La Ciudad cambiará el estatuto docente desde 2027

El gobierno porteño aplicará cambios profundos en el estatuto docente a partir de 2027. La reforma apunta a reducir la rotación, jerarquizar la conducción escolar y premiar la asistencia y la formación continua.

En la historia de la educación moderna, pocas reformas tuvieron tanta influencia como la que impulsó Domingo Faustino Sarmiento al poner en el centro la profesionalización docente: más de un siglo después, la Ciudad de Buenos Aires vuelve a mover las reglas de la carrera para reordenar incentivos, estabilizar equipos y redefinir cómo se asciende y se permanece en las escuelas.

El gobierno porteño modificará el estatuto docente a partir de 2027. La medida contempla una reducción del puntaje por antigüedad, un piso de dos años de permanencia antes de solicitar traslado y un mayor peso de la asistencia en la carrera docente.

Desde la Ciudad explicaron que el objetivo es fortalecer la formación de los docentes y orientar el sistema hacia mejores resultados de aprendizaje para los alumnos. En ese marco, el Ministerio de Educación delineó cinco ejes para la reforma.

El primero está vinculado con disminuir la rotación del personal para consolidar equipos de trabajo más estables dentro de las escuelas. Por eso, los docentes deberán permanecer al menos dos años antes de pedir un traslado o una permuta de su cargo.

“Es fundamental que los directivos sean líderes y logren equipos estables que acompañen los procesos de mejora de aprendizaje y bienestar de cada alumno de forma sostenida”, explicó la ministra Mercedes Miguel, quien estuvo acompañada por Inés Cruzalegui y Oscar Guillione, responsables de Gestión del Aprendizaje y de Planeamiento e Innovación.

La jerarquización de la carrera directiva constituye otro de los puntos centrales de la iniciativa. Una Licenciatura en Gestión Educativa habilitará a concursar por cargos de conducción, junto con la prueba de oposición correspondiente.

Además, aumentará el peso de la formación de posgrado para ascender en la carrera docente. En paralelo, se reducirá la ponderación de la antigüedad y se eliminará el puntaje por antecedentes.

“Tenemos que tener pensamiento crítico, tenemos que seguir aprendiendo todo el tiempo, y el que tiene que enseñar tiene que seguir aprendiendo”, sostuvo Jorge Macri al respaldar el rediseño del esquema de carrera.

También se actualizará la evaluación de desempeño. La planilla de asistencia tendrá mayor ponderación y, para obtener la calificación de “Sobresaliente”, los docentes deberán alcanzar 90% de asistencia. Habrá excepciones contempladas para casos como enfermedades de largo tratamiento o embarazos.

El régimen de licencias también sufrirá cambios. Los docentes no podrán solicitar más de tres días hábiles por examen de carrera terciaria o universitaria. Además, las ausencias pasarán a computarse por persona y no por cargo.

Análisis y proyecciones: la reforma se inscribe en una discusión de largo aliento sobre cómo equilibrar estabilidad laboral, mérito, formación continua y derecho a licencias dentro del sistema educativo. En términos comparados, este tipo de cambios suele buscar reducir la fragmentación de planteles y dar mayor continuidad pedagógica, aunque también puede generar tensiones gremiales si se percibe como un endurecimiento de las condiciones de trabajo. Si la implementación logra sostener incentivos claros sin afectar la cobertura de ausencias justificadas, podría impactar en la organización escolar y en la planificación institucional. El resultado final dependerá, en gran medida, de la capacidad del Ministerio para aplicar la reforma con criterios transparentes y con mecanismos de transición ordenados.

Evolución del tema: en los últimos años, la discusión sobre la carrera docente en la Argentina y en la Ciudad fue desplazándose desde la sola acumulación de antigüedad hacia debates sobre calidad educativa, liderazgo escolar, evaluación de desempeño y formación de posgrado. En paralelo, aumentó la presión por mejorar la continuidad de los equipos docentes, en un contexto en el que las escuelas enfrentan mayor complejidad social y pedagógica. La postura oficial porteña también muestra una evolución: ahora prioriza una lógica más orientada a resultados, mientras que la antigüedad deja de ser el único factor determinante para ascender o mejorar dentro del sistema.