FMI: el Gobierno quedó debajo de la meta fiscal semestral

El resultado fiscal de junio dejó al Gobierno por debajo de la meta comprometida con el FMI y ahora la próxima revisión aparece como clave para destrabar un desembolso de más de US$680 millones. En paralelo, el mercado observa si la Casa Rosada podrá sostener el ajuste sin agravar el costo político y social.

“La historia de los programas con el FMI en Argentina suele escribirse con números que llegan antes que las buenas noticias”. Con ese telón de fondo, el cierre fiscal del primer semestre volvió a poner bajo la lupa el cumplimiento de las metas acordadas con el organismo, en un contexto donde cada desvío puede impactar en la próxima revisión y en el financiamiento externo.

Tras la publicación del resultado fiscal al cierre del primer semestre, los analistas privados señalaron que el superávit acumulado hasta junio quedó por debajo de la meta comprometida por el Gobierno ante el FMI. La próxima auditoría del organismo está planificada para fines de este mes y se hará sobre los datos de la primera mitad del año. Su aprobación destrabaría un desembolso de más de US$680 millones.

Justamente, el 27 de julio la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, visitará Buenos Aires. Si bien la funcionaria no forma parte de los equipos técnicos que se ocupan de los números finos de cada revisión, es probable que el Gobierno le anticipe el desvío y le pida que disculpe el incumplimiento a través de waiver para asegurar el giro.

“El superávit primario acumulado bajo la metodología del FMI alcanzó $6,3 billones a junio, por debajo de la meta de $6,861 billones establecida para fines de ese mes, lo que sugiere que el Gobierno no cumplió con ese objetivo”, detalló el reporte matutino de Max Capital.

En términos históricos, este tipo de pedidos de dispensa no son extraños en los programas del Fondo: el organismo suele priorizar que la trayectoria fiscal general siga alineada con los objetivos antes que sancionar de manera automática un desvío puntual. En Argentina, además, la relación con el FMI ha transitado ciclos de negociación intensa, revisiones técnicas y reprogramaciones, especialmente cuando la recaudación pierde fuerza o el gasto debe contenerse con mayor rapidez de la prevista.

La meta fiscal anual, desafiante

Tras la última revisión del acuerdo con el FMI, el Gobierno aflojó la meta fiscal para 2026: el superávit comprometido pasó de 2,2% a 1,4% del PBI. Los analistas de Max Capital consideraron que la meta anual todavía se puede alcanzar si las cuentas públicas tienen un desempeño mejor al previsto durante el segundo semestre.

El creciente deterioro real de la recaudación por el rezago que muestra el nivel de actividad es el obstáculo que el equipo económico deberá sortear si quiere cumplir con la meta anual. “La baja persistente de los ingresos impone un desafío mayor para cumplir con el compromiso en tanto exige un mayor ajuste sobre el gasto”, advirtió la consultora LCG.

Para los analistas de esa compañía, aunque el Gobierno tenga la voluntad oficial de cumplir con la meta, la magnitud, la composición y la tolerancia social del esfuerzo fiscal necesario para hacerlo podrían significar un costo para el Gobierno.

En ese equilibrio complejo, señaló LCG, el Ministerio de Economía tomó ciertas decisiones que dejaron a la vista la preocupación oficial por el costo del ajuste:

  • Anunció una baja menor de retenciones, concentrada en trigo y cebada, mientras postergó hasta 2027 la reducción de los derechos de exportación sobre la soja y subproductos.
  • Aplazó hasta noviembre la puesta en marcha de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), que desvían aportes patronales que antes llegaban al Estado y ahora irán a inversiones en el mercado.
  • Apeló a la contabilidad creativa para reconocer una deuda con la Ciudad de Buenos Aires.

Análisis y proyecciones: la señal central de esta discusión es que el frente fiscal sigue siendo el ancla del programa económico. Si el segundo semestre no mejora en recaudación y actividad, el Gobierno podría verse forzado a profundizar recortes o a buscar mayor flexibilidad con el Fondo. En escenarios de menor crecimiento, el ajuste tiende a volverse más regresivo y políticamente costoso, por lo que la negociación con el FMI y la administración del gasto social y de capital serán claves para evitar un deterioro mayor en la gobernabilidad económica.

Evolución reciente: en los últimos años, la estrategia oficial frente al FMI pasó de la renegociación de vencimientos y la búsqueda de alivio financiero a un enfoque centrado en el orden fiscal como condición para sostener el programa. A la vez, el organismo ha mostrado una postura pragmática cuando detecta avances en el ancla presupuestaria, aunque suele endurecer el monitoreo cuando aparecen señales de incumplimiento. En ese marco, la visita de Georgieva cobra valor político: más allá de los equipos técnicos, puede servir para encuadrar el pedido argentino dentro de una negociación más amplia sobre metas, tiempos y costos sociales.