Riesgo país en alza y dólar otra vez en $1500 por la tensión global

El riesgo país volvió a moverse al alza y se acerca a los 420 puntos básicos, mientras el dólar minorista regresó a la marca de $1500. La presión internacional, con foco en Medio Oriente y en la Reserva Federal, volvió a condicionar a los activos argentinos.

“Cuando Estados Unidos sube tasas, no hay refugio gratis”: la frase resume una dinámica que los mercados argentinos conocen bien desde hace años. En un contexto internacional otra vez más adverso, el riesgo país se recalienta y se acerca a los 420 puntos básicos, mientras el dólar minorista vuelve a ubicarse en torno de los $1500.

El indicador elaborado por JP Morgan avanzó ocho unidades y cerró en 418 puntos básicos, con una suba de 2%, según las pantallas de Rava. De este modo, encadenó dos ruedas consecutivas en alza y se alejó del piso de las 400 unidades. El viernes pasado había tocado los 402 puntos, el nivel más bajo de la gestión de Javier Milei. Pese a ese rebote reciente, en lo que va del mes acumula una baja de 19 puntos, equivalente a 1,9%.

La suba responde, en gran medida, al comportamiento de los bonos soberanos. Entre los títulos bajo ley local, el AL35D y el AL30D retroceden 0,1%, aunque el AL41D avanza 0,4%. En el segmento de deuda bajo ley extranjera, los Globales ganan 0,2% en el GD30D y el GD46D, mientras que el GD35D cede 0,1%.

Fernando Marull, socio de FMyA, señaló que el repunte del riesgo país en los últimos días se explica principalmente por el impacto del contexto global. Según su lectura, el conflicto en Medio Oriente presiona sobre el precio del petróleo y eleva las expectativas de una suba de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).

Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, coincidió en que el movimiento del indicador de JP Morgan obedece a un “cierto cierre de riesgos”. En esa línea, sostuvo que la reactivación de la tensión geopolítica en Medio Oriente vuelve a castigar a los activos de riesgo, entre ellos los argentinos.

En el frente cambiario, las distintas cotizaciones también exhiben leves avances. El dólar oficial minorista suma $5 y se vende a $1500 en el Banco Nación, una suba de 0,3%. El promedio del mercado se ubica en $1500,44, de acuerdo con el relevamiento diario de entidades financieras del Banco Central (BCRA). Así, el tipo de cambio abandona la calma de las ruedas previas y se acerca nuevamente a su máximo del año, registrado el martes 7 de julio en $1515.

Un informe de IEB indicó que durante la semana se observó una “descompresión moderada” del riesgo país. En ese sentido, agregó que desde el 1° de junio el indicador acumula una compresión de 85 puntos básicos.

En paralelo, el tipo de cambio mayorista cotiza a $1480,87, con un incremento de $5,13 frente al cierre previo, también equivalente a 0,3%. De esta manera, se mantiene 18% por debajo del techo de la banda cambiaria, hoy ubicado en $1827,63.

Los dólares financieros acompañan la tendencia alcista. El dólar MEP cotiza a $1518,10, con una mejora de $5,61 respecto de su apertura (+0,4%). Por su parte, el contado con liquidación (CCL) avanza $5,63 hasta $1572,31 (+0,4%).

En la City porteña, el dólar blue se ofrece a $1530 para la venta, con un aumento de $5 frente al cierre anterior (+0,3%). Se trata de su valor más alto del año, alcanzado el 15 de julio.

Marull también remarcó que la presión cambiaria está vinculada con la situación internacional. Sin embargo, destacó que en esta semana el dólar “aflojó” gracias a las compras récord del Banco Central, que acumula US$1405 millones en lo que va del mes y US$12.570 millones en el año. Explicó que esto se dio con un agro a buen ritmo de liquidación, por encima de US$150 millones diarios, pero subrayó que lo más determinante fue el impulso de la oferta energética —con el barril otra vez en US$85— y la oferta financiera, dado que las colocaciones de obligaciones negociables en julio ya superan las de junio. También mencionó que la cobertura cambiaria siguió presente a través de la licitación de instrumentos dollar-linked, por casi US$1000 millones, aunque fue menor en futuros.

Mercados hoy

Las acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York, vía ADR, operan en terreno negativo, en línea con los principales índices de Wall Street. Entre las bajas más destacadas aparecen Mercado Libre (-2,4%), Banco Macro (-1,8%) y Grupo Financiero Galicia (-1,8%). En contraste, suben Tenaris (+2%), YPF (+2%) y Ternium (+1,8%).

En Buenos Aires, el Merval sube 0,4% y se posiciona en 3.199.374,12 unidades, equivalentes a US$2030,55 al ajustarlo por el dólar contado con liquidación, que cae 0,1%. Dentro del panel, sobresalen YPF (+2,3%), Metrogas (+1,8%) y Pampa Energía (+1,7%).

Desde IEB remarcaron que los datos adelantados sobre el nivel de actividad de mayo, junto con una menor expectativa de inflación para 2026 y la compresión del riesgo país, resultaron favorables para las acciones. Además, añadieron que la reescalada del conflicto en Medio Oriente, con impacto sobre Estados Unidos e Irán, benefició especialmente al sector Oil & Gas argentino, tras un nuevo repunte del crudo que eleva las expectativas de ganancias para el rubro energético en un escenario de mayor demanda local.

Análisis y proyecciones: en una perspectiva más amplia, la reacción de los activos argentinos sigue mostrando una sensibilidad elevada al humor global: cuando sube la aversión al riesgo, el financiamiento externo se encarece, los bonos sufren y el riesgo país tiende a ampliarse. En paralelo, el frente cambiario conserva cierta fragilidad, aunque el esquema de bandas y la mejora en la oferta de divisas han dado algo de contención. Si el conflicto en Medio Oriente se profundiza o si la Fed endurece su sesgo por más tiempo, es razonable esperar nuevas presiones sobre bonos, acciones y dólares financieros; en cambio, una moderación del escenario externo podría favorecer una nueva compresión del riesgo país, sobre todo si el Banco Central mantiene una acumulación sólida de reservas y el flujo exportador continúa firme.

Evolución reciente: en los últimos años, la postura de los inversores hacia Argentina pasó de una fuerte desconfianza asociada a la inestabilidad macro y la negociación de deuda a una mirada más táctica, condicionada por las señales de ajuste fiscal, la baja de la inflación esperada y la capacidad del Gobierno para sostener el orden monetario. Aun así, la curva de aprendizaje del mercado sigue siendo clara: cuando mejora el frente doméstico, la atención se desplaza al contexto internacional; cuando el mundo se complica, los activos argentinos suelen ser de los primeros en resentirse. Por eso, el reciente descenso del riesgo país convive con una volatilidad que aún refleja la vulnerabilidad estructural de la economía.