México registró en 2025 el mayor ingreso a prisiones

El sistema penitenciario mexicano cerró 2025 con su mayor volumen de ingresos desde que el Inegi comenzó a medir la serie en 2021. La suba estuvo impulsada sobre todo por delitos vinculados con armas de fuego, narcomenudeo, delincuencia organizada y homicidio.

“La prisión preventiva y el encarcelamiento masivo no resuelven por sí solos la violencia: la historia penal latinoamericana lo demuestra con crudeza”. Bajo esa premisa, México cerró 2025 con el mayor número de ingresos a prisión desde que el Inegi inició esta serie estadística en 2021, en un contexto en el que la seguridad pública y la política carcelaria vuelven a quedar bajo la lupa.

El sistema penitenciario mexicano registró en 2025 su mayor volumen de ingresos desde que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) comenzó esta medición en 2021. Un total de 157 mil 457 personas fueron recluidas durante ese año —casi 25 mil más que en el primer ejercicio de la serie—, lo que representó un alza de 19.2% respecto a 2024, de acuerdo con el Censo Nacional de Sistema Penitenciario Federal y Estatal (CNSIPEF-E) 2026, publicado el 16 de julio de 2026. El incremento se explicó principalmente por detenciones vinculadas a delitos de armas de fuego, narcomenudeo, delincuencia organizada y homicidio.

Los delitos de armas de fuego y narcomenudeo empujaron el aumento de los ingresos a prisión durante 2025 en México. Según el Inegi, las 157 mil 457 personas recluidas ese año superaron las 132 mil 118 de 2024, un crecimiento de 19.2% que revirtió la ligera baja observada el año anterior y llevó al sistema penitenciario a su nivel más alto desde 2021, cuando poco más de 119 mil personas ingresaron a centros de reclusión.

Baja California, Estado de México y Sonora concentran el mayor flujo de ingresos

La distribución territorial mostró una fuerte concentración en tres entidades del norte y del centro del país. Baja California encabezó la lista con 21 mil 62 personas internadas, seguida por el Estado de México con 18 mil 589 y Sonora con 15 mil 617.

En Baja California, el narcomenudeo predominó entre los ingresos de mujeres, mientras que el robo y los delitos contra la salud fueron los principales motivos entre los hombres. En el Estado de México se observó una incidencia más diversificada: el robo encabezó los internamientos de ambos sexos, aunque entre los hombres también destacaron los delitos con armas de fuego y el narcomenudeo.

Sonora presentó un patrón distinto al de Baja California. Allí, el robo dominó ampliamente los ingresos tanto de mujeres como de hombres, aunque en la población masculina también sobresalieron los delitos cometidos con armas de fuego y el homicidio.

En el extremo opuesto, Baja California Sur registró apenas 470 ingresos, Tlaxcala reportó 764 y Tamaulipas acumuló 963. Campeche y Guerrero también se ubicaron entre las entidades con menor flujo hacia prisión durante el año.

Penales estatales, destino del 98% de los nuevos reclusos

La inmensa mayoría de los nuevos internos fue absorbida por centros administrados por los gobiernos locales. De las 157 mil 457 personas recluidas en 2025, 154 mil 764 ingresaron a centros penitenciarios estatales, mientras que los penales federales recibieron 2 mil 693.

En términos proporcionales, eso significa que 98 de cada 100 personas que entraron a prisión el año pasado fueron enviadas a instalaciones bajo administración estatal. El dato confirma que la operación cotidiana del sistema descansa casi por completo en las entidades federativas, una tendencia que se ha consolidado en los últimos años por la magnitud del fuero común frente al federal.

Delitos por fuero: armas en federales, narcomenudeo en estatales

El tipo de delito varía según el ámbito del penal. En los centros penitenciarios federales, los hombres ingresaron principalmente por delitos en materia de armas, explosivos y otros materiales destructivos (55.6%), seguidos por delitos federales contra la salud relacionados con narcóticos (12.3%), delincuencia organizada (5.8%) y delitos contra la salud en modalidad de narcomenudeo (5.4%). El secuestro representó el 3.8%.

