Santilli le disputa a Bullrich el control del bloque aliado en el Senado
Diego Santilli avanzó sobre la red de vínculos que Patricia Bullrich había tejido con los aliados en el Senado y expuso una nueva redistribución de poder dentro del oficialismo. La jugada incluyó una foto política en Casa Rosada y dejó señales de reacomodamiento entre La Libertad Avanza y el PRO.Hay una vieja máxima de la política argentina que suele resumir mejor que cualquier manual lo que ocurre puertas adentro del poder: en el Congreso, la influencia rara vez se conserva; casi siempre se disputa. En ese tablero, Diego Santilli empezó a arrebatarle a Patricia Bullrich la relación con los aliados del gobierno en el Senado, en una movida que busca terminar de quitarle el poder que le queda a la ex ministra tras la intervención del bloque oficialista por WhatsApp.
Para avanzar en ese objetivo, el jefe de Gabinete organizó este viernes una reunión en Casa Rosada con Martín Göerling, Cristian Ritondo y Lule Menem, en una señal política destinada a marcarle a la jefa de la bancada libertaria que Karina Milei no necesita de Bullrich como puente con el PRO en la Cámara Alta. Según reconstruyó una fuente parlamentaria, “Santilli convocó a Göerling pero también a Cristian, para que lo acompañe, y abrió esa conversación a Lule para habilitar la proximidad con Karina y mandarle un mensaje a Patricia”.
Un diputado del PRO lo resumió con ironía: “fue una reunión de fulleros para hablar de política”.
La foto de Santilli con Göerling y Ritondo, junto a Lule, opera como una toma de posición en una cabecera de playa. El senador misionero encabeza un bloque de tres, integrado además por la pampeana María Victoria Huala y la chubutense Andrea Cristina, pero forma parte del grupo mayor de 44 senadores que Bullrich había logrado articular desde que asumió su banca en diciembre pasado.
En ese marco, Karina Milei intervino la conducción del bloque de senadores que orbitaba alrededor de Bullrich, en el punto más alto de su pulseada con Balcarce 50 por el escándalo de Manuel Adorni. La ministra, sin embargo, intentó restarle peso a ese movimiento y sostuvo que su volumen político permanecía intacto porque seguía siendo el nexo central con los presidentes de los bloques que integran el lote de 44 antiperonistas: 21 libertarios, 10 radicales, tres macristas, los dos misioneros, los dos santacruceños, la tucumana Beatriz Ávila, el correntino Carlos “Camau” Espínola, la neuquina Julieta Corroza, la salteña Flavia Royón y la cordobesa Alejandra Vigo.
Sin embargo, la avanzada de Karina fue profunda. Antes de la sesión en la que la oposición buscaba aprobar la interpelación al ex vocero, la hermana del Presidente convocó a los senadores a la Casa Rosada y resolvió que la incorporaran al grupo de WhatsApp del bloque, una maniobra rudimentaria pero eficaz para controlar lo que se discutía por chat. En la política argentina, los chats suelen funcionar como una sala de máquinas paralela: allí se ordenan lealtades, se testean reacciones y se miden grados de obediencia.
Patricia Bullrich decidió entonces corregir el rumbo. Después de confrontar con Javier Milei por el pliego de la jueza María Verónica Michelli, cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, y por el caso Adorni, sobreactuó su alineamiento con el Gobierno e impulsó sin tener garantizados los votos la sesión de este jueves, en la que volvió a caerse por tercera vez el tratamiento de la ley de tierras por falta de respaldo de los aliados.






















