del Agua, emitió un comunicado el 19 de julio en el que expresó su solidaridad con la familia de la menor afectada. En el documento, precisó que el accidente ocurrió a las 21:45 horas en un sector de juegos inflables operado por la empresa concesionaria Joy Zone.

La entidad señaló además que, tras el incidente, su personal activó los protocolos de seguridad y atención de emergencias. “El personal asistencial del parque brindó los primeros auxilios y coordinó con el Cuerpo General de Bomberos el traslado de la niña al Hospital del Niño junto a sus padres, donde permanece bajo monitoreo especial”, indica la misiva.

Sin embargo, la familia sostiene que no recibió asistencia inmediata. También señaló que brindará todas las facilidades para el desarrollo de las investigaciones, con el fin de que las autoridades determinen con claridad las circunstancias del accidente.

¿Qué sucedió con la menor?

De acuerdo con el relato conocido hasta el momento, la menor, identificada por sus iniciales E.T.O., habría sido expulsada de uno de los inflables y cayó desde una altura aproximada de tres metros al pavimento, lo que le provocó lesiones severas. La versión familiar y de testigos apunta a un episodio de fuerte desplazamiento dentro de la estructura, en un tipo de juego que suele requerir controles estrictos por la energía cinética que genera el rebote y el movimiento de los participantes.

Testigos y parientes afirmaron que la niña estaba recostada sobre uno de los pufs del juego inflable cuando, por la dinámica de la actividad y la intervención de otro niño, salió impulsada fuera de la estructura. Según esa versión, no existían mallas ni barreras de protección que amortiguaran la caída. La madre de la menor denunció la falta de medidas de seguridad, la demora inicial en la atención médica y la escasa presencia de personal capacitado en la zona del accidente.

Tras la caída, la niña fue asistida por el personal del parque, que activó los protocolos de emergencia, y luego fue trasladada por los bomberos al Hospital del Niño, donde permanece internada en la Unidad de Cuidados Intensivos tras ser sometida a varias cirugías de alto riesgo.

Análisis y proyecciones

Los parques de diversiones y áreas recreativas con inflables han sido objeto de debate en distintos países por la necesidad de reforzar estándares de instalación, supervisión y aforo. En términos de gestión pública, un episodio de este tipo suele abrir tres frentes: la revisión técnica de la infraestructura, la responsabilidad civil y administrativa del operador, y el deber de fiscalización de la autoridad concesionante. Si se confirma una falla en las medidas de contención o en los protocolos de vigilancia, el caso podría derivar en sanciones, reclamos judiciales y en una revisión de las condiciones bajo las que se autorizan estos servicios.

Además, este tipo de hechos suele acelerar cambios normativos o, al menos, una fiscalización más estricta en parques urbanos, especialmente en espacios con alta concurrencia infantil. La experiencia comparada muestra que la señal pública más relevante no suele ser solo la sanción posterior, sino la capacidad de prevenir incidentes mediante supervisión constante, personal entrenado y diseño seguro de los juegos.

Evolución del caso y contexto

En las últimas horas, la postura de las autoridades ha pasado de la atención inmediata de la emergencia a la suspensión de la empresa concesionaria y la promesa de colaborar con las indagaciones. Por su parte, la familia mantiene su reclamo por presuntas fallas de seguridad y por la tardanza en la asistencia. Este giro es habitual en incidentes de seguridad en espacios recreativos: primero predomina la respuesta sanitaria, y luego se abre la discusión sobre responsabilidades, supervisión y prevención.

El caso también se inscribe en una tendencia más amplia de mayor exigencia social sobre los espacios de recreación infantil. En los últimos años, la discusión sobre seguridad en parques y juegos inflables ha ganado peso, especialmente por la expansión de estas atracciones en centros urbanos y eventos masivos, donde el control del riesgo depende tanto del operador privado como de la vigilancia del ente público que administra el recinto.

Canales de ayuda

El Sistema de Atención Móvil de Urgencias (SAMU) brinda atención médica de emergencia en todo el país. Ante cualquier situación que ponga en riesgo la vida o la salud, las personas pueden comunicarse de forma gratuita marcando el número 106 desde cualquier teléfono fijo o móvil. El SAMU cuenta con unidades móviles equipadas y personal especializado para responder rápidamente a accidentes, enfermedades súbitas o desastres.

El Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú responde a emergencias como incendios, rescates, accidentes de tránsito y situaciones que requieren asistencia inmediata. Para solicitar ayuda, la ciudadanía puede llamar al número 116 en cualquier momento.

La Policía Nacional del Perú (PNP) atiende denuncias, situaciones de peligro, delitos y emergencias de seguridad ciudadana. En caso de urgencia, los ciudadanos pueden comunicarse al número 105, disponible las 24 horas del día.