Ahorrar en pesos: los bonos y fondos que ganan terreno
Con tasas por debajo de la inflación, los especialistas vuelven a poner el foco en instrumentos que combinan cobertura y liquidez. Los bonos CER, los duales y algunos fondos de renta fija en pesos aparecen como las opciones más competitivas.
“La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario”, advirtió Milton Friedman, una frase que volvió a cobrar vigencia cada vez que los ahorristas argentinos intentan resguardar sus pesos. En ese marco, las billeteras virtuales dejaron de ser, hace tiempo, la alternativa más conveniente para administrar el dinero del día a día y también los excedentes de ahorro.
Con una inflación que sigue presionando sobre el costo de vida y con tasas de interés todavía por debajo de la suba de los precios —el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una inflación del 30% para 2026, mientras que los plazos fijos tradicionales pagan, en promedio, entre 17% y 20% anual—, el inversor conservador se ve obligado a buscar alternativas que ofrezcan más rendimiento sin asumir un riesgo sensiblemente mayor ni resignar liquidez, es decir, la posibilidad de disponer del dinero cuando lo necesite y sin quedar atado a plazos rígidos.
Cuatro especialistas consultados dejaron sus propuestas para armar, con esos datos y análisis, un menú propio. “Dada una inflación implícita en las curvas que luce algo optimista, en el tramo corto preferimos los títulos CER como opción de cobertura”, dijo Mariano Ortiz Villafañe, chief economist de Aldazabal y Cía. Los bonos CER son los que ajustan el capital por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), el índice que elabora el Banco Central en base a los datos del Indec sobre inflación. Estos títulos suelen identificarse en el mercado por tickers que comienzan con “T” y contienen “X” o “ZX”.
Para plazos más largos, Villafañe sostuvo que aparecen los bonos duales CER/Tamar como una alternativa interesante. Si bien el rendimiento de su pata CER es menor que el de los bonos que ajustan exclusivamente por inflación, la cobertura Tamar —vinculada a tasas mayoristas de referencia— resulta atractiva en un escenario de estabilización con ajuste de tasas reales. En los mercados de deuda en pesos, este tipo de instrumentos ganó protagonismo en los últimos años como una forma de cubrirse tanto de la aceleración de precios como de eventuales cambios en la política monetaria.
Los bonos de esta categoría suelen reconocerse porque combinan letras y números que marcan el mes y el año de vencimiento. Así aparecen series como TXMJ8, TXMD8, TXMJ9 y otras que se extienden hasta 2030. En la práctica, su lógica responde a la necesidad de ofrecer al inversor una cobertura más flexible frente a escenarios cambiantes, algo que se volvió cada vez más relevante desde que la inflación dejó de ceder de manera lineal y las tasas reales pasaron a ser un dato central de la decisión financiera.
Desde Balanz, la recomendación también va por jugar a dos puntas, antes que por la tasa fija que ofrecen instrumentos como las Lecaps —letras de capitalización— o incluso los plazos fijos bancarios. “A pesar de que esperamos que la desinflación continúe en los próximos meses, creemos que la mejor opción para cubrirse contra la inflación la ofrece la curva CER, pero para maximizar retornos en pesos recomendamos los nuevos bonos duales largos, en particular el de 2030”, explicó Alejandro Fagan, estratega en Balanz.
Estos instrumentos son duales porque pagan al inversor lo que resulte mejor entre dos alternativas, por ejemplo, inflación y tasa fija, o tasa fija y dólar oficial. Esa estructura los volvió especialmente atractivos en períodos de incertidumbre macroeconómica, porque reducen la dependencia de una sola variable y permiten navegar mejor los cambios en el sendero de precios o de tasas.
En el tramo corto, para quienes priorizan el manejo de la liquidez, Fagan señaló que el bono TZXO6 brinda cobertura contra la inflación hasta agosto inclusive, mientras que en el tramo largo TZXS8 ofrece retornos en torno al 8% real, aunque con mayor sensibilidad a la dinámica de las tasas. De todas maneras, remarcó que los bonos duales largos, en particular el TXMJ0 con vencimiento en 2030, son la opción que consideran más interesante.
Para el equipo de Advisory de Puente, los instrumentos duales también son una alternativa válida. Allí explican que los bonos ajustados por CER y los bonos duales CER/TAMAR ofrecen una cobertura más equilibrada frente a distintos escenarios de inflación y tasas de interés. Además, subrayan que los títulos con vencimientos más largos suelen ofrecer un premio por plazo más alto: una tasa real más elevada en los bonos CER y un margen superior sobre la tasa Tamar en los instrumentos duales, aunque también con mayor sensibilidad a los cambios en las expectativas macroeconómicas.
