Bullrich y Villarruel, otro cruce que expone la interna libertaria
La pelea entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel volvió a mostrar las fracturas internas del oficialismo. El cruce por WhatsApp se mezcla con la discusión por el quórum y con la disputa por el poder dentro de La Libertad Avanza.Hay escenas de la política argentina que parecen escritas para confirmar una máxima clásica del poder: en la Casa Rosada, como en la vieja política de palacio, las lealtades pesan tanto como los votos. En este caso, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel quedaron enfrascadas en un nuevo choque que exhibe, una vez más, la tensión interna que atraviesa al oficialismo libertario.
Patricia Bullrich decidió hacer pública su pelea por WhatsApp con Victoria Villarruel en un intento por ganar la improbable simpatía de Karina Milei, luego de la confrontación directa que mantuvo con la Casa Rosada por haber sostenido durante tres meses a Manuel Adorni en su cargo.
La jefa del bloque libertario utilizó ese altercado digital para reforzar su presunto compromiso con persuadir a los senadores aliados y lograr quórum este jueves, con el objetivo de votar los pliegos de los jueces y el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, dos iniciativas relevantes para el gobierno.
Si bien desde el entorno de la senadora sostienen que no fueron responsables de la filtración del chat al diario La Nación, fuentes parlamentarias dijeron a LPO que Bullrich llegó a enviar las capturas de pantalla del duro intercambio con Villarruel al grupo de WhatsApp de la bancada de La Libertad Avanza, donde están incluidos Karina y Lule Menem desde que intervinieron el bloque que integraba la ex ministra.
Cerca de Villarruel aseguran que “Bullrich está desesperada por quedar bien con Karina”, mientras que en el oficialismo descartan que cualquier movimiento de la legisladora pueda mejorar su consideración ante la hermana presidencial. “No sabe qué hacer pero Karina no le va a dar ni un vaso de agua”, deslizó un senador aliado.
El intercambio comenzó con un reproche de Villarruel, que cuestionó la convocatoria a sesión “después de haber casi ganado el Mundial”. Bullrich respondió con tono desafiante: “Para festejarlo”. La vicepresidenta replicó: “Para vender el país. Nadie quiere festejar en el Senado. Que cada senador lo festeje en su provincia, con su familia, no votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras”.
Las dos dirigentes continuaron la discusión por escrito sobre la integridad territorial. Según Bullrich, “no se venden tierras. Se desarrolla el país”, mientras Villarruel le contestó: “Ustedes nos quieren rifar. No seas hipócrita. Igual no nos vamos a poner de acuerdo. Vos ya tomaste partido y yo tomo partido por Argentina”. Luego, la presidenta del bloque oficialista escaló la pelea: “Si no te gusta, renunciá. Es lo que deberías hacer si escribís lo que escribís”.
En el Senado, un legislador opositor sostuvo que la maniobra de Bullrich, al mostrar el chat y empujar el quórum, funcionó como “una forma de decirle al gobierno que tiene volumen político propio”.
El cruce también alcanzó ese punto de fondo. “A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo. Lo que escribo es la realidad de la ley que vos estás empujando por obsecuente”, le reprochó Villarruel. Bullrich respondió con un dato de su trayectoria electoral: “A mí me votaron 6.600.000 y después el 51% de la Ciudad”.
Villarruel, lejos de bajar el tono, retrucó con una frase que sintetizó la dureza del intercambio: “Andá a chuparle las medias a Karina”.
Análisis y proyecciones: El episodio deja al descubierto una dinámica conocida en la historia reciente de los gobiernos de coalición y de los oficialismos con liderazgos fragmentados: cuando el poder no está plenamente ordenado, las disputas personales terminan expresando conflictos más profundos sobre agenda, lealtades y conducción. En términos parlamentarios, el objetivo de reunir quórum para tratar pliegos judiciales y un proyecto sensible como el de Inviolabilidad de la Propiedad Privada muestra que el oficialismo depende de aliados y de operadores con peso propio. Si esa arquitectura se mantiene, la exposición de internas puede servir como señal de fuerza hacia adentro, pero también puede encarecer la negociación con el resto de los bloques y volver más inestable la construcción de mayorías.
Evolución reciente del conflicto: En los últimos años, Patricia Bullrich consolidó un perfil de alta confrontación y disciplina política, primero desde la oposición y luego como figura clave del reordenamiento libertario. Victoria Villarruel, por su parte, fue tomando distancia del núcleo más duro de la estrategia política del oficialismo, especialmente en temas vinculados con el tono institucional y los márgenes de negociación en el Congreso. Ese desplazamiento progresivo entre ambas terminó por cristalizar una relación de competencia: Bullrich busca influir en la toma de decisiones y mostrarse útil para la gobernabilidad, mientras Villarruel refuerza su propia centralidad como actriz con agenda y autoridad legislativa. El resultado, hasta el momento de esta nota, es un oficialismo que exhibe poder, pero también una convivencia cada vez más tensa entre sus principales figuras.





















