Milei cae al puesto 14 en el ranking regional de imagen

Javier Milei figura entre los presidentes peor valorados de América Latina, según la última encuesta regional de CB Global Data. El sondeo ubica al mandatario argentino en el puesto 14, con más de seis de cada diez opiniones en contra.

En política, la imagen pública suele moverse como un termómetro de época: puede subir rápido en los primeros meses de gestión y también deteriorarse con igual velocidad. En ese tablero regional, Javier Milei aparece ahora entre los presidentes peor valorados de América Latina, de acuerdo con la última medición de CB Global Data, que evaluó a 18 mandatarios y lo ubicó en el puesto 14.

El relevamiento es encabezado por Nayib Bukele, de El Salvador, con el 64 por ciento de los votos, mientras que en el último lugar aparece la presidenta venezolana Delcy Rodríguez.

“Los tres presidentes mejor valorados en julio por sus ciudadanos son: Nayib Bukele de El Salvador, quien encabeza este mes con el 67,4% de imagen positiva; en segundo lugar se ubica Claudia Sheinbaum de México, con 65,1%; y completa el podio Laura Fernández de Costa Rica, con 55,5% de aprobación”, señala la encuesta.

Bukele busca un tercer mandato en El Salvador para mantenerse en el poder hasta 2033.

El informe sostiene que “Delcy Rodríguez de Venezuela se ubica en el último lugar con 22,7% de imagen positiva; seguida por José María Balcázar de Perú, con 23%; y luego Bernardo Arévalo de Guatemala, con 30,8% de aprobación entre sus ciudadanos”.

En la variación respecto de la medición anterior, el presidente que más creció fue Balcázar, con una suba de 4,8 puntos porcentuales.

En cambio, Delcy Rodríguez registró la mayor caída del ranking, con una disminución de 6,8 puntos porcentuales frente al mes pasado.

En el caso de Milei, la encuesta le asigna 36,8% de imagen positiva, 61,3% de negativa y 19,1% de “no sabe / no contesta”. El apoyo se compone de 23,8% de valoración muy buena y 13% de buena; el rechazo, de 50,8% de muy mala y 10,5% de mala.

Análisis y proyecciones: la performance de Milei en estas mediciones refleja un fenómeno que suele verse en gobiernos con agenda de shock: una base de respaldo intensa, pero también un rechazo amplio cuando las reformas, el ajuste fiscal o el clima económico golpean de manera directa el bolsillo. En América Latina, los rankings de imagen suelen estar muy atravesados por variables como inflación, empleo, conflictividad social y expectativas de mejora. Si el Gobierno logra estabilizar indicadores y sostener cierta percepción de orden, podría recuperar parte de su evaluación; si, por el contrario, persisten el deterioro económico y la tensión política, el nivel de rechazo tiende a consolidarse. En la práctica, estas encuestas no anticipan por sí solas resultados electorales, pero sí ofrecen una señal temprana sobre el humor social.

Evolución reciente: en los últimos años, la valoración de Milei pasó de la expectativa que generó su irrupción como figura antisistema a un escenario más exigente, marcado por la evaluación concreta de su gestión. Ese recorrido se parece al de otros liderazgos disruptivos de la región: primero predomina la curiosidad o el voto de cambio, y luego la aprobación queda condicionada por resultados tangibles. En contraste, figuras como Bukele mantienen niveles altos de apoyo apoyadas en una narrativa de eficacia y control, mientras que en otros países las crisis institucionales o económicas siguen pesando de forma decisiva sobre la imagen presidencial.