Cobertura electoral
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, planteó que de cara a 2027, cuando las elecciones presidenciales pueden poner presión sobre el tipo de cambio, los bonos duales ofrecen una mejor relación riesgo/retorno. En Argentina, los años electorales suelen incrementar la volatilidad de las variables financieras, especialmente cuando crecen las dudas sobre el rumbo cambiario y monetario.
“En un contexto en el que podría aumentar la volatilidad cambiaria, si el dólar comienza a presionar al alza, es probable que el Banco Central responda con una suba de tasas. En ese escenario, los bonos duales se benefician porque ajustan por la tasa Tamar”, explicó. “En cambio, si esa situación no se materializa y la inflación continúa siendo el principal factor, el instrumento igualmente mantiene la cobertura mediante su ajuste por CER”, agregó. Sus sugeridos para inversores que se posicionan en pesos a más de un año son: TZXS7, un bono que ajusta por CER, y dos duales: TXMD8 y TZXM9.
Para quienes prefieran una alternativa más simple y delegar la gestión, los Fondos Comunes de Inversión (FCI) aparecen como la herramienta adecuada. En ese universo, conviene buscar dentro de la categoría de “renta fija en pesos” en la app o la web del broker o del banco y revisar los fondos que combinan bonos ajustados por CER con bonos duales.
Allí entran vehículos como Balanz inflation Linked, SBS Renta Pesos, Galileo Multimercado, Galileo Renta Fija y Nova Multiestrategia de IEB, entre otros. En este caso, la ventaja principal es la diversificación: el inversor no depende de un solo vencimiento ni de una sola estrategia, sino que delega la administración en un portafolio que puede ajustar su exposición según cambie el contexto.
Finalmente, para los más conservadores que busquen tasa fija —como las Lecaps o los boncaps— la estrategia es analizar con lupa los rendimientos antes de mover el dinero. Se pueden encontrar retornos de entre 22% y 24% en algunas letras que, si la inflación comprime fuertemente, pueden llegar a dejar una tasa positiva. No obstante, también existe el riesgo de terminar con una tasa real negativa si la dinámica de precios no acompaña.
El equipo de Puente advirtió que la tasa fija todavía puede ofrecer rendimientos atractivos si continúa el proceso de desinflación, pero implica una apuesta más direccional y queda más expuesta ante sorpresas inflacionarias o episodios de mayor volatilidad cambiaria. En otras palabras, cuanto más claro parece el sendero de baja de precios, más sentido puede tener la tasa fija; pero cuanto más incierta es la macro, más valor ganan las coberturas indexadas o duales.
Análisis y proyecciones
La evolución de estos instrumentos refleja un cambio de época en las finanzas locales. Durante los últimos años, la preferencia de los ahorristas fue migrando desde instrumentos de muy corto plazo y bajo seguimiento técnico hacia activos que ofrezcan cobertura real frente a la inflación y una defensa parcial ante la volatilidad cambiaria. En ese proceso, los bonos CER recuperaron centralidad, los duales se consolidaron como herramienta de equilibrio y los fondos de renta fija en pesos pasaron a ser una puerta de entrada más simple para el público minorista. Si la desinflación avanza, la tasa fija podría recuperar atractivo; si la inflación o el dólar vuelven a sorprender al alza, la demanda por CER y duales tenderá a fortalecerse.
Cómo cambió la estrategia de los actores
La postura de las principales mesas de inversión también se fue adaptando. Primero predominó la búsqueda de liquidez inmediata y resguardo en instrumentos simples; luego, con tasas reales negativas y precios más volátiles, la mirada se desplazó hacia la indexación por inflación. Más recientemente, la irrupción de los bonos duales incorporó una lógica más sofisticada: no apostar a una sola variable, sino combinar escenarios. Esa evolución muestra que la discusión dejó de ser solo dónde “poner” los pesos y pasó a ser cómo administrar el riesgo de quedarse corto frente a la inflación sin inmovilizar el capital por demasiado tiempo.
En síntesis, el inversor conservador ya no mira solo el rendimiento nominal, sino también la cobertura, la duración y la liquidez. En un entorno macro todavía frágil, las carteras más prudentes parecen orientarse a una combinación de CER, duales y fondos diversificados, mientras la tasa fija queda reservada para quienes aceptan una apuesta más táctica sobre la continuidad de la desinflación.






















