Economías regionales en alerta: Coninagro advierte por costos y precios estancados
El último semáforo de Coninagro volvió a mostrar un escenario preocupante para varias economías regionales. La combinación de precios estancados y costos en alza golpea con fuerza a producciones clave del interior.“La lechería fue históricamente uno de los termómetros más sensibles del interior productivo argentino”, y en ese espejo vuelve a reflejarse la tensión que atraviesan hoy varias economías regionales: precios que no acompañan y costos que no dejan de subir.
El estancamiento del valor que reciben los productores, frente al incremento sostenido de los costos de producción, profundiza el cuadro crítico en ocho economías regionales, según el último informe de Coninagro.
Las dificultades se mantienen en las producciones de yerba, arroz, vino, leche, maní, hortalizas, algodón y mandioca.
De las 19 economías regionales relevadas por el tradicional semáforo de la entidad que representa a las cooperativas agropecuarias, solo cuatro se ubican en verde: bovinos, ovinos, granos y miel. El indicador evalúa tres dimensiones: negocio, producción y mercado.
Dentro del grupo más afectado, los casos más complejos son los del vino y la yerba, que arrastran largos períodos de crisis. La vitivinicultura suma 41 meses consecutivos en rojo, desde enero de 2023, mientras que los yerbateros acumulan 26 meses seguidos en esa condición, desde abril de 2024.
También resulta especialmente delicada la situación de la lechería, donde los productores enfrentan el precio real por litro más bajo de la última década: 518 pesos por litro para junio de 2026, en un contexto de suba de costos y, especialmente, del gasoil.
“Los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades”, advirtieron en Coninagro.
El cuadro no es nuevo, pero sí más persistente. En los últimos años, la inflación alta, la volatilidad cambiaria, el encarecimiento de la logística y la presión sobre insumos críticos fueron reduciendo márgenes en buena parte del agro regional. A eso se sumó, en varios casos, una demanda interna débil, lo que limitó la posibilidad de trasladar aumentos a los precios finales.
Entre las actividades que permanecen en amarillo figuran el forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos y papa. En esos casos, los precios no lograron seguir el ritmo de la inflación, la demanda mostró escasa dinámica y los costos continuaron elevados.
En contraste, los cuatro sectores mejor posicionados exhibieron un componente de negocio favorable, con precios creciendo por encima de la inflación, aunque con una señal de alerta en los granos por el fuerte aumento de los fertilizantes nitrogenados y del gasoil.
Análisis y proyecciones: si esta brecha entre precios y costos se sostiene, la principal consecuencia probable será una mayor pérdida de rentabilidad, con impacto directo sobre la inversión, el empleo rural y la continuidad de pequeños y medianos productores. En economías regionales donde el productor suele tener escaso poder de negociación, la persistencia de márgenes negativos puede acelerar procesos de concentración, achicamiento de superficie trabajada o reemplazo de actividades. A mediano plazo, el desafío será recomponer competitividad sin trasladar toda la carga a precios, algo especialmente difícil en un contexto de consumo interno debilitado.
Evolución reciente del tema: durante los últimos años, la discusión dejó de centrarse solo en la producción y pasó a enfocarse cada vez más en la relación entre precios percibidos, inflación y costos logísticos. Antes, muchas economías regionales podían compensar ciclos adversos con mejoras de volumen o exportaciones; hoy, la combinación de costos energéticos, transporte y financiamiento más caro volvió más frágil esa estrategia. Así, el semáforo de Coninagro se consolidó como una radiografía del deterioro estructural de varias cadenas del interior productivo.






















