Ecopetrol frenó licitación de USD 700 millones y crece la lupa sobre Tapia Vargas

Ecopetrol suspendió temporalmente la licitación para el mantenimiento de las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena, en medio de alertas por un posible favorecimiento a un consorcio mexicano. El proceso quedó bajo revisión y podría escalar a organismos de control.

“En materia de contratación pública, la transparencia no es un adorno sino el corazón mismo de la legitimidad”, suele repetirse en los sistemas de control estatal; por eso, cuando un proceso de alto valor queda bajo sospecha, el impacto trasciende lo administrativo y alcanza la confianza institucional.

La suspensión del proceso con el que Ecopetrol buscaba adjudicar un contrato de USD 700 millones para el mantenimiento y la gestión de sus refinerías de Barrancabermeja y Cartagena puso bajo escrutinio al empresario mexicano Juan Carlos Tapia Vargas, mencionado en investigaciones ligadas al caso Odebrecht y vinculado a dos de las compañías que integran el consorcio señalado por presunto favorecimiento.

Según informó Caracol Radio, una de las firmas interesadas alertó el 5 de mayo a la petrolera sobre rumores de que el área de Abastecimiento favorecería a un consorcio mexicano.

El señalado fue la Unión Temporal Simpco, integrada por Grupo Olram, Grupo Constructor Industrial Oil and Gas y Procesos Especializados y Proyectos S. A.

Dos de esas empresas, GCI y Proesa, hacen parte del conglomerado de Tapia Vargas. La publicación indicó que Proesa participa con un 40% en la Unión Temporal Simpco.

Ecopetrol confirmó en un comunicado emitido el martes 14 de julio que suspendió el proceso de contratación para el mantenimiento de sus refinerías. La compañía, además, no descartó la intervención de organismos de control ante las inquietudes sobre la transparencia del trámite y la posible existencia de un esquema de favorecimiento.

Ese señalamiento sobre la ventaja a un consorcio mexicano adquirió mayor peso por los antecedentes de Tapia Vargas en el sector energético del país norteamericano y por su historial de contratación con Pemex. El empresario construyó parte de su reputación en ese mercado, pero varias de sus firmas quedaron luego bajo investigación y sanción.

Citapia, una de sus empresas, recibió en México una inhabilitación por presentar documentación falsa en una licitación pública. Esa sanción incluyó una multa cercana a 40.000 millones de pesos colombianos.

Aunque ese veto fue levantado en 2022, medios mexicanos señalaron que Tapia Vargas habría utilizado nuevas razones sociales para mantener sus negocios con Pemex. Entre las firmas mencionadas aparece Proesa, que en 2020 cambió de nombre en medio de disputas judiciales.

El historial de Citapia incluye un expediente penal por el presunto robo de combustible en el poliducto Tula-Salamanca de Pemex. La investigación se abrió en 2017, después del hallazgo de una conexión clandestina que llevaba combustible a una propiedad de una empresa de Tapia Vargas.

Dos años después, Pemex desistió de la causa sin detallar los motivos. Ese antecedente se suma al rastro del empresario en las investigaciones del caso Odebrecht en México.

De acuerdo con declaraciones recogidas por el medio, Luis Alberto de Meneses, exdirector de Odebrecht en México, relató que Emilio Lozoya, exdirector de Pemex y hoy bajo arresto domiciliario, recomendó asociarse con Tapia Vargas para aprovechar sus contactos políticos. Entre 2015 y 2017, Citapia fue subcontratista de Odebrecht.

En ese proceso judicial también se mencionó que Fabiola Tapia, hermana del empresario, habría tenido un papel en el presunto pago de sobornos a congresistas mexicanos. Ese conjunto de antecedentes es el que ahora rodea la revisión del contrato millonario suspendido por Ecopetrol.

Detalles de la suspensión de proceso de contratación de Ecopetrol para mantenimiento de refinerías

Ecopetrol suspendió temporalmente la contratación del servicio de mantenimiento y gestión de activos industriales para las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena, con el objetivo de revisar observaciones e inquietudes presentadas durante el proceso de selección antes de avanzar con la adjudicación.

La empresa informó que durante la pausa hará análisis internos y evaluará si solicita la intervención de la Dirección de Cumplimiento de la compañía y de la Procuraduría General de la Nación, en el marco de su función preventiva.

Ecopetrol indicó que la suspensión ya fue reportada en la plataforma Secop II. En su comunicado, señaló: “Se ha procedido a reportar la suspensión temporal del proceso encaminado a la contratación del servicio de mantenimiento y gestión de activos industriales”.

La petrolera no precisó cuánto tiempo estará detenido el proceso ni detalló cuáles fueron las observaciones, y aseguró que las actuaciones se harán conforme a los procedimientos establecidos por la ley.

También sostuvo que su gestión contractual se rige por estándares de transparencia y que la selección seguirá criterios de moralidad, objetividad, pluralidad de oferentes, eficiencia, competitividad y cumplimiento de la normatividad vigente.

Análisis y proyecciones: la decisión de frenar un proceso de esta magnitud suele tener efectos inmediatos en dos planos. Por un lado, protege a la compañía de adjudicar bajo sospecha en una actividad crítica como el mantenimiento de refinerías, pieza central para la seguridad energética y la continuidad operativa. Por otro, expone la fragilidad reputacional de los contratos de gran escala en industrias intensivas en capital, donde la trazabilidad de los oferentes y sus antecedentes pesa tanto como el precio. Si Ecopetrol decide elevar el caso a sus instancias de cumplimiento o a la Procuraduría, el expediente podría extenderse y obligar a reforzar controles de debida diligencia, una práctica que se volvió más visible en América Latina tras los grandes escándalos de corrupción corporativa de la última década.

Evolución del caso y de los actores: en los últimos años, el nombre de Tapia Vargas quedó asociado a un patrón repetido de controversias: sanciones, cambios de razón social, litigios y referencias en expedientes vinculados con Pemex y Odebrecht. En paralelo, las empresas estatales de energía han endurecido sus filtros de integridad, sobre todo después de que los casos de corrupción en la región impulsaran mayores exigencias de compliance. La postura de Ecopetrol, al menos en esta etapa, muestra una reacción preventiva: detener el trámite, revisar las alertas y dejar abierta la puerta a organismos de control antes de avanzar. Esa secuencia refleja un cambio relevante en la gestión de compras públicas, donde hoy la legitimidad del procedimiento puede ser tan determinante como la adjudicación en sí misma.

En ese contexto, la revisión del contrato no solo definirá quién se queda con un negocio millonario, sino también qué nivel de tolerancia institucional existe frente a antecedentes que pueden afectar la credibilidad de una contratación estratégica.