Kicillof, intendentes y obispos pidieron frenar la polarización

En Almirante Brown, una amplia mesa que reunió a la política, la Iglesia, la Justicia, las universidades y el sindicalismo advirtió sobre el impacto de la polarización en la Argentina. El documento final reclamó más diálogo social y una agenda orientada al bien común.

“La política es una forma elevada de caridad”, suele recordar el papa Francisco, una idea que volvió a resonar en Almirante Brown durante un encuentro de fuerte impronta social y territorial. En ese clima, el presidente del Episcopado Argentino, Marcelo Colombo, encabezó una reunión junto a Axel Kicillof, una decena de intendentes peronistas del conurbano, media docena de obispos y más de 500 dirigentes.

La jornada reunió a actores de distintos ámbitos en el Pequeño Cottolengo de Don Orione y dejó como resultado un documento de la Pastoral Social en el que se advierte sobre “el profundo proceso de polarización” que atraviesa la Argentina, al tiempo que se insiste en la necesidad de reforzar el diálogo social.

“Nuestra región metropolitana y nuestra Patria se encuentra afectada por un profundo proceso de polarización que no nos permite construir una identidad común, donde se priorizan intereses sectoriales: esto ha generado una sociedad fragmentada y dividida”, señala el texto final firmado por la Pastoral Social. La advertencia dialoga con una preocupación de larga data en la Iglesia argentina, que desde hace años viene planteando la necesidad de tender puentes en un país donde la conflictividad política y social suele atravesar incluso las agendas más urgentes.

El documento también sostiene que, “ante semejante cuadro de situación, debemos poner a la política como la forma más alta de caridad, como nos indica Francisco, recuperando su rol de servicio al bien común, y no a grupos de poder”. En esa misma línea, la jornada buscó reforzar una lectura compartida sobre el deterioro del tejido social y la importancia de reconstruir consensos básicos en un escenario de crisis económica y desconfianza institucional.

Además, se remarcó la necesidad de “reafirmar la urgencia del diálogo social como herramienta para encontrar soluciones compartidas y como antídoto a la polarización”, y se llamó a “dejar de lado la politiquería barata, alejada muchas veces de las necesidades reales de nuestro pueblo”. La formulación expresa una preocupación frecuente de múltiples sectores sociales y religiosos frente a la distancia entre la discusión pública y los problemas concretos de empleo, pobreza y acceso a derechos.

Entre los participantes estuvieron Fernando Espinoza, de La Matanza; Jorge Ferraresi, de Avellaneda; Ariel Sujarchuk, de Escobar; Pablo y Alberto Descalzo, de Ituzaingó; Mariel Fernández, de Moreno; y los referentes de Brown y San Martín, Mariano Cascallares y Gabriel Katopodis.

También participaron Axel Kicillof, Verónica Magario y los obispos Carlos José Tissea, de Quilmes; Oscar Ojeda, de San Isidro; Maximiliano Margni, de Avellaneda-Lanús; Juan José Chaparro, de Merlo-Moreno; Pedro Cannavo, obispo auxiliar de la diócesis de Buenos Aires; y Eduardo García, de San Justo.

El carácter transversal del encuentro le dio peso político y simbólico. Además de representantes de la política y la Iglesia, estuvieron presentes funcionarios judiciales como el juez de Casación Federal Alejandro Skolar y el procurador general de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, Julio Conte Grand. En paralelo, la participación de las universidades y de organizaciones sindicales y empresarias reforzó la idea de una convocatoria amplia, con vocación de debate sobre la crisis social.

El primer encuentro multisectorial se gestó a partir de una reunión previa que un grupo de intendentes mantuvo con Marcelo Colombo en mayo pasado. Desde entonces, la articulación entre referentes territoriales, la Iglesia y otros actores institucionales fue ganando volumen como señal de búsqueda de interlocución en un contexto de fuerte tensión económica y política.

Por las universidades participaron Jaime Perczik, de la UNAHUR; Jorge Calzoni, de la UNDAV; Carlos Greco, de San Martín; Pablo Domenichini, de la UNAB; Alejandra Zinni, de Quilmes; Carlos Rodríguez, de la UNIPE; y Walter Panezzi, de la UNLuján.

Finalmente, estuvieron representantes de CAME, de la CTA, de la CGT, FEBA y UTEP, además de legisladores provinciales y nacionales de distintas fuerzas políticas.

Análisis y proyecciones: este tipo de espacios refleja una tendencia que se consolidó en los últimos años: ante el desgaste de los canales tradicionales de negociación, la Iglesia, los intendentes del conurbano, las universidades y organizaciones sociales suelen convertirse en ámbitos de mediación y contención. Si esa dinámica logra sostenerse, puede ayudar a ordenar demandas urgentes, bajar la temperatura de la confrontación y construir mínimos acuerdos sobre empleo, pobreza y asistencia social. Sin embargo, su impacto depende de que el diálogo se traduzca en políticas concretas; de lo contrario, estas mesas corren el riesgo de quedar como gestos simbólicos frente a una fragmentación que, según advierten sus propios impulsores, se profundiza.

Evolución reciente del tema: en los últimos años, la relación entre la Iglesia y los gobiernos locales del conurbano fue adquiriendo un tono más operativo y menos protocolar, con reuniones centradas en la crisis social, la integración comunitaria y el acompañamiento territorial. En ese recorrido, la postura de los actores principales también se fue desplazando: la Iglesia reforzó su perfil de árbitro moral y promotor del diálogo, mientras que muchos intendentes buscaron en esa interlocución una vía para contener conflictos y sostener redes de asistencia. El resultado es una agenda cada vez más marcada por la necesidad de cooperación interinstitucional, en especial cuando la polarización política dificulta acuerdos más amplios.

La convocatoria, en síntesis, dejó planteada una advertencia y una hoja de ruta: sin diálogo, sostienen sus protagonistas, será difícil reconstruir una identidad común y ofrecer respuestas duraderas a una sociedad atravesada por la división.