Milei espera la final en Olivos, aferrado a su cábala y con decisiones pendientes para después del partido

El presidente Javier Milei aguardará en la residencia de Olivos la gran final del Mundial 2026 que este domingo disputarán la Argentina y España. Sin actividad oficial prevista, el mandatario seguirá el encuentro en un ámbito privado y, según trascendió, acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Como ocurrió durante los últimos partidos de la Selección, el Presidente mantendría una particular cábala: volverá a utilizar el mameluco de YPF que adoptó como una suerte de amuleto durante el Mundial.

Milei contó recientemente que, en una oportunidad, decidió quitarse esa vestimenta durante un partido y la Argentina recibió un gol. Desde entonces, resolvió no volver a desafiar a la suerte y conservar el mameluco mientras juega el equipo nacional.

Más allá del clima futbolero, en Olivos también habrá atención sobre lo que pueda suceder inmediatamente después de la final. El resultado del partido podría abrir una serie de decisiones que el Gobierno mantiene, por ahora, bajo estricta reserva.

Entre ellas aparece la posibilidad de disponer un asueto, aunque cualquier determinación se conocería recién después del encuentro y por los canales oficiales.

La preocupación principal pasa por la enorme movilización popular que podría producirse en distintos puntos del país y, particularmente, en la Ciudad de Buenos Aires. En el Gobierno descuentan que millones de personas podrían salir a las calles y ya se trabaja en la coordinación de un importante operativo de seguridad.

La Casa Rosada también quedó a disposición de la Selección Argentina ante la posibilidad de que el plantel decida utilizar el histórico balcón para saludar a los hinchas. Milei ya manifestó que, en ese caso, estaría dispuesto a ceder completamente el protagonismo a los jugadores y al cuerpo técnico.

La organización dependerá, en buena medida, de las decisiones que adopte la propia delegación argentina una vez terminado el partido. Karina Milei tendría un papel central en la coordinación institucional si finalmente los campeones deciden acercarse a la Casa de Gobierno.

Mientras tanto, Olivos se convertirá este domingo en una suerte de centro de operaciones. Desde allí se seguirá no solamente lo que ocurra dentro de la cancha, sino también la reacción popular en las calles y las medidas que deberán adoptarse durante las horas posteriores.

Por ahora, sin embargo, manda la pelota.

Milei espera. La Argentina también.

Y mientras millones de argentinos preparan banderas, camisetas y sus propias cábalas para enfrentar a España, en la residencia presidencial hay una que parece innegociable: el mameluco de YPF estará nuevamente frente al televisor.