Entre las mujeres internadas en penales federales, el delito más frecuente también fue el de armas, explosivos y materiales destructivos, con 31.8% de los registros. Los delitos federales contra la salud ocuparon el segundo lugar (27.3%), seguidos por delincuencia organizada (18.2%) y operaciones con recursos de procedencia ilícita (10.6%).

En los centros estatales, el panorama cambió. El narcomenudeo fue el delito que más personas llevó a prisión, con 24.4% entre los hombres, seguido por el robo (21.1%), la violencia familiar (10.5%), los delitos con armas de fuego (6.3%) y el homicidio (6%). Entre las mujeres internadas en estos penales, el narcomenudeo también fue la principal causa, con 29.4% de los delitos registrados.

Perfil de los internos: mayoría hombres y sin antecedentes previos

El perfil sociodemográfico de quienes ingresaron a prisión en 2025 confirma una marcada predominancia masculina. El Inegi reportó que 90.8% de los nuevos internos fueron hombres y 9.2% mujeres.

Otro dato relevante es la condición penal previa de las personas recluidas. El 76.2% no tenía antecedentes penales; solo 21.3% había atravesado un proceso previo, y en 2.5% restante no fue posible determinar la condición.

Al desagregar por sexo, la brecha se amplía. Entre las mujeres, apenas 12.7% tenía antecedentes penales al momento del ingreso. En los hombres, esa proporción fue de 22.1%, lo que muestra que la gran mayoría de los internos de ambos sexos enfrentó por primera vez un proceso de reclusión.

Población total recluida y estatus jurídico al cierre de 2025

Al cierre del año, el sistema penitenciario albergaba a 231 mil 436 personas privadas de la libertad: 229 mil 682 adultas y 1 mil 754 adolescentes. De ese total, 20 mil 441 se encontraban en centros federales y 211 mil 25 en centros estatales.

El estatus jurídico de esa población mostró un cambio frente a 2024. El 42.2% de los reclusos estaba sin sentencia al final de 2025, frente al 36.3% que se encontraba en esa situación un año antes. La proporción con sentencia cayó de 63.7% a 57.8% en el mismo período.

Entre las personas sin sentencia en penales estatales, Estado de México y Michoacán reportaron que el 100% de su población en esa condición se encontraba bajo prisión preventiva oficiosa, según los datos del Inegi.

Evolución reciente y cambio de escenario

En los últimos años, el sistema penitenciario mexicano ha mostrado una dinámica de alta presión asociada a delitos de fuero común y a la expansión de conductas vinculadas con armas y narcomenudeo. A diferencia de etapas previas marcadas por una agenda más concentrada en el combate a organizaciones criminales de gran escala, el peso de los ingresos en 2025 volvió a recaer sobre delitos que alimentan la sobrecarga de los penales estatales y la discusión sobre la prisión preventiva.

El Censo Nacional de Sistema Penitenciario Federal y Estatal 2026 del Inegi constituye el instrumento estadístico oficial para medir la gestión y el desempeño de los centros penitenciarios en México. Su objetivo es vincular los datos con el diseño, la instrumentación, el seguimiento y la evaluación de políticas públicas de alcance nacional en la materia.

Análisis y proyecciones: La tendencia observada sugiere que, mientras no se fortalezcan las capacidades de investigación, el acceso a defensas oportunas y las alternativas a la prisión preventiva para delitos no violentos, la presión sobre los penales estatales seguirá creciendo. También es previsible que los delitos asociados a narcomenudeo y armas mantengan un rol central en la entrada de personas al sistema, lo que podría profundizar problemas estructurales como el hacinamiento, la desigualdad territorial en la gestión penitenciaria y la necesidad de mayor coordinación entre federación y estados.

En perspectiva histórica, la evolución de la política penal en México ha oscilado entre el endurecimiento del castigo y los intentos de racionalizar el uso de la prisión. El dato de que la mayoría de las personas que ingresan no tenía antecedentes penales refuerza una conclusión conocida en criminología: el sistema carcelario, además de sancionar, termina capturando a una población de primer ingreso que muchas veces enfrenta procesos largos antes de una sentencia firme.